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Hace unos días sonó en los medios de comunicación que la estrategia anticorrupción de Claudia Sheinbaum apostaría por regular el cabildeo. Una acción que, de concretarse adecuadamente, resultaría benéfica para nuestro país.
El cambio climático no espera, ni nosotros tampoco deberíamos hacerlo. Cada acción cuenta, y tenemos la tecnología en nuestras manos como una herramienta para proteger nuestro futuro.
“Somos un país donde el liderazgo femenino dejará de ser excepción, para convertirse en norma”, consideró la maestra Ifigenia Martínez.
En la actualidad aún cargo tarjetas de presentación en la cartera. Era un clásico entregarlas con el pulgar y el índice de la mano derecha y un frío “Llámame”, como despedida.
Al comenzar el sexenio la primera presidenta de nuestra historia desaprovechó la oportunidad de ser magnánima para sublimarse ante los rencores de su antecesor, muy pocos esperaban una versión distinta.
Hoy quisiera dedicarle esta sugerencia, específicamente, a nuestra flamante presidenta de México. Me tomo la libertad de recomendarle una serie que podría ser de su interés.
Porque a pesar de que la sombra y el eco de López Obrador la siga a todas partes, es ella la nueva presidenta de México, es Claudia, siendo Sheinbaum, con nombre y apellido.
La llegada de la IA ha derribado muchos de los obstáculos que enfrentaba la academia en la adopción de las TIC: desde la falta de acceso y tiempo, hasta la carencia de capacitación adecuada para los docentes.
El estilo de los chicos en su vestir, su actitud, el zapateado y desde luego el nombre, me dio entender que no eran sólo artistas que decidieron salir a la calle, sino que su intención iba más allá.