Hagamos política con corazón
Política consciente

Licenciada en Relaciones Internacionales. Consultora en imagen pública y estratega en comunicación. Actualmente produce y conduce el programa The White Table para MMoodtv. Cofundadora del colectivo TÚ x México. Twitter: @anapatam_mx

Hagamos política con corazón
AMLO se reunió este lunes con familiares de personas de desaparecidos. Foto: Especial

El hombre es un animal social y político por naturaleza. Así, ser político es parte de la esencia de todo ser humano. Necesitamos de los demás para vivir y vivir bien. Solo a través de nuestras relaciones con otros logramos la plenitud humana y nuestra felicidad. Por eso, la política se convierte en la herramienta para lograr nuestras metas en comunidad. 

La política brinda estructura a la sociedad. Es fácil detectarlo en las estructuras familiares, algunas más democráticas, otras más autoritarias. Porque desde la familia aprendemos a hacer política. Por ejemplo, un niño desde chiquito busca promocionar su visión de lo correcto, de lo que considera conveniente y trata de negociar turnos, permisos y beneficios, busca de una u otra forma el diálogo y alcanzar acuerdos con sus padres y hermanos, que en ocasiones requieren de una buena dosis de persuasión. Bajo el mismo principio, la política necesita que dejemos de pensar individualmente y en lo que me beneficia solo a mí, para ponernos de acuerdo y entender lo que nos beneficia a todos, es decir, la política persigue el ganar—ganar, el bien común. 

En México ha existido por años la falsa creencia de que la política está desfasada de la sociedad, del ciudadano, y que hay una separación entre el ‘yo’ y el ‘todos’. Y justo esas creencias nos han traído hasta aquí. Cuando no se cuenta con una política que llame a la participación ciudadana, a que la gente se sienta escuchada, involucrada, tomada en cuenta y comprometida, la misma sociedad empieza a perder cohesión y a diluir el sentido de unidad. Es ahí cuando empiezan a surgir males sociales como violencia, falta de empatía, desunión, separación de clases y como consecuencia, la sociedad se resquebraja.

La política tiene que ser un factor de unión, no porque siempre estemos todos de acuerdo, sino porque se trata de un asunto de negociación que lleva a encontrar un resultado que funcione para todos, que dé bienestar a muchos. 

Estamos observando crisis políticas a nivel mundial, cambios de estructuras y paradigmas, vivimos un momento de reacomodo. Se trata también de una oportunidad, ya que se están revelando capas de información que permiten que construyamos sociedades más justas, más humanas, más equitativas y más empáticas. 

Si se anteponen las necesidades de otros o se desvirtúa el fin de la política –que debe de ser la búsqueda del bien común– en donde solo unos cuantos son favorecidos, el ciudadano no se siente escuchado y pierde interés por participar. Esos ciudadanos sentimos que somos parte de un país de sordos, olvidando que la política implica un diálogo permanente y completamente abierto. 

Ahí radica la importancia de contar con una sana resistencia civil y una muy sana oposición, para que promuevan el equilibrio y pugnen por los derechos de las personas cuyos representantes no ganaron en alguna votación, o de quienes no se identifican con el gobierno en turno y anhelan puntos que no necesariamente promueve el ganador. Lo valioso sería encontrar esos puntos donde sí existe coincidencia para desde ahí, reducir las diferencias.

La política debe tener corazón. Un verdadero político es alguien cuyo corazón se enamora del servicio público, del servicio al otro. Su corazón tiene que estar puesto en las necesidades de los demás, su esencia debe ser representativa de los anhelos de otros. Un político debe de ser capaz de equilibrar su mente y corazón para llevar a la mesa de la negociación las necesidades y aspiraciones de las personas a las que representa. 

Es tiempo de que hagamos política con corazón, de que recuperemos la confianza y persigamos la unión para sentir un cambio efectivo dentro de las estructuras.

Como sociedad, también debemos de asumir nuestra corresponsabilidad y salir del diálogo de ‘ellos contra nosotros’, ‘el gobierno es corrupto, por lo tanto no participo’, ‘por eso no pago impuestos’. Para que se dé un cambio, ese cambio debe de iniciar en cada uno, para convertirnos en ‘nosotros’, sumando individuos y sociedad. 

Hagamos un ejercicio como nación, de gobernantes y gobernados, de reflexión, de unión, de perdón, de cohesión social, de empatía, pero sobre todo, de patriotismo –que nos vincula con la patria– y no de patrioterismo –que se queda en el alarde discursivo–. Unámonos para entender que la política es la herramienta que hará que México florezca, porque cuando México florece, florecemos todos los mexicanos. Tenemos que amar lo nuestro, amarnos a nosotros mismos y amar a nuestro país. 

La participación ciudadana jugará un rol primordial en los siguientes años. Por eso debemos hacernos presentes como personas al pendiente de nuestros políticos, ciudadanos vigilantes de sus acciones. 

Desde casa resulta indispensable fomentar en niños y jóvenes un verdadero sentido del patriotismo, un profundo amor a México, con el único fin de que crezcan entendiendo y reconociendo lo que significa ser mexicanos. En la medida que conozcamos a nuestro país, lo podremos amar. Es a partir de la educación desde la infancia que podremos inculcar en nuestros hijos el valor de la identidad nacional.

¿Cómo puedo yo hacer política? ¿Qué significa buscar el bien común de mi nación y de mi familia? Si no amo a mi nación, si no conozco mi nación, si no me importa mi nación, no podré responder. Por eso, el primer punto es amar a México y solo desde ese amor podremos luchar por él. 

Lamentablemente somos una sociedad tremendamente dividida por condiciones socioeconómicas, étnicas, regionales y discursos polarizantes. Te invito a considerar a la política como la estructura de una sociedad que busca la cohesión, su unidad para llegar al bien común, porque es indispensable convertirnos en una sociedad sólida.

¿Cómo puedo ayudar a transformar eso? Desde casa, desde la educación y el ejemplo que demos a nuestros hijos; desde la importancia de reconocernos como seres humanos, como mexicanos y como hermanos, diferentes pero solidarios. Se ha vuelto un ustedes y ellos, ¡tenemos que formar un nosotros! Nos toca mostrar a nuestros hijos lo diferente, enseñarles a ser empáticos, a ser ciudadanos. ¿Pero, qué significa ser ciudadano? Significa participar con un rol político, ejerciendo derechos y cumpliendo obligaciones

El corazón de la política es saber entender diferencias, negociarlas y realizar propuestas; es dialogar pacíficamente con reglas claras, evitando el caos. Porque el propósito de la política es construir para avanzar, abarcando el mayor bien posible.

En México estamos observando ciclos de destrucción y ambigüedad que lejos de prosperar o de dar continuidad, interrumpen y obstaculizan. Sin embargo, requerimos sumar y no restar, necesitamos ideas claras con sentido de dirección a largo plazo. 

Es momento de llamar al pueblo mexicano a la unión, a la construcción de un solo país para todos. Es momento de manejar nuestros roles de autoridad con respeto. Es momento de involucrarnos.

La política es mucho más que esa cosa corrupta, llena de tentáculos, garras y colmillos, que nos da asco y miedo. La política es pasión. Es pasión por tu vida, por lo que quieres hacer y por lo que quieres lograr. Es tener una buena idea y creer que es tan buena que la quieres compartir e incluso deseas convencer a otros para invitarlos a convertirla en realidad. Es ilusión, es querer ser felices. Es el medio para ser mejores, para estar juntos y progresar. Si todos resignificamos esta idea de la política, más y más jóvenes querrán convertirse en políticos y se interesarán por participar y perseguir la renovación de la ‘clase política’ que nos ha alejado del concepto original y desvirtúa la palabra ‘política’. 

Todos somos seres políticos. Todos necesitamos apasionarnos con la política. Todos debemos participar. Porque HACER POLÍTICA ES HACER PASIÓN. Y en este momento, ES PASIÓN POR MÉXICO.