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Lazos

‘Las madres solas son las heroínas de la sociedad’

Beatriz Gaspar

Existen tantos modelos de madres en nuestra sociedad que hemos ignorado su presencia a tal punto, que al saberlas, nos dedicamos a juzgarlas dejando de lado el hecho de que ejercer la maternidad es una experiencia única.

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Foto: RODNAE Productions/Pexels

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Para Vero, Dania y Caro, porque su compañía y rebeldía como madres y amigas me ha dado la compañía que necesitaba.

Nos han hecho creer tantos mitos de la maternidad que nos sentimos culpables de todo. Nos han hablado de un modelo de madre tan idealizado que al no alcanzarlo nos genera frustración. Como diría la gente de a pie, ¿quién nos ha hecho tanto daño? El patriarcado.

Las madres de todos los siglos han vivido una experiencia única que no es nada parecida a ese modelo de abnegación y sacrificio, pero hemos callado para no ser señaladas de madres insensatas, malas o rebeldes. Hemos cometido un grave error.

Pero, ¿por qué hemos callado o, peor aún, por qué hemos tratado de sustentar ese modelo que tanto daño hace? La respuesta no es tan simple porque se necesita ser consciente de los contextos tan diferentes que vive cada una y porque con cada criatura el panorama nunca es igual que el anterior.

¿Cómo ser conscientes? Esta respuesta también es difícil. Sin embargo, hay algo que sí podemos hacer: entender, con la mayor sensibilidad, cómo ejerce su maternidad cada compañera de trabajo, amiga, vecina o conocida, sin importar si tienes hijos o no porque al hacerlo podremos ver las dificultades por las que atraviesan durante la crianza.

La maternidad, ya en sí sola, es una serie de contradicciones, de discursos contrapuestos que genera en cada madre muchos cuestionamientos, que se aumentan cuando las personas ejercen juicios de valor sobre cómo educamos y sobre nuestras decisiones porque ante todo: es culpa de la mamá.

Si das biberón, es tu culpa; si fuiste madre muy joven, es tu culpa; si postergaste tu maternidad y concibes siendo mayor, es tu culpa; si tuviste una sola criatura, es tu culpa; si tuviste más de una, es tu culpa; si trabajas, es tu culpa; si decides no tener hijos, también es tu culpa y además eres egoísta.

Platiqué con Esther Vivas, escritora y periodista catalana, autora de Mamá Desobediente. Una mirada feminista a la maternidad, sobre los temas que aborda su obra, especialmente los diferentes tipos madres que existen en nuestra sociedad, como las que maternan sin hombre a lado (madres solteras).

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“Las madres solas son las grandes heroínas de la sociedad, si ya es difícil criar y cuidar a un hijo, hacerlo solas las hace enfrentarse a mayores dificultades económicas porque con una familia con un solo progenitor entra menos recursos que si hubieran dos. Además, el estigma que sufren y el señalamiento de forma despectiva como madres solas, como si no se pudiese criar sin un hombre a lado; son mujeres que desafían el modelo de familia y maternidad patriarcal hegemónico establecido”, señala Esther.

En este modelo de familia tradicional no cabe una mujer que cría sin hombre, porque lo cierto es que jamás lo hace sola, pues en cada caso existe una red de compañía ya sea familiar o de amigos. Sin embargo, se le ve mal, se le tiene lástima y se cree que su valor como mujer se reduce a nada, y en ningún momento se mira mal al hombre que en algunas ocasiones ha decidido dejar su responsabilidad como padre.

Como ellas, que por distintas razones lo hacen sin la compañía del varón, ya sea por decisión propia, por viudez, entre otras, también están otros tipos de madres como las que van más allá de la biología, las adoptivas, las no madres o “las mal llamadas ‘madrastras’, pero sin duda es importante visibilizar que es plural y diverso”, explica Vivas.

Plantear y defender que no todas viven el mismo contexto para criar hará que los juicios de valor sobre las madres desaparezcan y les quiten uno de los tantos pesos que cargan encima, también hará que la solidaridad florezca y exista un apoyo mutuo. Necesitamos más libros como el de Esther que sirvan de revelación, como una bocanada de aire fresco para mostrar el lado real y nada romántico de la maternidad.

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