La impunidad no respeta condición
Contextos

Reportero egresado de la UNAM, formó parte de los equipos de Forbes México y La-Lista. Con experiencia en cobertura de derechos humanos, cultura y perspectiva de género. Actualmente está al frente de la Revista Danzoneros. Twitter: @arturoordaz_

La impunidad no respeta condición
Dos personas fueron aprehendidas por los hechos. Foto: Colegio Williams.

Los padres de Abner, niño de seis años, recibieron el lunes la noticia de que su hijo había fallecido tras un “incidente en la alberca” del Colegio Williams. Luego de una fuerte polémica por la actuación de esta “refinada” escuela, ya que siguieron operando con normalidad y cerraron sus canales de comunicación, todavía no hay responsables por el presunto ahogamiento del menor mientras tomaba su clase de natación donde presuntamente había varios profesores presentes.

Dos días después, murió un menor al ser arrollado por un vehículo en la Avenida Central, en Ecatepec, Estado de México. El intento de un vehículo particular por arrollar a un motociclista derivó en el choque contra un puesto ambulante y la muerte del niño. El conductor bajó de su auto, tomó un taxi y salió del lugar; sin embargo la policía local dijo haber detenido a Roberto “N”, el supuesto operador del auto responsable, pero todavía no hay más información sobre su proceso.

Aunque el primer hecho se dio en una escuela privada, institución donde alguna vez estudió el premio Nobel Octavio Paz, y el segundo se desarrolló en la periferia de la ciudad donde la desigualdad social y económica imperan, ambos hechos comparten el mismo sufrimiento: tener que enfrentarse a un ineficiente proceso de justicia.

La impunidad no respeta raza, religión, sexo, edad o posición económica, solo responde a los intereses de quienes en ese momento tengan el poder y margen de acción. De acuerdo con la última entrega de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe), la cifra negra en México durante 2021 fue del 93.2%, es decir, este porcentaje de delitos no fueron investigados en el país. En el caso de la Zona Metropolitana del Valle de México, lugar donde acontecieron los dos trágicos eventos, el porcentaje de delitos no indagados supera el 92%.

El desgaste económico, físico y emocional es algo que no se le puede restablecer a las familias de las víctimas; pero la justicia es lo mínimo que el Estado le debe, así como la reparación del daño y la garantía de la no repetición. Esto algo que se le debe garantizar a cualquier persona que se enfrente a una situación similar, aunque no tenga el foco mediático.

La justicia debería de ser indiferente a la raza, religión, sexo, edad, posición económica o cualquier otra condición.