Mientras el PAN revive fantasmas de la ‘Guerra Fría’, se genera una agenda progresista
Contextos

Reportero egresado de la UNAM. Durante los últimos dos años cubrió la fuente de educación, Ciudad de México y Derechos Humanos. También siguió el inicio y desarrollo de la pandemia de Covid-19 en la capital del país, así como sus repercusiones económicas y sociales. Actualmente está al frente de una publicación digital e independiente, la cual está dedicada a promover el danzón a partir de material periodístico. Twitter: @arturoordaz_

Mientras el PAN revive fantasmas de la ‘Guerra Fría’, se genera una agenda progresista
La reunión se llevó a cabo en el Senado de la República. Foto: @SenadoresdelPAN/Twitter.

Este jueves, los senadores panistas viajaron al pasado para extraer un rancio argumento de la Guerra Fría: “necesitamos salvar a México del comunismo”. La colaboración entre algunos legisladores mexicanos y el partido de ultraderecha español Vox acentuó aún más la polarización en el país, aún dentro del mismo Acción Nacional.

Desde su campaña electoral en 2018, Andrés Manuel López Obrador optó por un discurso para dividir a los votantes: “chairos contra fifis”. Algo que ha alimentado todos los días a las 7 de la mañana desde su conferencia en Palacio Nacional. Los efectos (y objetivos) de esta acción no son muy distantes a lo que acaba de hacer una facción del PAN: optar por un discurso extremista que es poco sincero.

Parecería que los legisladores del blanquiazul no son conscientes del contexto actual. Proponer una narrativa setentera para contrarrestar el avance de este modelo político-económico no encaja para nada con las necesidades del país, sobre todo en materia de género y derechos humanos.

¿Defender a México del comunismo? Ojalá Andrés Manuel fuera el “comunista y abortista”, como tanto reprochaba el Frente Nacional Anti-AMLO (Frena). Aunque Morena se autoproclama como partido de izquierda en México, la lista de amparos indígenas en contra del Tren Maya y la falta de atención al problema de la violencia contra las mujeres son muestra de que su agenda no tan progresista como parece.

Al menos 45 personas defensoras de derechos humanos han sido asesinadas en el país en lo que va del gobierno de López Obrador, según reportó en abril de este año la Red Todos los Derechos para Todas y Todos (Red TDT). Aproximadamente 22 periodistas han sido asesinados en la actual administración, según el conteo de Artículo 19. El feminicidio creció un 7% en los primeros meses de este año en comparación con 2020, según datos del gobierno federal.

En un contexto como el anterior, donde las mujeres se han encargado los dos últimos años en plasmar en las paredes y monumentos la deuda histórica con el sector femenino, así como la necesidad de un nuevo paradigma, una agenda rancia como la que propuso el PAN esta semana no tiene cabida.

En medio de una lucha por llevar a la conversación una modificación al lenguaje para hacerlo inclusivo, así como en la creación de varias propuestas para atender la deuda con el medio ambiente y los pueblos originarios, no vale la pena revivir un viejo fantasma conservador, que solo provocó lastres como la violencia.

Ojalá no encuentre mayor cabida esta vieja propuesta política que busca hacerle “contrapeso” al actual gobierno. La decepción y el hartazgo en la población puede ser un combustible para cambios radicales, como pasó en 2018. Pero no solo necesitamos cambiar de esferas políticas, sino también de propuestas que verdaderamente velen por los derechos humanos.

La mejor oposición y el contrapeso más organizado que ha tenido la actual administración en estos tres años han sido el movimiento feminsita y las madres de las personas desaparecidas. El punk no ha muerto, el punk ahora son las mujeres.