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Sigue ganando el racismo
HÍBRIDO

Como crítico de cine y música tiene más de 30 años en medios. Ha colaborado en Cine Premiere, Rolling Stone, Rock 101, Chilango, Time Out, Quién, Dónde Ir, El Heraldo de México, Reforma y Televisa. Titular del programa Lo Más por Imagen Radio. X: @carloscelis_

Sigue ganando el racismo
La cantante Tems estuvo nominada en la categoría de Mejor canción original por el tema “Lift Me Up” de Wakanda Forever. Crédito foto: Tems

Y ardió Troya. Porque eso fue el Oscar de este año, un auténtico caballo de Troya que logró introducirse a nuestros hogares con la promesa de una ceremonia complaciente y al final dejó a películas como ElvisTárThe Fabelmans o The Banshees of Inisherin sin un solo Oscar, y a otras favoritas como Top Gun y Avatar solamente les dio un premio técnico.

Podemos decir que sí, que con tal de salvar su prestigio, la Academia dio una sorpresa, pero no la que se esperaba. El público está tan acostumbrado a relacionar el tema del racismo con la comunidad negra, que lo que menos imaginaron fue que la ceremonia del Oscar lanzara un mensaje por la inclusión enfocado a la comunidad asiática. Los intolerantes están teniendo una muy mala semana, pero aún cuando Todo en todas partes al mismo tiempo arrasó en la ceremonia y fue un triunfo para la inclusión, en la vida real sigue ganando el racismo.

Hace más de 20 años le pregunté a Steven Spielberg en un evento de prensa si no temía que su nueva película, Catch Me if You Can (2002), fuera malentendida en medio de una creciente ola de corrección política en Estados Unidos. Su respuesta fue que él no hacía su cine pensando en la corrección política, una afirmación desconcertante viniendo de alguien cuyas películas siempre han sido tan correctas.

Dos décadas después, la corrección política ya impera en Estados Unidos y continúa avanzando en todo el mundo, al grado que le está pasando factura incluso a Spielberg, a quien vimos muy sonriente durante la entrega del Oscar aplaudiendo el triunfo de su competencia, los directores de Todo en todas partes al mismo tiempo, una película con un elenco mayormente asiático que promueve un mensaje humanista, pero que no está logrando el efecto unificador que propone y, por el contrario, ha generado división.

Este es el contraproducente resultado de forzar la corrección política en las artes y en los medios de comunicación, pues está haciendo enojar a un público cada vez más intolerante. Sin embargo, es urgente encontrar nuevas formas para seguir hablando de la inclusión. Fue hace apenas tres años que al unísono celebramos el éxito de la producción surcoreana Parasite, ganadora del Oscar como Mejor película en 2020, pero una pandemia y un asalto al Capitolio después, ya nada parece tan unánime.

Tal polarización no solamente es notoria en Estados Unidos, lamentablemente, en México tenemos una tendencia a imitar al vecino del norte, y en lo que se refiere a la entrega del Oscar, los medios de comunicación mexicanos se dividieron en los mismos bandos que propone la prensa estadounidense: los que aman Todo en todas partes al mismo tiempo por su mensaje de inclusión y los que la odian por empujar “cuotas” raciales cuando consideran que lo más importante deben ser los valores cinematográficos.

Pero ese discurso de la calidad cinematográfica es muy acomodaticio. Las entregas de premios, y más cuando se trata de la Academia, tienen o no credibilidad siempre y cuando se ajusten al criterio de quien así lo expresa. La realidad es que la prensa mexicana de espectáculos no es la más experta en temas de industria y también es muy inmadura porque se guía por favoritismos. El ejemplo más claro -cuál otro- es su idolatría por Guillermo Del Toro, pues cuando él u otro mexicano ganan, entonces no hay ninguna queja.

Se les olvida que no siempre fue así y que apenas en 2014, cuando Alejandro G. Iñárritu ganó como Mejor director y Mejor película por Birdman, superando a directores emblemáticos para Estados Unidos como Clint Eastwood o Richard Linklater, fue el propio Trump quien reavivó en redes sociales la xenofobia contra los mexicanos, pues la buena racha de Los Tres Amigos había iniciado un año antes con Alfonso Cuarón y seguiría hasta 2017 con Del Toro.

Pero aquí ningún paisano habla de esas “cuotas”, por lo que tal vez habría que preguntarle a los miembros de QAnon lo que ellos piensan sobre el mérito que tiene el talento mexicano en Hollywood. Bien haría nuestra prensa en no imitar los discursos y actitudes racistas de nuestros vecinos, y es que hay que decirlo con todas sus letras: en México hay mucha prensa racista.

Es el racismo internalizado de la prensa que se enoja porque no ganó Cate Blanchett y critican el triunfo de Michelle Yeoh; se frustran porque Steven Spielberg perdió como director y denostan a Daniel Kwan; se alegran de que Angela Bassett y Rihanna no ganaran porque es la misma película donde sale Tenoch; y critican el vestido de la cantante Tems porque les “ofende” que bloqueara la vista de algunas personas. ¡Ah!, pero no les ofende la insidia que hay contra la comunidad negra y otras minorías.

Tems, una belleza nigeriana que estuvo nominada a Mejor canción original por el tema “Lift Me Up” de Wakanda Forever, pero que muchos miembros de la prensa redujeron a “la mujer negra del vestido blanco”. Una cantante que tenía más derecho de estar ahí que muchos de los invitados y que le dio más glamour a la ceremonia que cualquier famosa,  pero que ahora es atacada por la prensa racista. El vestido blanco de Tems, acaparando la atención de todos, se convirtió en el acto más hermosamente político de la noche, incluso más que ver a una actriz blanca como Jessica Chastain y a una actriz negra como Halle Berry entregarle el Oscar a Michelle Yeoh, una actriz asiática.

En enero dediqué este espacio a hablar sobre el racismo dentro de la sociedad mexicana con el deseo de iniciar el año con una reflexión. Volví a hacerlo hace apenas un mes con motivo de la entrega de los Grammys que, en efecto, sirvió como modelo para la entrega del Oscar. El caso es que lo he dicho antes: cuando el paradigma cambia, quien creía saber algo ya no sabe nada, y ese es el gran temor de los críticos de cine de otras generaciones, de los llamados líderes de opinión y de todo aquel que se presenta como autoridad de un tema, pero sigue empujando discursos excluyentes. La justicia social será el asteroide que extinga a todos estos dinosaurios.

BREVES

Inicialmente, se filtró información que colocaba a los ratings de la ceremonia del Oscar alrededor de los 16 millones de espectadores, pero después vino un ajuste con las vistas fuera de casa y el streaming que resultó en una cifra oficial de 18.8 millones. Tal parece que, al agregar la opción de streaming, los números del Oscar no volverán a ser tan claros.

El 17 de marzo, Apple TV Plus estrena la serie Extrapolations, que cuenta ocho historias interconectadas sobre temas como el calentamiento global, con un reparto espectacular que incluye a Meryl Streep, Marion Cotillard, Tobey Maguire y hasta Eiza González.

Ya puedes ver en Netflix El clímax del millón, un documental que cuenta la historia detrás del sitio de Pornhub, dedicado a la pornografía. Disponible desde el 15 de marzo.

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