Incapacidad e incompetencia
De Realidades y Percepciones

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Incapacidad e incompetencia
Accidente en la Línea 12 del Metro. Foto: Carlos Ramírez/EFE.

No vale la pena discutir si lo que le falta a este gobierno es capacidad o realmente son incompetentes, porque los resultados nos dicen que son incapaces y no son competentes.

Era cuestión de tiempo para que los costos de la autollamada Cuarta Transformación llegaran a los titulares de la prensa nacional e internacional. Bastaba esperar de forma paciente y constatar cómo la realidad devoraba el andamiaje de percepciones creado por esta administración. 

La asignación de funcionarios incompetentes eran una sentencia anticipada y los datos se encargarían de disipar las cortinas de humo desplegadas desde Palacio Nacional.

Los síntomas eran claros. El desprecio a lo técnico era evidente y los ejemplos muchos.

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En 2018, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, designó a Florencia Serranía como directora general del Sistema de Transporte Colectivo Metro. En enero de 2021, un incendio ocurrido en una subestación del Metro dejó una persona sin vida y una advertencia en todo el sistema. En ese momento, cuando se le cuestionó acerca de lo sucedido, la entonces directora declaró que ella “solo era la directora del Metro”. 

Menos de cuatro meses después, un tramo de la Línea 12 del Metro colapsó, murieron 26 personas y dejó a más de 100 heridos. Semanas más adelante, Serranía fue destituida del cargo y un año más tarde, en la suma de contradicciones de este gobierno, recibió un cargo honorario por parte de Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). 

Hoy, mientras algunos de los presuntos responsables de la tragedia de la Línea 12 del Metro buscan a toda costa ser él o la candidata de Morena para las elecciones de 2024, sabemos que el peritaje realizado por la empresa noruega DNV, contratada por el mismo gobierno de la Ciudad de México, revela fallas en el mantenimiento como una de las causas raíz del accidente. 

Síntomas, impunidad, ambición, incapacidad y colapsos. 

Lo sucedido en la Línea 12 del Metro no es un caso aislado, es emblemático, pero no es la excepción en la regla. Es parte de una cascada de consecuencias por venir. Es el resultado de la incompetencia. 

Es la inundación en Tula, Hidalgo, son los apagones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), es la deficiente implementación de los programas sociales, es la incapacidad de las fiscalías, es el desabasto de medicamentos, es la extinción del Seguro Popular, son las fallas en el mecanismo de protección a periodistas, es la estrategia fallida contra la violencia, es decir que la reforestación con “árboles frutales y maderables” regresarán a su estado natural el ecosistema del sureste.

Es la criminal incompetencia de los múltiples aterrizajes abortados en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, “incidentes”, que pudieron tener desenlaces fatales. 

Es la forma en que reservan la información pública como tapadera de su propia ineptitud. Es la mentira. Es el adoctrinamiento en las reformas educativas, es la prisa.

No hay que engañarnos. La incompetencia está sembrada y la plaga avanza descontrolada. 

Quizás sería mejor que nos dejaran un desierto y no las malas cosechas por venir. Desastres causados por la incapacidad de quienes nos gobiernan, de quienes quisieron ser capitanes y hoy no son más que un lastre.

No hay que sorprendernos. El encabezado a ocho columnas que leerás mañana no se escribió mientras dormías, fue votado en julio del 2018. 

No es mala suerte. No son accidentes. No son casos que surgen de la nada. Son hechos. Son tragedias. Son los escombros que se seguirán acumulando.

La alternativa es mirar el espejo sin esperar mejor reflejo que la triste realidad. Estar conscientes de la catástrofe que se avecina sin aferrarse a nadar contracorriente. Levantar la voz y guardar fuerzas para remar parejo cuando llegue el momento. 

Porque mientras Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum tratan de succionar el carisma de López Obrador como niños ansiosos de pecho, el país se cae a pedazos, la lealtad ciega exhibe sus tropiezos y el fracaso es consecuencia de la incompetencia como forma de gobierno.