Cantina al aire libre en Polanco
Política consciente

Licenciada en Relaciones Internacionales. Consultora en imagen pública y estratega en comunicación. Actualmente produce y conduce el programa The White Table para MMoodtv. Cofundadora del colectivo TÚ x México. Twitter: @anapatam_mx

Cantina al aire libre en Polanco
Foto: Ana Patricia Arteaga

Durante la tercera ola de repunte de contagios de Covid-19 en la Ciudad de México, Polanco se perfila como lo que podría convertirse en escenario de conflicto entre vecinos y restaurantes, debido a la ausencia de autoridades. Los vecinos se quejan porque algunos restaurantes violan distintas normas del Programa Ciudad al aire libre e invaden el espacio público, convirtiendo a Polanco en una cantina al aire libre

Como resultado del consenso entre las autoridades capitalinas y el entonces presidente nacional de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados (Canirac), Francisco Fernández Alonso, el 10 de julio de 2020 se publicaron en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México los lineamientos del Programa Ciudad al aire libre y Mesa segura. Estas disposiciones tienen por objeto unificar criterios a nivel nacional, para así apoyar a la reactivación económica del sector restaurantero, uno de los más golpeados por la pandemia. 

Con el movimiento #AbrimosOMorimos, fuimos testigos de que tanto vecinos como restauranteros se solidarizaron y exigieron la reapertura de sus establecimientos con normas claras que todos se comprometieron a cumplir.

La inconformidad de los vecinos surgió a partir de la publicación del viernes 13 de agosto de 2021 en la misma gaceta oficial, donde se informa que “se suspenden las verificaciones del Invea a este tipo de establecimientos, ninguna autoridad puede hacer verificaciones a los restaurantes, a menos de que se ponga en peligro la vida de las personas o su integridad física”.

Molestos y preocupados, los vecinos se quejaron de esta nueva situación, ya que algunos establecimientos no cumplen con los protocolos ni los lineamientos establecidos. En días pasados, La voz de Polanco hizo un llamado para que la jefa de gobierno tomara cartas en el asunto y se reactivaran las verificaciones a estos establecimientos. Ante la petición, el grupo vecinal fue remitido con el secretario de Desarrollo Económico, Fadlala Akabani, quien argumentó que debido a las quejas de los restauranteros por recibir extorsiones, se decidió que lo mejor era detener verificaciones, procedimientos y sanciones. ¿De quién habrán estado recibiendo esas extorsiones? ¿Podría tal vez tratarse de algunas autoridades corruptas?

Entonces, si resulta que para evitar la corrupción se impide la aplicación de la ley, ya me perdí. ¿Cómo es posible que para que se cumpla la ley los funcionarios no hagan el trabajo para el que que fueron contratados? Y en especial en época de crisis, cuando más se tiene que echar mano de la aplicación de la ley para poner orden…

La realidad es que estas normas no están siendo cumplidas por varios restaurantes. Ahora vemos construcciones fijas sobre el arroyo vehicular, con cortinas abajo y borrachos más grandes que el restaurante, sin mencionar los excesos: de mesas, del número de comensales permitidos, de la música a todo volumen –muy por encima de los decibeles permitidos en zonas habitacionales–. Incluso, varios antros ya están abiertos y operando clandestinamente. Es un hecho. Mucha gente abusó de la pandemia para hacerse de restaurantes y bares sin licencias.

Es necesario poner reglas para que los establecimientos que no cumplen y hacen mal uso del espacio público dejen de convertirlo en una cantina al aire libre. 

Ayer salió un comunicado donde se dice que van a sugerir que “obedezcan la ley”, lo que equivale a la política de ‘abrazos y no balazos’, es decir, sin consecuencias para quienes “no obedecen la ley”

Parece que los lineamientos del Programa Ciudad al aire libre son interpretados como mejor conviene a quienes han sido solapados por algunas autoridades… $$$$$… mientras afectan la sana convivencia. “Hay normas contradictorias y ciertas lagunas que provocan falta de claridad“, dicen por ahí.

Lo cierto es que se está destapando una cloaca en la Ciudad de México y Polanco es un claro ejemplo de lo mucho que apesta.

Lo que buscan los vecinos es alcanzar un consenso entre restauranteros y autoridades, con el fin de echar a andar un programa en donde todos –residentes, restauranteros, empleados y comensales– podamos convivir y promover que esos negocios sigan dando servicio. 

Desafortunadamente, distintos líderes en nuestra ciudad destacan por romper las reglas. Se rumora que hay quienes están muy molestos con las quejas en las diferentes alcaldías y, en particular, por la petición de los vecinos de la apertura peatonal de la calle de Virgilio, para evitar que siga siendo un cuello de botella para los borrachos que deambulan por esa zona en la madrugada. Por ejemplo, el líder nacional de los restauranteros ha señalado que existen ‘fines mezquinos’ detrás del intento de negociación entre restauranteros y vecinos. Lo que es de llamar la atención es que Germán González Bernal, actual presidente de la Canirac y dueño de un restaurante situado en una exclusiva esquina de Polanquito y Virgilio, ha sido el primero en no cumplir con las reglas del programa. Resulta evidente que excede el número de mesas sobre el arroyo vehicular, situación que podría confundirse como un claro abuso de poder o privilegios discrecionales. ¿O será que por tratarse del líder nacional de la Canirac queda exento del cumplimiento de la ley? 

No queremos más lideres con delirios de emperadores que impongan sus caprichos por encima del bien común. 

En tiempos de unidad y reactivación económica solo ciudadanos conscientes y unidos podremos generar consensos y avanzar.