Muévase
Futuros alternos

Es escritor, periodista, locutor y productor en Aire Libre 105.3 FM y gestor cultural. Ha escrito para medios como Vogue, RollingStone, Esquire, Código, El Universal, entre otros, y colaborado en Imagen Radio, Ibero 909, Reactor y Bullterrier FM.  Twitter: @mangelangeles

Muévase
Foto: Pixabay

México es uno de los países en los que el sobrepeso y obesidad son un problema que afecta a toda la población. Según el ISSSTE, el 70% de los mexicanos padece sobrepeso y casi una tercera parte sufre de obesidad. De ello se ha hablado mucho ya y también, cambiado cierto tipo de estrategias que van desde las muy polémicas etiquetas en los alimentos o el retiro de figuras que puedan alentar al consumo de alimentos considerados no sanos (el famoso Chester Cheetos o Melvin el elefante no volverán a sus envolturas) y, sin embargo, la pandemia nos dejó claro que hay repercusiones directas de esta situación que pueden terminar teniendo consecuencias mortales.

En un mundo en el que el diseño, la ciencia y la tecnología nos recordaron en estos últimos meses, los alcances que puede tener en el mundo la intención de solucionar algo desde tales disciplinas: ¿podría funcionar alguna de ellas para paliar esta epidemia?

Nota del autor: no se confunda el hablar de las complicaciones que puede traer el exceso de peso con gordofobia. La gordofobia es un problema distinto –que genera muchos daños directos y colaterales– y que tenemos que erradicar. Ser grande o tener un cuerpo no hegemónico no es garantía de tener mala salud así como tampoco todos los cuerpos delgados son saludables.

Desde hace unos días, mientras hago el programa de radio que conduzco junto a Ilana Sod en Aire Libre o, cuando me quedo leyendo por un tiempo largo en casa o en algún sitio fuera, comenzó a ser recurrente un mensaje que de la nada aparecía en mi muñeca izquierda: comience a moverse. El remitente: mi health watch.

Puede sonar absurdo que uno utilice un asistente de inteligencia artificial para monitorear aspectos como cuánto nos movemos pero una cosa es real: hemos logrado usar este tipo de aditamentos tecnológicos para muchas otras cosas: ¿por qué no pensarlos como una opción para el problema de la obesidad y el sobrepeso en la población mexicana?

Viene entonces la necesidad de problematizar: ¿quienes podrían tener acceso a esto? ¿Podría considerarse algo a hacerse desde salud pública? ¿Podría desarrollarse desde México para no tener que enfrentarse al obstáculo llamado iniciativa privada?

Mientras hago lo posible para llegar a mi meta de 15 mil pasos por día pienso: tal vez no está tan lejos esa posibilidad. Faltan miles de pasos, sí, pero podemos darlos.

De mientras: muévase