De la esperanza de las vacunas, a la guerra por las vacunas
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De la esperanza de las vacunas, a la guerra por las vacunas
Úrsula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea (Foto de Handout / (WEF) / AFP)
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Así como se cerraron fronteras para evitar la propagación de la pandemia, hay fuertes indicios del mismo mecanismo -al menos en la Unión Europea (UE)- para que los fabricantes de vacunas no exporten al resto del mundo sus productos innovadores sin antes cubrir los pedidos de sus países miembros. 

A diferencia de América Latina, donde la mayoría de los países no ha sido transparente en el volumen de vacunas reservadas o pagadas para inocular a sus habitantes, en el Viejo Continente sí: a la fecha tienen pedidas 1.700 millones de dosis a seis laboratorios: Pfizer/ BioNTech, AstraZeneca/Oxford, CureVac, Moderna, Johnson & Johnson y Sanofi-GSK. De estos, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) solo ha aprobado a tres: Pfizer/ BioNTech, AstraZeneca/Oxford y Moderna. 

Pero de la emoción y de las porras que recibieron estas marcas por haber desarrollado en tiempo récord las dosis para inocular el letal Sars-Cov2, ahora les llega una presión tan fuerte como la de terminar sus pruebas: la entrega de sus pedidos. 

Hasta ahora las tres marcas aprobadas han tenido atraso debido a que sus fábricas no alcanzan a producir el volumen requerido !por todo el planeta!. Por lo pronto entregarán en la UE unas 210 millones de dosis antes de junio. 

El bloque europeo esperaba que AstraZeneca entregara 80 millones de las dosis de 300 millones contratadas para finales de marzo. Pero el laboratorio contestó que apenas si podrá cubrir la mitad de esa cifra por la saturación en sus plantas de los Países Bajos y Bélgica.  

Hasta ahora en la Unión Europea solo se han vacunado a 12,6 millones de personas y, más allá de los acuerdos del Brexit, sugirieron que fueran las plantas de Reino Unido de AstraZeneca las que ayudarán a elevar la producción. Pero el laboratorio se negó: antes debe cumplir con su primer cliente, el gobierno británico al que debe entregar 100 millones de dosis. En respuesta, la UE anunció un “mecanismo de transparencia y autorización” mediante el cual los estados miembros del bloque europeo podrían evitar la exportación de vacunas de sus países si la empresa no hubiera cumplido primero su contrato de suministro a los países miembros de la Unión. 

La entrega de vacunas en Europa volvió a tensar la relación -apenas suavizada- entre el Primer Ministro británico, Boris Johnson y la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen. Porque ella (la Dama de Hierro de las vacunas) llegó a amenazar con usar un mecanismo del propio Brexit que puede llegar a bloquear las exportaciones si no se cumplen los contratos firmados con anterioridad con los laboratorios. 

Por su parte, el laboratorio estadounidense Pfizer, aliado sueco BioNTech recibió esta semana el apoyo por parte de empresas de la competencia (los suizos de Novartis y los franceses de Sanofi) para que pueda usar sus instalaciones para aumentar la producción a partir de la segunda mitad del año. 

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Una de las pocas cosas para celebrar de 2020, que fue el enorme avance científico que significó producir en tiempo récord un set de vacunas contra la pandemia del siglo ahora se ve opacada por la falta de solidaridad y por el proteccionismo renacido de bloques tan compactos como lo es el de la Unión Europea. 

Estas presiones no solo ahogan a los laboratorios sino al resto de los países ‘no europeos’ en su necesidad de recibir también las dosis para inocular a su población.