Ley fintech 2.0 en México
Orden de magnitud

Experta en políticas públicas. Tiene más de 25 años de experiencia en el sector público. Es la única persona en México que ha ocupado tres subsecretarías en tres distintas dependencias y fue la primer mujer en ocupar la subsecretaría de Hacienda y Crédito Público. Es profesora de la London School of Economics and Political Science, asesora de McLarty Associates y miembro asociado de Chatham House.

Twitter: @VRubioMarquez

Ley fintech 2.0 en México
Foto: Pixabay

Aileen Lee es inversionista ángel, es decir, invierte en startups o empresas emergentes, relativamente de alto riesgo pero de alto potencial si el modelo de negocios llega a escalarse. Fue quien, en un artículo titulado Bienvenidos al club del unicornio, publicado en el sitio TechCrunch en 2013 acuñó el concepto de las empresas unicornio por primera vez.

Este concepto hace alusión a la baja probabilidad estadística de una startup de llegar a valer mil millones de dólares (billones en inglés) o más antes de cotizar en Bolsa, por lo que como un unicornio, son raras, míticas o fantásticas. El alto potencial de la tecnología y los medios digitales en particular, sumada a las redes sociales y a una relación directa con el usuario final, ha hecho de los unicornios un fenómeno cada vez más común y de alcance masivo, incluso global.

De acuerdo con CB Insights, empresa líder en análisis de mercados, existen hoy más de 700 unicornios en el mundo y varios de ellos a estas alturas ya superan las decenas e, incluso, centenas de miles de millones de dólares en valuación. Los hay de plataformas de interacción, comercio electrónico, sistemas de pagos, logística, software y datos, e incluyen a la industria fintech o de tecnología financiera.

Es común que muchas de ellas ofrezcan varios servicios a la vez: lo mismo puede ser una plataforma tecnológica que ofrece software, pero también procesamiento de pagos y operar en el sector financiero tecnológico. Si bien se dice que la regulación va siempre pasos atrás de los avances humanos, este tipo de empresas representan un reto muy particular para la política pública porque el regulador está acostumbrado a regular y vigilar a los sectores tradicionales: empresas públicas, empresas privadas y empresas financieras como bancos, aseguradoras o casas de bolsa.

Las startups, los unicornios y en específico las fintech tienen algo del negocio tradicional pero mucho de innovación, de hecho en eso basan su modelo de negocio. Al utilizar la tecnología como medio por excelencia para la creación, transportación y entrega de productos y servicios, plantean también retos de ubicación, nacionalidad y trazabilidad, esenciales por ejemplo para temas tributarios, de responsabilidad o rendición de cuentas. No está dicho nada aún en el mundo respecto de cómo abordar la regulación de éste ya no tan nuevo ecosistema.

Distintas autoridades y foros internacionales han tratado de crear ejercicios, modelos y estándares que van desde los que regulan a estas empresas vía las leyes existentes reinterpretadas o modificadas, o bien, como México, creando regímenes especiales marco que al contrastarse con la realidad presentan enormes desafíos de capacidad institucional y técnica del regulador, verdadera comprensión no solo del sector sino de actores clave no tradicionales y problemas de piso parejo y competencia económica en el propio entorno innovador, pero también vis a vis las empresas tradicionales.

De los 10 unicornios latinoamericanos, solo dos son mexicanos (Softtek y KIO Networks) mientras que cinco son brasileños. De las empresas fintech que en el mundo alcanzan cerca de 11 mil, en México existen alrededor de 500, pero es un sector que cada vez adquiere más valor, relevancia y dinamismo.

La Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera que existe en nuestro país desde marzo de 2018 probó ser un importante primer paso para reconocer la relevancia del sector, fomentarlo, sentar a la mesa a diversos actores para dialogar sobre el tema, poner de acuerdo sobre conceptos básicos a los reguladores (Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Banco de México, Comisión Nacional Bancaria y de Valores) y dar un marco de certidumbre inicial, sin embargo, como toda ley es perfectible, no se diga en el contexto de la rápida evolución del sector, el incremento de su relevancia y la mayor exposición de las personas a sus enormes oportunidades y ventajas pero también a sus riesgos.

Es por ello que el paso siguiente obligado es comenzar a pensar en la ley Fintech 2.0 en nuestro país, que abreve de las mejores prácticas y experiencias del mundo y sea lo suficientemente flexible para propiciar confianza y competencia, al tiempo de reducir riesgos para los usuarios y el sistema.