Nuestro propio Vox
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Es jefe de información en Imagen Noticias con Yuriria Sierra en Imagen Televisión. Ha colaborado en Nexos, Proyecto 40 y Dónde Ir.  IG y TW: @alanulisesniniz

Nuestro propio Vox
Los senadores del PAN y Vox firmaron la llamada Carta de Madrid. Foto: @vox_es/Twitter.

El post llegó a mí por Facebook, dice así: “Si mi hijo de 5, 7, 12 años me dice que se quiere vestir de princesa le diré que no porque él nació niño y él es un príncipe, así como no voy a avalar que alguien le diga que existe un tercer o cuarto género sexual, le voy a enseñar que no, que hay solamente dos géneros sexuales en la naturaleza. 

Ahhhh pero ‘soy retrógrado, autoritario, legalista, mente cerrada, no le puedo obligar a la criatura.  

Lo siento (por ti)  pero la respuesta es SÍ, sí puedo, así como le obligó comer verduras, a hacer sus tareas a cepillarse los dientes e ir al dentista, le obligo también a que duerma una hora determinada, también puedo elegir qué ropa comprarle. Porque en la vida hay reglas, no se puede hacer todo lo que uno quiere, cuando quiere, cómo quiere, ni la hora que se le antoja. 

Y no por eso le amo menos. ¡¡Muy al contrario!! Lo amo y lo respeto mucho más. Ahora, sí después ya siendo mayores de edad e independientes, mis hijos vienen y me dicen: papá, desde hoy yo quiero ser musulmán, budista, vegetariano, vestirme como mujer, cambiarme de sexo, ser espiritista, caníbal, perro, vampiro o un árbol… Bueno ahí será otra historia, pero ANTES NO!!! Antes no voy a huir de mi responsabilidad de padre/madre y mi obligación es enseñarle las cosas como son”.

Lo vi en varios perfiles, algunos de gente conocida que hasta ese momento estuvo en mi “lista de amigos”, pero llamó mi atención que una de esas publicaciones registraba más de 178 mil “compartidos”. 

Un día después de ver eso, la polémica: senadores del Partido Acción Nacional (PAN) se reunieron con el líder de Vox, el partido de ultraderecha español con el que ningún personaje respetable quiere verse involucrado. Incluso varios panistas, hasta el expresidente Felipe Calderón pintó su raya de lo que ocurrió el jueves por la tarde en la Cámara de Senadores. Julen Rementería tuvo que improvisar una conferencia de prensa para explicar las razones del encuentro y la carta firmada con Santiago Abascal. Si el PAN quiere ubicarse como un partido de “centro”, como expresó Gustavo Madero en entrevistas en la que intentó reparar los daños, lo que sucedió echó todo por la borda. Y claro, el presidente Andrés Manuel López Obrador no dudó en aprovechar el momento: “son lo mismo, casi fascistas”, expresó en Palacio Nacional con una sonrisa. Se la pusieron en bandeja. 

Es a todas luces peligroso que un grupo abiertamente ultraconservador tenga lazos en nuestro país o en cualquier otro. Decir no a todo lo que permite el libre desarrollo de la personalidad, es lo que menos necesitamos y no es que en México estemos libres de eso. De ahí que sea tan urgente la lucha por los derechos que permitan la integración de todas, todos… y todes (y que esto suene cada vez más fuerte, que incomode, hasta que se acostumbren). Arman partidos políticos y buscan mantener representación institucional cuya ideología tenga efecto en las leyes, sin importar que coartan libertades. Y sí, a ellos claro que hay que cerrarles el paso (no solo eliminarles de Facebook), no olvidemos que existen quienes celebran y comparten la publicación que referimos al inicio. Finalmente, son quienes dan sentido a movimientos como el que encabeza Vox en España: la perpetuidad de “las cosas como son” (y por encima del otro, hasta de sus propios hijos). 

Si el PAN no quiere verse en ese espejo, que haga una labor de apertura ideológica; si López Obrador se ufana del desliz, que lo celebre gobernando con verdadera inclusión, porque ahí sí cabemos todes, hasta quienes comparten con orgullo aquella publicación que a mí, en lo personal, me generó tristeza y enojo, porque tras la polémica en el Senado pienso que Vox está más cerca de lo que creemos, basta echar un vistazo en Facebook.