Damian Carrington es editor de Medio Ambiente de The Guardian
Las ballenas ingieren millones de partículas microplásticas al día
Una cría de ballena jorobada: los cetáceos que se alimentan por filtración consumen millones de partículas microplásticas al día. Foto: By Wildestanimal/Getty Images

Las ballenas que se alimentan por filtración consumen millones de partículas de contaminación por plástico al día, según indica un estudio, lo que las convierte en las principales consumidoras de residuos plásticos del planeta.

El cálculo principal para las ballenas azules fue de 10 millones de partículas al día, lo que significa que podrían ingerir más de mil millones de partículas durante una temporada de alimentación de tres a cuatro meses. Se calculó que el peso del plástico consumido durante la temporada oscilaba entre 230 kg y 4 toneladas.

En zonas altamente contaminadas, o en caso de que la contaminación por plástico siga aumentando en el futuro, las ballenas podrían ingerir 150 millones de partículas al día, advirtieron los investigadores. Los datos fueron recopilados en las aguas costeras de California, no obstante, los científicos indicaron que otras partes del mundo estaban más contaminadas.

La investigación es la primera que calcula el consumo de microplásticos de las ballenas azules, rorcual de aleta y jorobadas, que son ballenas barbadas y utilizan filtros para capturar sus presas. La investigación descubrió que prácticamente todos los microplásticos que consumen se encuentran en el krill y el pescado que comen las ballenas, en lugar de estar presentes en el agua.

Las partículas de plástico tienen un tamaño similar al de los alimentos que consumen los organismos más pequeños.

Las ballenas podrían verse perjudicadas por los microplásticos así como por las sustancias químicas tóxicas que contienen, y en trabajos anteriores se han detectado contaminantes derivados del plástico en su grasa. Los mamíferos todavía se están recuperando del comercio de ballenas y se enfrentan a otros impactos causados por el hombre, como el ruido y las colisiones con los barcos.

“Lo que descubrimos fue sorprendente, cifras realmente elevadas de ingesta diaria de plástico”, comentó la Dra. Shirel Kahane-Rapport, de la Universidad Estatal de California, Fullerton, que dirigió el estudio. “Imaginamos que tendrá algún tipo de impacto, pero no sabemos los efectos exactos sobre su salud. Este es el primer paso para averiguarlo”.

En el mundo existen cuencas oceánicas mucho más contaminadas que la costa de California, señaló Kahane-Rapport, entre ellas el Mar del Norte, el Mediterráneo y las aguas del sudeste asiático. “Las ballenas que se alimentan en esas zonas sin duda podrían estar en mayor riesgo que en la costa aquí en el oeste de Estados Unidos”, señaló el Dr. Matthew Savoca, de la Universidad de Stanford, que formó parte del equipo que llevó a cabo el estudio.

“Es una historia triste sobre las ballenas, pero también es una historia sobre nosotros”, comentó Savoca, ya que la dieta humana también se ve afectada. “Ya sea bacalao o salmón u otros peces, ellos comen esos mismos peces que comen las ballenas jorobadas”.

Se vierten enormes cantidades de residuos plásticos en el medio ambiente y los microplásticos han contaminado todo el planeta, desde la cima del Monte Everest hasta los océanos más profundos. Se ha informado que al menos mil 500 especies silvestres ingieren plástico. Las personas consumen las diminutas partículas a través de los alimentos y el agua, además de respirarlas. En marzo se reveló la presencia de microplásticos en la sangre humana.

La investigación, publicada en la revista Nature Communications, combina una serie de mediciones que permiten calcular el consumo de microplásticos de las ballenas. Las etiquetas colocadas en 191 ballenas azules, rorcual de aleta y jorobadas registraron más de 36 mil embestidas de alimentación por parte de las ballenas y se utilizaron drones aéreos para medir la cantidad de agua capturada en cada embestida.

La densidad de las presas en el agua fue evaluada mediante dispositivos acústicos y el microplástico presente en las presas fue calculado mediante investigaciones y mediciones anteriores de la contaminación por plástico que hay en la columna de agua. Los científicos descubrieron que las ballenas barbadas se alimentaban principalmente a profundidades de entre 50 y 250 metros, zona en la que también se encuentra la mayor cantidad de microplásticos.

Se calcula que las ballenas jorobadas, que son más pequeñas que las azules, ingieren hasta 4 millones de microplásticos al día cuando se alimentan de krill y 200 mil partículas cuando se alimentan de peces, como las anchoas.

Los investigadores consideran que sus cálculos son conservadores, ya que la contaminación por plástico habrá aumentado desde que se recopilaron los datos y realizaron cálculos conservadores de la cantidad de plástico que consumen las especies presa del krill y los peces.