Javier Neyra Camacho

Miércoles 29 de julio de 2026

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Javier Neyra Camacho

El juego por dentro

Periodista con experiencia en la cobertura deportiva desde distintos frentes. Ha formado parte de medios como Televisa Deportes y Récord, además de haber trabajado desde el interior de la industria con los Gallos Blancos de Querétaro. Su trayectoria le ha permitido entender el deporte no solo como espectáculo, sino como un fenómeno que se vive, se construye y se transforma dentro y fuera de la cancha.

Cada jueves, esta columna propone una mirada distinta sobre el deporte. Más que centrarse en el resultado o la polémica inmediata, busca explorar lo que hay detrás: las emociones, las contradicciones y los cambios que atraviesan al juego y a quienes lo siguen. Con un enfoque más cercano al ensayo que a la crónica tradicional, aborda temas actuales —y otros no tanto— desde un ángulo poco habitual, con la intención de entender el deporte más allá del marcador.

Durante un mes aceptamos creer que noventa minutos pueden cambiar el rumbo de un país.
El resultado de la semifinal del Mundial confirmó que este jueguito es tan accesible para practicarlo en cualquier rincón.
Messi no necesita que nadie escriba su leyenda. La escribió él. Ocho Balones de Oro, un Mundial, dos Copas América y una carrera que difícilmente volveremos a ver.
Un gol en un Mundial pertenece a esa segunda categoría. No basta con celebrarlo. Hay que mirarse, abrazarse, gritarlo con alguien más, aunque ese alguien haya sido un desconocido apenas unos segundos antes.
Manuel Escribano, desde Sevilla; Luis David Adame y Leo Valadez, desde Aguascalientes; seis toros de Rancho Seco y una fecha que no es cualquiera, pues hablamos de una corrida para conmemorar quinientos años de tauromaquia en México.
Nueva York esperó cincuenta y tres años para volver a ser campeón de la NBA.
La Copa del Mundo es una gesta en la que la FIFA, la de Infantino por supuesto, hace participar a un friego de equipos, pero son pocos y los mismos de siempre los que aspiran a beber ese cadiz.
En algún rincón de su memoria colectiva permaneció intacta la duela naranja y azul, el Garden rugiendo, y la sensación de que los Knicks todavía importaban.
La última llegó desde SPORTbible con 55 nombres ordenados como si el fútbol fuera una biblioteca y alguien hubiera decidido colocar los libros de mayor a menor importancia.
Mucha gente juzga la fiesta brava acotando los quince minutos finales de un toro en la plaza, pero ignora deliberadamente todo lo que existe detrás de ese instante.
El Estadio Olímpico Universitario; un coloso que guarda la memoria de un tiempo pasado, con sus muros agrietados y su concreto añejo.
La Major League Baseball es su vitrina más visible y la Serie Mundial su ritual más reconocible.