Moros con cristianos
Corto circuito

Especialista y apasionada del sector energético. Es directora general de Energía a Debate, co-conductora del programa Corto Circuito, VP de Asuntos Públicos del Cluster Metropolitano de Energía. Es socia directora de Hidrógeno21 y P21 Energía.

Es periodista, politóloga, conferencista, emprendedora, yogui, melómana, amante de los animales y ratón de biblioteca.

Twitter: @Abril_More

Moros con cristianos
Foto: Pixabay

Un hurray para el gobierno de la Cuarta Transformación, ya que está por publicar el Programa Especial de Cambio Climático (PECC) 2021-2024. Este documento establece los objetivos, estrategias, acciones y metas para enfrentar el cambio climático en México con base en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. 

El programa tiene cuatro objetivos, pero me voy a referir principalmente a uno: el objetivo prioritario 2, que busca “reducir las emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero a fin de generar un desarrollo con bienestar social, bajo en carbono y que proteja la capa de ozono, basado en el mejor conocimiento científico disponible” y especialmente a la Estrategia prioritaria 2.1 que tiene el propósito de “impulsar la transición energética justa con énfasis en fuentes limpias, bajo un enfoque de derechos humanos para promover su generación y uso sustentable e incluyente”.

Siempre hay un frijolito en el arroz y creo que en este plato vamos a encontrar varios frijolitos, entre acciones y metas que se ven complejas de concretar

En cuanto a las metas, el gobierno busca reducir los Gases Efecto Invernadero (GEI) con una nueva meta de 36% y una de 70% al carbón en la atmósfera; pero lo más seguro es que esto se va a quedar en una mera fantasía, o la realidad es que elaboraron el PECC de esta forma como una salida para contener las presiones internacionales y nacionales por el omiso caso que la Cuarta Transformación ha hecho en materia ambiental y la mitigación al cambio climático.

Digo esto porque las medidas que han tomado en materia de políticas públicas energéticas y ambientales caminan en sentido opuesto a las necesidades y tendencias mundiales, por mencionar algunas: la suspensión de las subastas de energías renovables, el incremento del procesamiento de las refinerías conjunta a la visión de producir más gasolinas para el autoconsumo y como resultado un incremento en la producción de combustóleo (tan solo en el mes de agosto Pemex produjo 236 mil 700 barriles diarios de combustóleo vs 233 mil 200 barriles de gasolina), la destrucción del manglar donde construyen la refinería Dos Bocas o privilegiar el uso de combustóleo o carbón en las termoeléctricas vs las energías limpias, así como la falta de incentivos para la sustitución del parque vehicular público y privado a energías limpias, ya sea gas natural o electricidad, pues dice mucho.

Otro punto es que parece poco lógica la meta del 36% siempre y cuando se cumplan condiciones internacionales. Vamos desglosando esto. Hoy, a la Ley General de Cambio Climático (LGCC) y al compromiso establecido en el Acuerdo de París, México debería reducir el 22% de los GEI, es decir, 211 millones de toneladas de CO2 para el 2024, así como generar 35% de energía de fuentes limpias (eólica, fotovoltaica, geotermia, hidroeléctrica y bioenergía) para el 2024 y 43% para el 2030. 

Hoy, casi a finales de 2021 apenas hemos logrado un 22.7% de generación con energías limpias y con la política para frenar la transición a las energías renovables vuelve complicado que se alcance la meta, ya que la generación eléctrica es el segundo mayor emisor a nivel nacional de GEI. 

Ahora, sí hablamos de las acciones del PECC para llegar a la meta planteada, varias de ellas agregan frijolitos al arroz. 

El gobierno busca planificar la incorporación de energías limpias bajo condiciones de seguridad y continuidad, con este wording nos dejan claro que no están contemplando las renovables, pues es justo lo que critican y, sin embargo, es justo lo que México necesita para cumplir con las metas. ¿Qué nos queda? Hidroeléctricas que, si bien tiene un potencial de crecimiento del 10%, no lo contemplaron en el Programa para el Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional y, además, dado que nuestro país es altamente vulnerable al cambio climático, lo cual hemos visto ya desde hace algunas décadas y en incremento las sequías, pues no es la tecnología más conveniente. 

La geotermia si bien ayuda a generar potencia, tiene el inconveniente de los altos costos de la infraestructura, y la generación apenas es de 1.4%; sin embargo, en el PECC ya contemplan la Central geotérmica Los Húmero III, fase B que generará apenas unos 25 MW, que no está mal, pero poco. 

En el PECC hay arriba de una decena de proyectos, sin embargo, bajo las circunstancias actuales del país y la creciente demanda de energía, las medidas que toman, aunque buenas, no alcanzarán para cumplir con los compromisos del Acuerdo de París y, por ende, con el programa del PECC.  

Creo que esto le queda claro a la Comisión de Cambio Climático, que en contradicción con las leyes de Transición Energética y la Ley General de Cambio Climático acaban de mover la generación del 35% de electricidad a través de tecnologías limpias al 2030, en lugar del 2024 como está establecido; esto si bien es coherente con la dinámica y la actual política pública del gobierno federal, nuevamente vuelve a violentar la normatividad vigente. 

Así pues, aunque el PECC es algo positivo, parece que una vez más quedará en buenos deseos y terminará como un buen platillo cubano: Moros con cristianos.