Los datos son claros: el Covid prolongado está devastando la vida y los sustentos de las personas
'El retraso en la atención clínica de los pacientes que padecen Covid prolongado no solo repercute en su calidad de vida, sino en la duración de los síntomas'. Foto compuesta: Guardian Design/Reuters

Fatiga abrumadora. Niebla mental que hace que las tareas sencillas resulten casi imposibles. Falta de aliento al subir las escaleras.

Son solo algunos de los numerosos síntomas que han experimentado las personas que padecen Covid prolongado (condición post-Covid-19) según indican los grupos de pacientes, investigadores y médicos con los que ha trabajado la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde que se empezaron a reconocer los casos de sufrimiento prolongado por Covid-19 a mediados de 2020.

La mayor parte de los datos solo están disponibles en los países de ingresos altos, lo que significa que actualmente no disponemos de una imagen clara de cuántas personas están sufriendo realmente. Los cálculos actuales sugieren que decenas de millones, y tal vez un número mayor, han contraído Covid prolongado, y aproximadamente el 15% de las personas diagnosticadas con la enfermedad han experimentado los síntomas durante al menos 12 meses.

Puede afectar a cualquiera, sin embargo, según los últimos datos de la OMS y el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud (IHME) las mujeres tienen el doble de probabilidades de haber contraído la enfermedad en comparación con los hombres, y las personas hospitalizadas con Covid grave tienen más probabilidades de desarrollar la enfermedad.

A partir de todas las conversaciones que la OMS ha mantenido con las personas que viven con la enfermedad, los cuidadores, los grupos de la sociedad civil y los expertos, es muy evidente que la enfermedad está devastando la vida y los sustentos de las personas.

Ha supuesto una carga importante para el personal sanitario y para el sistema de salud en general, el cual sigue haciendo frente a olas adicionales de infecciones y al efecto colateral del retraso en la prestación de servicios médicos esenciales, que se ha visto gravemente afectado.

El mundo ya ha perdido un número importante de trabajadores por enfermedad, muerte, fatiga y jubilación no planeada debido al aumento de la discapacidad prolongada, lo cual no solo repercute en el sistema de salud, sino que constituye un golpe para la economía en general. Aunque la pandemia ha cambiado de manera radical debido a la introducción de numerosas herramientas que salvan vidas, y hay luz al final del túnel, el impacto del Covid prolongado para todos los países es muy grave y requiere una acción inmediata y sostenida equivalente a su magnitud. Existen cinco elementos clave para impulsar el esfuerzo.

En primer lugar, es muy importante seguir escuchando a los grupos de pacientes, los investigadores y los trabajadores del sector sanitario que se enfrentan a esta enfermedad, de la que todavía estamos aprendiendo. Los gobiernos deberían utilizar los conocimientos de primera mano de estas personas para ayudar a diseñar políticas destinadas a diagnosticar, apoyar y tratar a las personas con rapidez. También es fundamental que los profesionales sanitarios transmitan que, aunque en ocasiones el camino hacia la recuperación puede ser largo y frustrante, la gente mejora.

En segundo lugar, la mejor manera de que la gente prevenga el Covid prolongado es evitar la infección y, aunque eso es extremadamente difícil debido a la intensa circulación del virus a nivel mundial, podemos reducir la gravedad del Covid garantizando el acceso equitativo y el uso adecuado de las pruebas, la terapéutica y las vacunas. Mientras que casi el 70% de las personas han recibido una vacuna, en los países de bajos ingresos solo el 22% ha sido vacunado. Esta desigualdad deja a miles de millones de personas vulnerables a la infección, lo cual conducirá casi de forma inevitable a un mayor número de pacientes que padecen Covid prolongado. Todas las vidas tienen el mismo valor, por lo que es necesario coordinar los esfuerzos para hacer llegar las herramientas que salvan vidas a las personas que las necesitan. Las innovaciones son tan poderosas como las personas a las que llegan.

En tercer lugar, necesitamos una recopilación sistemática de datos sobre pacientes que sufren Covid prolongado. En la actualidad, la mayor parte de los datos recopilados y las investigaciones realizadas sobre el Covid prolongado proceden de países de altos ingresos, dejándonos a ciegas respecto a las repercusiones en los países de ingresos bajos y medios. El desconocimiento de la magnitud del problema o de si la enfermedad se presenta de forma diferente en todo el mundo o en determinadas poblaciones de pacientes, socava la respuesta general y retrasa la comprensión por parte de la comunidad científica de la naturaleza del Covid prolongado y de la mejor forma de tratarlo. La OMS cuenta con una plataforma de datos clínicos que reúne información anónima sobre pacientes con Covid prolongado. Insto a los países a que compartan los datos para eliminar rápidamente las lagunas de conocimiento.

En cuarto lugar, aunque se han llevado a cabo numerosas investigaciones sobre el Covid prolongado, es necesario que haya una inversión sostenida para ampliar nuestros conocimientos científicos, de modo que se puedan desarrollar mejores tratamientos y una mejor gestión clínica. Una vez más, esto tiene que ser mundial y no limitarse a los países de altos ingresos, y la OMS continuará actualizando la guía de gestión clínica que incluye recomendaciones para la rehabilitación, de manera que los médicos y los profesionales de la salud de todo el mundo tengan acceso a la ciencia y los datos más recientes.

Por último, las personas que padecen Covid prolongado requieren atención y apoyo. En los países que cuentan con clínicas específicas para tratar el Covid, las esperas suelen ser prolongadas, por lo que es importante empezar a integrar la atención multidisciplinaria en los sistemas de salud, ya que los pacientes necesitan diversos servicios. Esto incluye, pero no se limita a, trabajadores de salud y atención con experiencia en neurología, rehabilitación, psicología, terapia de lenguaje y terapia respiratoria. El retraso en la atención clínica de los pacientes con Covid prolongado no solo repercute en su calidad de vida, sino en el tiempo en el que presentan los síntomas.

Al principio de la pandemia, era importante que los sistemas de salud abrumados centraran todos sus esfuerzos para salvar vidas en los pacientes que presentaban una infección grave. No obstante, es fundamental que los gobiernos inviertan a largo plazo en su sistema sanitario y en sus trabajadores y que diseñen ahora un plan para hacer frente al Covid prolongado. Este plan debería abarcar el acceso inmediato a los antivirales para los pacientes de alto riesgo de enfermedad grave, la inversión en investigación y el intercambio de nuevas herramientas y conocimientos a medida que se vayan identificando para prevenir, detectar y tratar a los pacientes de forma más eficaz. También significa apoyar la salud física y mental de los pacientes, así como proporcionar apoyo financiero a quienes no pueden trabajar.

En nombre de la comunidad científica, del personal de salud y de los pacientes con Covid prolongado con los que ha trabajado la OMS, insto a todos los dirigentes a que aumenten seriamente el apoyo para que podamos minimizar el sufrimiento y mejorar la salud de las personas afectadas, de manera que puedan volver a vivir su vida con plenitud.

El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus es director general de la Organización Mundial de la Salud.