Proporcionalidad pura con minorías sería un avance
Medios Políticos

Es un periodista especializado en el análisis de medios y elecciones. Tiene posgrado en Derecho y TIC, obtuvo el premio alemán de periodismo Walter Reuter en 2007, fue conductor en IMER y durante 12 años asesor electoral en el IFE e INE, editor, articulista y comentarista invitado en diversos diarios, revistas y espacios informativos. Twitter: @lmcarriedo

Proporcionalidad pura con minorías sería un avance
Proporcionalidad pura con minorías sería avance. Foto: EFE.

La reforma electoral que ha puesto sobre la mesa el gobierno propone cambiar el modelo vigente de representación política en el Congreso por la proporcionalidad pura con listas estatales, dejar atrás el sistema mixto que hoy tenemos de 300 diputaciones asignadas a quien más votos alcanza en igual número de distritos y 200 que se reparten de manera proporcional a la votación acumulada a nivel nacional, agrupada en circunscripciones.

El modelo actual de distritos uninominales genera con frecuencia ruptura entre el porcentaje de votos que obtiene cada partido y el porcentaje de curules y escaños que le son asignados. Lo lógico es que si un partido tiene 30% de votación nacional eso se traduzca en 30% de los lugares en el Congreso.

En un distrito, si compiten cinco partidos, el que gana hoy –aunque sea por un solo voto frente al resto– es quien representa a todo el distrito. Así, por ejemplo, si de esos cinco partidos uno alcanza el 21% de votos, uno 19% y el resto 20%, casi es un empate, las urnas reflejan pluralidad, pero al estar dispersa cuando la votación se traduce en curul la regla le asigna solo al primer lugar en votos todo y en rigor es solo el 21% de electorado votante.

La representación proporcional actual compensa con listas nacionales, pero no es suficiente, trata de asignar los votos de segundos, terceros, cuartos lugares en su justa dimensión, aunque al ser hoy Congreso de sistema mixto (pluris y uninominales de distrito) no cuadran las cifras, entran a la ecuación además candados como la famosa “sobrerrepresentación legal” que regala al menos 8% adicional de representantes al partido más votado, eso sin contar a los llamados chapulines que son votados por un partido, pero algún resorte individual específico los hace cambiar a otro totalmente opuesto en ideología cuando ya están en el cargo; elementos que divorcian porcentaje de votos frente a porcentaje de curules, resabios los años previos a la llamada transición democrática.

La propuesta presidencial tiene luces y sombras, pero hay temas de fondo que se han debatido poco y sí pudieran mejorar nuestra democracia si se atienden de forma seria e incluyente, si dan oportunidad al debate que construye acuerdo con los principios por delante.

Asuntos como elegir o no al Instituto Nacional Electoral (INE) por voto abierto han ocupado más reflectores, pero el planteamiento de transitar a una representación proporcional pura es tema con mucho fondo.

Tiene un elemento de origen en la propuesta presidencial que no garantiza del todo, en mi opinión, que minorías sean tomadas en cuenta en su porcentaje acumulado de votos a nivel nacional. Si no alcanzan lugar disponible en la lista estatal, esos votos no debieran perderse o borrarse sin más. De corregirse ese asunto, listas estatales serían un buen modelo, sería una mejora en cuanto a representación política y quizá solo basta colocar a la propuesta presidencial una lista nacional para los remanentes de votos minoritarios que traduzca la proporcionalidad realmente en pura, no acotada pocos lugares disponibles por cada Estado.

Hoy, al considerar en la iniciativa listas con un tope de lugares según la entidad, no habría muchos casos sin suficientes espacios para repartir toda la proporción de votos. En estados donde compiten cinco o 10 partidos y solo hubiera tres diputaciones disponibles quizá solo primero y segundo alcancen representación, por eso votos acumulados de terceros y cuartos lugares requieren lista nacional para que no se pierdan, para que se reflejen también en el Congreso, siempre y cuando acrediten el umbral constitucional de 3% para seguir siendo partido.