La entrevista de Sheinbaum que no es para los mexicanos
Entre nodos

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La entrevista de Sheinbaum que no es para los mexicanos
El País Semanal dio su portada a Claudia Sheinbaum. Foto: Especial

Hace algunas semanas, mi amigo Luis, un periodista español, estuvo de visita en México y como en los viejos tiempos terminamos hablando de política. En la conversación le platiqué sobre el perfil de Claudia Sheinbaum, de cómo había llegado a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México y por qué era una de las figuras que podrían suceder en la presidencia a Andrés Manuel López Obrador. Luis me confesó que sabía muy poco sobre ella.

Este domingo salió en la portada de El País Semanal una entrevista con Claudia Sheinbaum y firmada por Javier Lafuente, subdirector de América del diario español. La entrevista está dando mucho de qué hablar entre las personas lectoras de México y, con justa razón, tiene mucha tela de donde cortar; pero si de algo estoy convencido es que no es para la audiencia mexicana.

La redacción cronicada, el esbozo de su persona y la descripción de su estilo de gobernar es un claro intento de levantar su perfil presidenciable en el ámbito internacional y levantar simpatías entre los seguidores de la izquierda e interesados en el acontecer iberoamericano, como mi amigo Luis. Y hay varias pistas que sostienen mi hipótesis.

Lafuente escribe que Sheinbaum “forma parte de un grupo de alcaldesas y exalcaldesas de grandes ciudades, como Anne Hidalgo (París), Ada Colau (Barcelona), Manuela Carmena (Madrid) o Claudia López (Bogotá). Sin embargo, a diferencia de ellas, su perfil no se ha caracterizado por exponerse tanto públicamente”.

Y sí, a Colau se le puede ver públicamente acompañando los movimientos de la diversidad sexual y feministas, así como en programas de impulso a las mujeres y niñas en la ciencia; a Carmena también se le considera una promotora de la lucha feminista e Hidalgo, quien aspira a la presidencia de Francia, fue multada en 2019 por incluir demasiadas mujeres en su gobierno.

Como hombre, no me corresponde decir cómo debe ser el feminismo, pero tampoco podemos negar que, quienes vivimos en México, hemos visto cómo las colectivas feministas y de la diversidad sexual no se ven representadas por Sheinbaum, al contrario, les ha quedado a deber. Seguimos viendo que las fuerzas de seguridad capitalina (la jefa de gobierno dice que ya no existen los granaderos) siguen atacando y reprendiendo sus marchas. Este fin de semana vimos documentado el encapsulamiento e, incluso, el uso de gas para contener la Marcha de la Memoria Trans.

En la entrevista con Lafuente, Sheinbaum asegura reconocer que existe “un hartazgo vinculado a la violencia contra de las mujeres”, pero rechaza la violencia en las manifestaciones. Reconozco, eso sí, su rechazo a la transfobia al menos en su discurso, pero carece de un respaldo a la causa feminista o un rechazo a las causas raíces de la violencia contra las mujeres; por el contrario, prefiere resaltar su papel como protectora de los monumentos históricos. Esto es una contradicción dado que, posteriormente en la entrevista, asegura que “los monumentos, los nombres de las calles, tienen que ver con una concepción de la ciudad”. Parece que la jefa de gobierno se niega a que los monumentos también conciban un México afectado por la violencia de género.

Siguiendo con el tema del feminismo, hay otra pista que evidencia que la entrevista va dirigida a la audiencia fuera de México. Ante la pregunta sobre su parecer acerca de las críticas al presidente al movimiento feminista, Sheinbaum responde que López Obrador “es un hombre profundamente feminista. Si no, la mitad de su gabinete no serían mujeres desde que fue jefe de gobierno”.

Como mexicano me es imposible obviar los dichos del presidente de hace casi un mes en los que criticó que “para poder saquear a sus anchas”, el neoliberalismo alentó el feminismo, el ecologismo, la defensa de los derechos humanos, la protección de los animales; tampoco olvidar el hecho de que el presidente tiene la convicción de que la interrupción legal del embarazo, o más bien, el derecho de decidir de las mujeres sobre su propio cuerpo, se someta a consulta popular, siendo que los derechos se garantizan y se ejercen, no se consultan.

Sin embargo, fuera de México, la imagen de López Obrador y su posición sobre el feminismo no es tan evidente, según me comentó Luis. Es más visto como uno de los líderes de la izquierda latinoamericana que ha luchado por combatir la corrupción y las desigualdades. Y esta misma imagen es la que Sheinbaum quiere preservar en su entrevista con El País Semanal.

A lo largo del texto, la jefa de gobierno se mantiene firme para conservar la simpatía de López Obrador a pesar de que le cuestionan si no tienen diferencias. Las minimiza. Por el contrario, deja en claro que el presidente es el líder y la guía para llevar a cabo su transformación, como el caudillo a seguir. Está claro que sus aspiraciones políticas dependen del líder de facto, moral y hasta espiritual de la llamada Cuarta Transformación.

La publicación de este domingo no hay que verla como un artículo aislado. Sheinbaum ya ha tenido despliegues importantes en la prensa extranjera, como Le Monde (Francia). Pareciera que los medios internacionales afines a la izquierda moderada le están dando un espaldarazo y respaldo a sus aspiraciones, empezando por levantar su perfil político fuera del país. Veremos si el apoyo se configura y se refleja con fuerza en las fechas cercanas al 2024 en las editoriales de la prensa extranjera, que son retomadas y validadas religiosamente por la prensa nacional.

Por último, una pregunta solo para provocar: ¿cómo habrá leído Marcelo Ebrard la entrevista? ¿La habrá disfrutado como lectura dominical o le habrá amargado el café de la mañana?