Deja de estar siempre ocupada
Matria

Es editora, locutora, escritora, productora y mamá. Ha escrito en diversos medios sobre música, feminismo y cultura digital. Actualmente produce y conduce distintos podcasts para Audible y HBO, entre otros. Twitter e Instagram: @rominapons.

Deja de estar siempre ocupada
Foto: Pixabay

Vivimos en una sociedad que glorifica la productividad. Además, como mujeres lo común es que, aunado a nuestro trabajo, tengamos labores de cuidados no remuneradas que nunca, nunca terminan. 

Pero el problema es que caemos en ese juego, en el discurso de que estar siempre ocupadas, produciendo, está bien. Como si el tener una lista interminable de pendientes nos hiciera más importantes, más exitosas, y nos la compramos. ¿Por qué? Sin un fuerte análisis sustentado detrás, puedo asegurar que muchas de las mejores ideas de la humanidad se dieron durante momentos de ocio. Lo que sí está comprobado por estudios científicos es que hacer nada, o incluso estar aburrido, es lo que cataliza la creatividad. 

Vivimos en una sociedad en la que todo, todo debe quedar inmediatamente. Desde los pendientes de la chamba hasta la serie de moda que tienes que aventarte toda en un fin de semana para poder seguir la conversación. Entonces ya no estamos disfrutando del momento, del aquí y el ahora, sino que estamos en una competitividad colectiva que se mete hasta en nuestro entretenimiento. 

Ahora, se dice fácil frenar a la productividad, pero ¿cómo puede lograrse? Para empezar, hay que priorizar cosas. No pasa absolutamente nada si un domingo no tiendes la cama ni lavas los platos. Pero estar tirada por horas en redes sociales –al menos para mí– no cuenta como relajarse. Y no hablo de no hacer nada, sino de hacer cosas por el simple gusto de hacerlas, sin importar el resultado o el sentido práctico que puedan tener para ti. 

La primera que se me ocurre y una de mis favoritas es leer. Pero no leer un libro que me va a ayudar a implementar quién sabe qué cosas en mi trabajo, no. Más bien leer una novela, o algo que si bien no te resulte útil, sí te resulte placentero. ¿Te gusta cantar y lo haces horrible? Métete a clases de canto para cantar en la regadera. No es necesario que lo hagas para ser la siguiente Dua Lipa. ¿Te relaja colorear? Cómprate un cuaderno de mandalas aunque cuando los termines nadie los vea y se queden arrumbados en tu librero. 

Hacer cosas por el simple hecho de disfrutar el proceso, sin que tengan una meta, reduce el estrés y la ansiedad. Además obliga a tu mente a estar enfocada en la tarea que estás haciendo en lugar de estar angustiada por el futuro o triste por el pasado. 

Otro punto crucial para dejar de estar siempre ocupada es saber decir ‘no’. No tienes que cumplir con todas las invitaciones sociales, ni subir todo lo que hiciste a redes, ni hacer todas las tareas de la casa. Se vale decir ‘no’, y darte tiempo a ti para hacer lo que sea que quieras hacer: un baño largo, escuchar música, ver por enésima vez tu película favorita o simplemente echarte una deliciosa siesta. 

Es un poco irónico que haya llegado una pandemia que nos obligó a bajar el ritmo y, año y medio después, estemos con los mismos niveles de estrés que antes de la pandemia. El estrés es adictivo y la mejor manera de dejar que crezca es pararlo en seco, diciendo que no y haciendo cosas que disfrutamos por el mero placer de hacerlas.