Adiós al primer baktun del reggaetón
Contextos

Reportero egresado de la UNAM, formó parte de los equipos de Forbes México y La-Lista. Con experiencia en cobertura de derechos humanos, cultura y perspectiva de género. Actualmente está al frente de la Revista Danzoneros. Twitter: @arturoordaz_

Adiós al primer baktun del reggaetón
Guía rápida para Daddy Yankee. Foto: Facebook / Daddy Yankee

Algunos iban con su abrigo negro para cubrirse del frio, seguramente iban saliendo de la oficina; otros llevaban a sus niños pequeños en brazos. El público de las gradas se notaba maduro, algunos con ligeras canas sobre las orejas, aunque había uno que otro fan que no superaba los 10 años. Todos estaban reunidos para darle las gracias al “Boss”, al jefe, a quien los hizo cantar como nunca hace 20 años. Así lucía uno de los conciertos de despedida del reggaetonero Daddy Yankee. 

Desde el martes hasta este domingo, el puertorriqueño ofreció una serie de presentaciones para darle gracias a los escenarios en México. Quien fuera considerado uno de los pioneros en el ritmo, así como fundador de este movimiento, se despidió del público nacional tras 30 años de trayectoria musical. Aunque pareciera que los años no han pasado sobre Daddy por sus lentes negros, chamarra olgada, tatujaes y corte de cabello; el próximo febrero cumpliará 46 años de edad. El tiempo también ha pasado sobre los fans y eso se notó en las largas filas de sus conciertos. Los jóvenes que vivieron su adolescencia durante el boom de la “Gasolina” (2004), hoy superan los 30 años. 

Una era se cierra para el reggaetón, ritmo que ha imperado sobre los últimos 20 años. Mientras un pionero se despide, otro exponente del género se encuentra en el cenit de su carrera: Bad Bunny estará la próxima semana en México con un sold out. A sus 28 años, Benito Martínez se ha posicionado por tercer año consecutivo como el artista más escuchado de Spotify en el país, además de su nominación al Mejor Álbum del Año en los Grammy. 

Dos generaciones se enfrentan en el mismo barco, pero desde extremos diferentes: quienes vieron nacer al reggaetón con una mezcla de metales, cuerdas y beats; contra los que sienten la evolución del ritmo con el trap y otras combinaciones. 

Otro suceso imprescindible se dio la semana pasada para este género musical, pues se celebró el Flow Fest, donde grandes íconos como Don Omar compartieron cartel con estrellas salientes del reggaetón mexicano, Bellakath. El relevo generacional está tocando la puerta. 

El calendario maya contaba series de 20 años, los cuales eran llamados katun; un conjunto de 20 katunes eran llamados baktun. Han terminado las dos primeras décadas de reinado del reggaeton, con la despedida del “Boss” podríamos dar por concluida el primer baktun, de manera simbólica. 

¿Qué lección nos deja? Independientemente del gusto o disgusto por este género musical, queda clara la necesidad de evolución para seguir siendo vigente. ¿Cuándo íbamos a imaginar a artistas como Shakira o Enrique Iglesias cediendo ante este género para seguir en el gusto del público? También es claro que el reggaetón de ahora no es el mismo de hace 2 décadas, ha escalado hasta ser considerado por cantantes blancos (Justin Bieber) y por premios internacionales. 

Los jóvenes que tomaron el reggaetón como estandarte de revolución sexual y social hace 20 años pareciera que hoy desconocen el mismo sentir de los que hoy cantan a todo pulmón “Tití me preguntó”. Y no es momento de juzgar, sino de comprender. Como se ha dicho en diversas ocasiones en este espacio, la música es solo el reflejo del contexto y las necesidades de un sector. La moralidad de una población no depende de qué música escucha, sino del mundo donde se desenvuelve. ¿Qué grandes pendientes hay para la próxima ola de reggaetoneros? Que abracen los movimientos sociales que hace 20 años no estaban vigentes: la lucha contra la violencia de género y la falta a los derechos humanos. Aunque esa tarea no es exclusiva de este ritmo, ya que la representación de este tipo de agresiones está presente en todos los géneros musicales. 

La juventud es la etapa donde desafiamos al sistema; una catarsis humana para expresarnos y buscar nuestra propia identidad. No vale la pena estigmatizar ni criticar la música que se vuelve (o volverá) estandarte de la nueva generación, sino trabajar para ofrecer un mejor contexto donde desenvolverse y respetar sus formas de expresión. 

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