Una fiesta para todos
Zinemátika

Escribió por una década la columna Las 10 Básicas en el periódico Reforma, fue crítico de cine en el diario Mural por cinco años y también colaboró en Reflector, la publicación oficial del Festival Internacional de Cine en Guadalajara. Twitter: @zinematika

Una fiesta para todos
Foto: Festival de Cine de Donostia-San Sebastián

Junto a los festivales de Cannes y Venecia, el Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián es considerado uno de los más importantes del planeta. Su palmarés está siempre lleno de propuestas frescas, de cine de todo el mundo, pero también de cintas de casa, hechas en el País Vasco –llamado por sus habitantes Euskadi o Euskal Herria–, pero con resonancia global.

A diferencia de la esencia lujosa de Cannes o el aura disruptiva del Festival de Cine de Berlín, a Donostia le caracteriza un aire de amplitud: sus diversas competencias lo hacen una especie de olimpiadas cinematográficas en donde cabe todo, desde grandes estrenos hasta cintas de cineastas poco conocidos que, gracias a la fiesta celebrada a la vera de la Playa de la Concha y arrullados por el Peine de los Vientos de Eduardo Chillida, tienen un merecido reflector.

La importancia de la celebración donostiarra le confiere también una gran responsabilidad, que le lleva a tomar decisiones que impulsen un cambio de pensamiento a nivel global en la industria cinematográfica. Una de ellas es la de apoyar a las cineastas a conseguir un lugar de privilegio en el cine global.

“Vivimos en una sociedad obviamente machista, una sociedad donde se ha relegado a la mujer en muchos aspectos de la vida; es una cosa incontestable cuando se ven la cantidad de crímenes machistas que hay, por ejemplo, en España, o cuando se ve todavía la poca presencia de mujeres en las grandes competiciones de los grandes festivales, incluido el nuestro”, señala José Luis Rebordinos, director del Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián. 

Para Rebordinos, quien ha estado al frente del festival por una década, no se trata de realizar un equilibrio artificial, sino acercar las herramientas necesarias para que las creadoras puedan expresarse mediante productos de gran calidad.

“En lo que a veces discrepamos unos de otros es en cómo trabajar para hacer posible esa igualdad. Nosotros no somos partidarios de cuotas en la sección oficial que impliquen que selecciones la película de una mujer, aunque consideres que es peor que la de un hombre.

“Trabajamos en diversos campos para intentar que poco a poco la mujer se pueda incorporar con grandes películas a las secciones. De hecho, en nuevos directores, en los encuentros con estudiantes de cine, foros de coproducción, intentamos trabajar para que haya un número de mujeres importante y, a veces, como este año en el foro, haya un número igual o mayor de mujeres”, detalla.

En este año, cineastas como Iciar Bollaín, Claire Simon y Claudia Llosa, entre otras, forman parte de la sección oficial y tratarán de hacerse con la Concha de Oro, el premio más importante del Festival.

Incluyente e inclusivo

Otra de las novedades que presenta este año el Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián es que, siguiendo el ejemplo de citas como las de Berlín o Huelva, ha eliminado el género de dos de sus premios más importantes: el de mejor actor y mejor actriz.

“Pensamos que, en ese camino a la paridad y a la igualdad entre hombres y mujeres, de la misma manera que no hay un premio a la mejor directora y al mejor director, al mejor productor y a la mejor productora, lo normal es que hubiera un premio a la mejor interpretación y hemos añadido un premio a la mejor interpretación de reparto.

“Esto hace justicia a aquellas personas que no se adscriben a un género masculino o femenino, sino a un género no binario; de alguna manera igualamos a todas las personas”, argumenta Rebordinos.

Aunque esta determinación ha sido recibida de forma positiva por amplios sectores de la población, hay algunos colectivos que no se muestran de acuerdo.

“Ha sido recibido con división de opiniones por parte del feminismo, bastante apoyado por la comunidad LGTBI. Ya lo hizo el Festival de Berlín antes, ya lo hizo el Festival de Mar del Plata; en España ya lo había hecho antes Huelva y hace unos días lo ha hecho la Academia del Cine Holandés”, añade.

Otro aspecto que hace especialmente interesante la cita del cine celebrada cada septiembre en Donostia, conocida también como la Bella Easo por sus hermosos paisajes, es la presencia del cine latinoamericano en sus competencias.

“Probablemente somos la puerta de entrada más importante para el cine latinoamericano en Europa. No solo es el cine que ya está en las diferentes secciones –este año en la competición oficial hay dos películas–, no es solo la sección Horizontes Latinos, que es una competición del mejor cine latinoamericano del año, sino que incluso en las actividades de industria le hemos dado una especial relevancia”, aclara el director.