Los gritos nos alentaron. Los gritos nos hicieron seguir porque sabíamos que era nuestro sitio, nuestro lugar. Los gritos nos hicieron saber que volvimos a ser dueños de un espacio robado, de un espacio blanqueado.
Hoy, ante el atropello que llevó a cabo Morena para aprobar su agenda, descubrimos que el presidente no se toca el corazón para usar herramientas de gobierno que las administraciones anteriores no se atrevían.
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La gran coalición ciudadana se trata de una alianza en torno a causas y proyectos concretos, no en torno a personas y membretes.
La lucha por despolitizar la regulación de sectores clave, como el energético, es ardua, objeto de preguntas válidas y sujeta a presiones típicas de la lucha por el poder.
Pónganse los cinturones. Esto no se termina hasta que se acaba, decían en los partidos de beis. Todavía nuestro gobierno no termina de espantar inversionistas.
Si la reforma eléctrica no corrige una serie de fallas estructurales en CFE, no hay forma, ninguna forma, de que los precios de energía eléctrica bajen.
No basta solo con mencionar que se trata de un crimen de odio. Lo que no se nombra no existe y, ante la ley, lo que no se nombra queda impune.
Los museos Leopold Museum, Historia del Arte, Historia Natural y Albertina prepararon sus materiales y abrieron su cuenta en OnlyFans.
Empieza a hacer tu lista mágica de las cosas de las que quieres adueñarte, de los universos que quieres elegir, de la cosmogonía que deseas invocar en tu mundo interior.
Vendrán las correcciones y los cambios de ritmo, pero lo cierto es que con un proyecto como la FIL Oaxaca ya estamos en otra página.
El placer del cine siempre está junto al de recordar, porque esencialmente eso es el cine: un lugar donde el tiempo no pasa.
El periodismo debe ser una herramienta y espacio seguro para mantener en la agenda mediática todas las vertientes de la maternidad.
Al promover la autoexploración y revisión de senos, la CMB se sube al ring para enfrentar al cáncer de mamá.
La creciente judicialización del derecho a la salud en México es un claro indicativo –para mal– del rotundo fracaso del Estado en el cumplimiento de sus obligaciones.