Poco tiempo, menos oportunidades
Con lupa de género

Es politóloga egresada del ITAM y maestra en Políticas Públicas en la London School of Economics and Political Science. Actualmente trabaja en el área de Sociedad Incluyente del IMCO, principalmente en temas de género y educación. Previo a su ingreso, trabajó como consultora en asuntos públicos en De la Calle, Madrazo, Mancera, S.C. donde colaboró en el diseño y evaluación de políticas públicas, así como análisis legislativo y político-electoral para distintos sectores.

@fergarciaas

Poco tiempo, menos oportunidades
Foto: Nattanan/Pixabay

¿Quién se hace cargo de las niñas y los niños cuando salen de vacaciones o cuando algún familiar se enferma y requiere cuidados? ¿Cómo cambió la dinámica ahora en las fiestas decembrinas, durante la pandemia o en eventos familiares? Las mujeres en México y en el mundo realizan la mayoría de las labores domésticas y de cuidado sin recibir un sueldo por ello. En promedio, las mujeres mexicanas dedican 50 horas a la semana a tareas como limpiar, cocinar o cuidar a otros integrantes del hogar. Es decir, destinan 2.5 veces más tiempo a estas actividades que los hombres, la misma proporción a nivel global, de acuerdo con ONU Mujeres.

Aunque sabemos que la carga de trabajo no remunerado recae principalmente en las mujeres, es importante para la toma de decisiones dimensionar y visibilizar las brechas de género en la distribución del tiempo. Para ello, la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) es una herramienta que permite conocer cómo las personas invierten su tiempo en las distintas formas de trabajo, sin embargo, esta se levanta cada cinco años.

Las labores domésticas y de cuidado no tienen un precio asignado, pero sí tienen un valor económico. De acuerdo con el Inegi, en 2020, el trabajo no remunerado tuvo un valor de 6.4 billones de pesos equivalente al 90% del presupuesto de egresos de la Federación aprobado para este año, del cual las mujeres aportaron siete de cada 10 pesos. En 2020 hubo un aumento de 15% en el valor económico del trabajo no remunerado que realizaron las mujeres con respecto a 2019: el mayor incremento desde 2003 que se atribuye al impacto de la pandemia.

En promedio, ellas trabajan 94 horas a la semana, 20 horas más que el tiempo que destinan los hombres, considerando trabajo remunerado y no remunerado, así como la producción de bienes de autoconsumo. La construcción social del rol de las mujeres como cuidadoras y responsables del hogar resulta en que ellas dediquen 70% del tiempo total de trabajo a tareas de cuidado. El tiempo es el recurso más escaso y lo anterior provoca que las mujeres tengan menos tiempo disponible para otras actividades como estudiar, trabajar en el mercado laboral o descansar.

Las tareas no remuneradas tienen innegables beneficios sociales y económicos para el país, sin embargo, al ser invisibilizadas tienen un costo para quienes las realizan. Las mujeres son penalizadas al tener menos tiempo disponible para realizar un trabajo de tiempo completo con un sueldo competitivo, lo que pone en riesgo su autonomía económica, limita su acceso a una pensión y a los beneficios de la formalidad como servicios de salud.

En línea con la economista Claudia Goldin, alcanzar la igualdad en el mercado laboral será difícil si no existe igualdad en el hogar para repartir las labores domésticas y de cuidado. La carga desproporcionada de estas actividades limita el tiempo de las mujeres y conlleva a un desbalance en sus decisiones laborales. Como sociedad es necesario repensar y redistribuir de una manera más equitativa la carga de cuidados, pero también cambiar las expectativas y normas sociales de género en torno a las labores del hogar.