Como la ostra, despierta del letargo
Espacio mindfulness

Es escritora –cuatro libros publicados y dos en camino–, periodista, cantautora –más de 160 canciones–, experta en respiración, yoga y meditación. Dirige el Yomu Institute, es mamá de tres hijos y pionera en el arte de materializar ideas innovadoras. Es la creadora y fundadora del sistema Enciende tu corazón para inspirar la alegría en el despertar de la conciencia. Instagram: @cynthiazakofficial

Como la ostra, despierta del letargo

Tapados estamos de plástico, un océano de cosas y cosas que compramos, acumulamos, apilamos, aferrándonos a esa ilusión de que al tenerlo estamos más seguros. Empujados a consumir supermercados llenos de objetos aparentemente indispensables, vamos en estado catatónico transitando el día a día.

Hasta que algo nos despierta

Un llamado, un momento inesperado, alguna sincronía sorprendente, el recuerdo de una búsqueda iniciática hacia un camino espiritual, un golpe de la vida.

Algo nos despierta del letargo plastificado

El shock puede ser desalentador, dejarnos fuera de base, incapaces de ver el siguiente paso, o puede ser suave y transparente como una seda. Lo importante es registrar que algo ha cambiado, nos hemos movido de la tela falsa o la flor sin perfume.

Vamos a buscar la perla en el océano de plástico

Empecemos por encontrar ese tesoro escondido, el espacio libre de tóxicos y desechos que late en nuestro corazón y se transmite a nuestras ideas y al cuerpo.

Es fascinante entender el proceso de todo lo que nos rodea, ahí viven las epifanías para nuestra existencia y podemos relacionar todo lo que nos pasa con los ecosistemas de la naturaleza.

Las perlas naturales se forman cuando un cuerpo extraño se introduce al interior del cuerpo del molusco, que reacciona cubriendo lentamente la partícula con una mezcla de cristales de carbonato de calcio (CaCO3) y una proteína llamada conchiolina, formando la sustancia conocida como nácar, que es la sustancia que recubre la cavidad paleal del animal (las paredes interiores de las valvas)

Por lo tanto esa anhelada pureza se crea por la interacción con un objeto inesperado, un cuerpo extraño que entra al molusco, un momento de despertar que requiere de alta conciencia y una participación total de todos los elementos que componen el organismo.

Al cabo de un período variable la partícula termina cubierta por una o más capas de nácar, formando una perla que tarda aproximadamente 10 años en gestarse.

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El brillo de la perla proviene de la reflexión luminosa en la superficie cristalina, mientras que la iridiscencia proviene de la refracción y difracción luminosas en las múltiples capas de nácar translúcido que forman una perla cualquiera.

Las probabilidades de crear una perla valiosa para el molusco son de 0,01% y ya sabemos que se necesitan al menos 10 años de gestación pero ocurre, sucede, el invasor es convertido en belleza, la amenaza transformada en joya.

Por lo tanto cuando te encuentres distraído, sumido en pensamientos rumiantes, alejado del momento presente, miedoso frente a los cambios recuerda que puedes hacer como los moluscos y convertirte en perla en el océano de plástico.

Te comparto una de mis canciones para que transites el proceso de limpieza de plásticos con total certeza de quién eres