Babo, la punta de un iceberg de la violencia machista 
Contextos

Reportero egresado de la UNAM, formó parte de los equipos de Forbes México y La-Lista. Con experiencia en cobertura de derechos humanos, cultura y perspectiva de género. Actualmente está al frente de la Revista Danzoneros. Twitter: @arturoordaz_

Babo, la punta de un iceberg de la violencia machista 
Foto: Envato

Eduardo Dávalos, mejor conocido como Babo, se volvió tendencia esta semana por la filtración del videoclip musical del tema Piensa en mí, donde aparece desnudo con una erección y varias mujeres alrededor. En ese material resaltan al menos 3 puntos: la violencia, el poder y la sexualidad.

El objetivo del siguiente texto no es culpar, prejuiciar o exponer a Dávalos de Luna por los símbolos machistas que aparecen en este video, tampoco responsabilizarlo como posible fuente de reproducción de este tipo de acciones. La finalidad es apuntar que dicho video puede funcionar para exponer los ejemplos de violencia que los hombres generan en la vida diaria y cuál es su respuesta a las mismas.

No hay duda del gran impacto de Piensa en mí, aunque el video con contenido sensible fue publicado en OnlyFans, tras su filtración alcanzó casi las 9 millones de reproducciones en Youtube en una semana. Los comentarios se dispararon, principalmente, sobre el tamaño del pene de Babo y sus modificaciones al mismo, pero hay mucho más trasfondo, como la misma letra de la canción.

La lírica relata una historia de hegemonía y manipulación sexual de un hombre hacia una mujer que es su ex pareja. A pesar de que ella tiene una nueva relación, él asegura convertirse en el único símbolo de placer sexual de la femenina, lo cual se acompaña de varias especificaciones.

La primera alerta que hay en la canción es el símbolo de posesión, como si él fuera capaz obtener la custodia de una mujer, anulando automáticamente la independencia de ella. Para el protagonista de la canción, la femenina nunca fue dueña de sí misma, sino que él usurpa “la propiedad de otro hombre”.

El condicionamiento sexual es el siguiente punto, donde él le promete placer a ella como una recompensa. El punto más álgido donde se expresa esta idea es aquí: “yo le mamo el burro, siempre y cuando lo merezca. No le huele a pesca. Si no me suma, resta”. Esto hace un referencia directa a sexo oral hacia ella como “premio” tras cumplir las normas que él marca.

En la canción también hace una directa referencia a las perlas que Babo lleva en el pene, unas modificaciones en la estructura de su órgano sexual para generar, aparentemente, mayor placer sexual a su pareja. Este apartado se vuelve el más importante porque aquí comienzan las fuertes referencias de poder y falocentrismo. En el video, Eduardo permanece al centro, desnudo y con una erección, rodeado de mujeres. El tamaño del falo es fundamental para recalcar la hegemonía sobre otros, según este arcaico lenguaje machista: “entre más grande, más poder”. Esto también contribuye al aprendizaje que promueve la pornografía, donde el placer de la mujer es condicionado y supeditado por un hombre, también promueve la idea de que el sufrimiento (de ella) es el precio a pagar a cambio de satisfacción.

La canción de Babo no es la responsable de la violencia de género que impera en México o, ante sus escuchas; tampoco cancelarlo garantiza que este tipo de acciones no se reproduzcan. Simplemente es la prueba de que estas ideas y actividades siguen vigentes, que se realizan o se mantienen de manera cotidiana. La música es un espejo sobre el contexto que viven las personas que la crean o la escuchan.

Piensa en mí es la punta del enorme iceberg de violencia machista sistémica que hay. Esto nos refiere que la educación sexual de muchos hombres comienza en la pornografía, al igual que hay integrantes del sector masculino que pueden pensar que las mujeres no son seres independientes y deben estar supeditadas a la propiedad de su padre, esposo u otro masculino.

Tenemos una tarea titánica. Mientras hubo quienes crucificaron moralmente a la cantante Shakira por sacar una canción con alusiones a su separación amorosa, hubo otros que enaltecieron a Eduardo Dávalos por el tamaño de su pene, a pesar de las evidentes muestras de violencia. Aquí está la gran oportunidad de analizar cuál fue nuestra reacción ante estos eventos y hacer un ejercicio de sinceridad para descubrir si como hombres somos los autores de acciones violentas en nuestra cotidianidad.

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