“El año viejo”, el estrecho vínculo entre México y Colombia
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Reportero egresado de la UNAM, formó parte de los equipos de Forbes México y La-Lista. Con experiencia en cobertura de derechos humanos, cultura y perspectiva de género. Actualmente está al frente de la Revista Danzoneros. Twitter: @arturoordaz_

“El año viejo”, el estrecho vínculo entre México y Colombia
Foto: Herbert Aus/Pixabay

Cuando escuché “El año viejo” por primera vez quedé fascinado, ese sonido arcaico de los clarinetes y el estruendo de los metales me atrapó. Era una pieza clásica que los más grandes de mi familia ponían para bailar el 31 de diciembre. Esta melodía es tan exitosa que también ha sido interpretada por Yuri, Los Socios del Ritmo, la Sonora Dinamita y muchos artistas más. 

La versión más conocida es la de Tony Camargo, cantante originario del estado de Jalisco, quien fuera muy famoso en la década de los años 60 por interpretar clásicos cubanos y colombianos. Tal era el éxito de este músico que más de una vez fue comparado con “El bárbaro del ritmo”, Benny Moré. Sin embargo, su mayor éxito fue el “El año viejo”, lo que provocó que en toda Latinoamérica sonara el coro: “Me dejó una chiva, una burra negra, una yegua blanca, y una buena suegra”. 

Aunque para muchos esta es la versión original, no es así. Esta canción es composición del colombiano Crescencio Salcedo y fue grabada por primera vez en 1953 en voz de Santander Díaz, acompañado de la Orquesta Emisora Fuentes. Esta versión tiene pequeñas variaciones en la lírica, ya que durante el coro menciona: “Yo no olvido el año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas. Me ha dejado en la montaña, una finca y bellas morenas”. 

Esta canción es muestra del estrecho vínculo entre Colombia y México, especialmente del florecimiento de la cumbia en este país. Durante una extensa charla hace varios años con Pedro Perea, hijo del fundador de Sonido la Conga, relató sobre cómo fue parte de la introducción de este ritmo musical a tierras aztecas. Hace 60 años se escuchaba Carlos Campos, Acerina y la Orquesta Aragón, lo más guapachoso de aquel entonces era Mikey Laure y la Sonora Santanera. 

En aquella época el tránsito de la música no era como hoy: para que una canción cruzara la frontera podían pasar años, algo que en la actualidad conseguimos con un solo clic. Perea relató que su padre emprendía largos viajes a Colombia, Ecuador y diversas partes de Centroamérica para traer discos inéditos, así fue llegando poco a poco la cumbia a los barrios de la capital del país. 

A casi 70 años de la primera grabación del “Año viejo”, hoy tenemos que darle gracias al 2022, no solo por “la yegua blanca y la buena suegra”, sino por el legado musical que dejó este vínculo intercultural, así como por los diversos grupos exitosos y variantes musicales que se siguen escuchando en la actualidad. 

La próxima vez que oigas una cumbia, recuerda que también hubo un gran trabajo detrás de ella, quizás esa melodía llegó a tus oídos y se convirtió en un éxito porque alguien eligió el LP correcto para llevarlo a su país de origen.