Buscadoras
Archipiélago Reportera cultural egresada de la ENEP Aragón. Colaboradora en Canal Once desde 2001, así como de Horizonte 107.9, revista Mujeres/Publimetro, México.com, Ibero 90.9 y Cinegarage, entre otros. Durante este tiempo se ha dedicado a contar esas historias que encuentra a su andar. Twitter: @campechita
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Lina, Angy y Edith son familiares de personas desaparecidas. Foto: Volverte a Ver

—Mamá, y si yo desapareciera, ¿qué harías?

—Hijo, mientras no te entierre, te seguiré buscando

Madre buscadora

Este fin de semana se estrena Volverte a ver, documental de Carolina Corral que durante poco más de siete años acompañó en sus búsquedas a familiares de personas desaparecidas del estado de Morelos. Es una cinta cruda y necesaria.

Antes de que digan: “otra película de desaparecides” o “ya con las noticias tenemos para todavía ir a sufrir al cine”, me gustaría invitarles a hacer una pausa y pensar que hay miles de familia rotas, familias a las que les han dicho que sus hijas se fueron con el novio, que los hijos andaban en malos pasos o que ni rastro de sus hermanos y resulta que sus restos sí estaban en la fosa clandestina recién descubierta y que su propia familia, con palos y sus manos, los encontraron envueltos.

Estas historias resuenan segundo a segundo en redes sociales con las alertas Amber que comparten amigues o conocides. Es un miedo que nos carcome cada que les hijes, hermanes o familiares no responden un mensaje o una llamada luego de salir a la calle, ni qué decir de la tensión por saberse vulnerable si acaso una situación así nos atraviesa y las autoridades más que ayudar ponen trabas.

Son cargas que dotan el ambiente de un aire casi irrespirable, sensaciones que parecieran no tener fin y que me encantaría decirles que en algún momento pasará, pero sabemos que no y lo mejor es tener conciencia de qué hacer, por dónde empezar, qué rutas no seguir y, sobre todo, ser acompañadas por personas empáticas y solidarias.

Todo eso y más se muestra en Volverte a ver, un documental cargado del alma de Tranquilina, Edith y Angélica, mujeres buscadoras que, ante la negación de las autoridades del estado de Morelos por buscar a sus desaparecides, comenzaron a unirse y, tras enterarse del hallazgo de fosas comunes en 2016, una corazonada las llevó a ir y exigir que cumplieran con todos los protocolos para descartar que esos restos fueran los de sus familiares. Es una faena que parecía imposible soportar por las trabas burocráticas, el desconocimiento y la falta de procesos adecuados.

Un camino que, me contaron las buscadoras y la directora, les llevó a estudiar e incluso culminar carreras universitarias de ciencias forenses con el objetivo de tener todos los argumentos necesarios para que las autoridades descartaran cualquier información.

Es un documental amoroso, ya que cada madre, hermana o amiga que busca a alguien aporta información para establecer un manual de acción y así evitar la famosa espera de 72 horas para emitir una alerta oficial.

El estreno de Volverte a ver sucede bajo el duelo por la muerte de Mario Vergara, uno de los fundadores del colectivo Los otros desaparecidos de Iguala, quien junto con su hermana Mayra buscaba a su hermano Tomás, desaparecido en 2012 y que, en su trabajo de buscador, días antes encontró el cuerpo de Lesly Martínez Colín, la joven desaparecida en la Ciudad de México.

Historias que no están vinculadas y no deberían estarlo porque no deberían desaparecer las personas, pero que entre lo terrible de los hechos se encuentran para, desde la desgracia, unir su luz y fuerza para encontrar cual tesoro los restos de sus seres queridos, de quienes alguna vez fue niña o niño y les cantaba o dibujaba mundos felices, de quienes les abrazaron en los momentos difíciles, de quienes con una sonrisa les cambiaban el mundo.

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