Vasallaje energético
Corto Circuito Paul es doctor en Políticas Públicas y cuenta con 14 años de experiencia en el sector energético donde destacan PEMEX, Brio Suministradora Energética y Ombudsman Energía México. Actualmente, es socio de Perceptia21 Energía y co-host de Corto Circuito. Adicionalmente, es profesor de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey y el Colegio de la Frontera Norte, y ha sido investigador de NRGI, SEforAll y el BID. Twitter: @paulalejandros
Vasallaje energético
Foto: Pixabay

La mejor forma de describir cómo funciona el modelo de sector energético que propone la iniciativa de reforma eléctrica es que esta crea un modelo de vasallaje energético que nos regresa a la Edad media. A una extraña pirámide feudal donde el equivalente al rey es el presidente y CFE es su señor feudal, los generadores sus vasallos y los consumidores, campesinos al servicio de los señores feudales.

Para dar más contexto, en la Europa feudal, el vasallaje era un modelo político y económico donde el rey es el dueño de todas las tierras. El rey, sin embargo, no poseía el dominio de las tierras, sino que este le era dado a los nobles, señores feudales que establecían una relación de lealtad y auxilio.

Los señores feudales, a su vez, podían establecer relaciones de vasallaje con algunos siervos o campesinos a cambio de un feudo. Con ello, los vasallos obtenían el derecho de usufructo de la tierra que trabajaban a cambio de un pago por protección a los señores feudales, quienes tenían una obligación de proteger a los vasallos en caso de agresiones externas.

Dentro de este esquema convivían también campesinos, siervos y esclavos que formaban parte de la fuerza de trabajo a la tierra de los monarcas, nobles, el clero, los señores feudales e, incluso, de los mismos vasallos. Los primeros podrían recibir un pago, los segundos parte de la producción y los últimos no tenían derechos al ser parte de la propiedad de los terratenientes.

En el nuevo sector energético que se imagina la iniciativa de reforma constitucional en materia de electricidad, CFE es el señor feudal que jura lealtad y, a cambio de auxilio y consejo, obtiene el control absoluto del sector eléctrico nacional. Para ello se suprime la existencia de la CRE y se entrega al Cenace como siervo de la CFE que trabajará para esta para determinar el despacho eléctrico que le favorezca.

Los generadores se convierten en vasallos de la CFE, su feudo será, entonces, poder participar en un mal llamado mercado acotado a máximo un 46%. Los invitados a esta gran oferta deberán jurar lealtad al señor feudal y ofrecer sus mejores tributos a la empresa para poder participar en el monopsonio, bajo un régimen de excepción al artículo 134 constitucional.

Algunos consumidores serán campesinos y podrán tener sus paneles solares a cambio de generar energía para la CFE en condiciones todavía no reveladas. Otros consumidores serán siervos, pues podrán negociar algunas condiciones de compra y venta de energía con CFE, sin que CFE tenga alguna obligación con ellos. 

Los demás consumidores seremos esclavos en la pirámide feudal de CFE, no tendremos libertad de elegir a otro comercializador porque la comercialización se convierte en un monopolio legal para CFE, que ahora se autorregulará y establecerá su propio sistema de tarifas sin pasar por la Secretaría de Hacienda. Poco más que esclavos.

Esta es la pintura que retrata la reforma eléctrica que propone esta administración; una reforma que busca crear un sistema de vasallaje energético donde todos juremos lealtad a CFE y trabajemos para su bienestar y no para mejorar nuestras condiciones de vida. Esto nos regresa al pasado, pero no a 1960, sino a la Edad media.