Claudicación de la CNDH ante caprichos del presidente
En contraste

Es senadora de la República, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos y recientemente nombrada vicecoordinadora del Grupo Parlamentario de Acción Nacional, es la primera mujer que ocupa ese cargo. Twitter: @kenialopezr

Claudicación de la CNDH ante caprichos del presidente
La presidenta de la CNDH, Rosario Piedra. Foto: Twitter CNDH

Una vez más, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha renunciado a sus facultades de proteger, promover, respetar y garantizar los derechos humanos de todos los mexicanos. El pronunciamiento emitido por ese organismo autónomo respecto a que no promoverá acción de inconstitucionalidad alguna frente a la reforma con la que Morena militarizará al país es una clara manifestación de su complicidad y subordinación al régimen del presidente Andrés Manuel López Obrador.

La CNDH ha claudicado frente a muchas ilegalidades de este gobierno. Basta recordar su postura frente a la pandemia o ante el desabasto de medicamentos. Sin embargo, hoy su posicionamiento ante la militarización del país es una penosa muestra de su desconocimiento de los estándares internacionales y un reflejo de que el encargo que ostenta le ha quedado muy grande a Rosario Piedra. Pero ¿qué se podía esperar de alguien que llegó a ese puesto con el robo de dos votos en el Senado de la República?

México atraviesa por una crisis de inseguridad: más de 127 mil personas asesinadas y más de 36 mil personas desaparecidas. La delincuencia organizada tiene más poder que el propio gobierno, pone candidatos, decide quiénes pueden abrir sus negocios, toman las calles y todo ante la complacencia del gobierno federal. Si los militares fueran la respuesta, esta no sería la situación porque hay que decirlo: los militares llevan 15 años en las calles. Pero nada de eso le importa a la CNDH. Y esto sería irrisorio si no significara una ruptura del orden constitucional. La actitud de Piedra deja en absoluta desprotección a las víctimas de este país.

Leer en el pronunciamiento de 16 páginas de la CNDH los argumentos de que actualmente las violaciones a los derechos humanos no quedan impunes es una mentira. La realidad es que no se avanza en la construcción del orden social democrático, no cumplen su tarea constitucional, pero sí se subordinan a los caprichos de quien hoy habita en Palacio Nacional.

Es tan vergonzosa la actuación del gobierno federal y de la CNDH que, ayer en la conferencia mañanera, el presidente López Obrador celebró que la CNDH tenga una postura diferente a la que tiene la ONU y otros organismos que, según él, son conservadores.

Los organismos internacionales no están equivocados, la presencia de las fuerzas armadas en las calles no solucionará el problema de inseguridad de este país. Se necesita un cambio de estrategia, donde abrazar a los delincuentes no sea el eje rector de la política pública. Se les necesita perseguir, enjuiciar y encarcelar en un debido proceso.

Los mil 700 millones de pesos que se gasta al año fueron suficientes para que Rosario Piedra olvidara su propia historia y la de su familia. Ha fallado en su tarea de proteger a los mexicanos, a las víctimas y, por ello, Piedra debe renunciar.