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Media Books

Una Tesis Doctoral sobre la ‘mala salud de hierro’ de los medios periodísticos

Juan Antonio Giner

Necesitamos talento nuevo, familiaridad con los nativos digitales y, sobre todo, una cultura tecnológica que potencie el periodismo y no lo limite o condicione.

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Foto de Trang Doan en Pexels

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Albert Montagut, un periodista con amplia experiencia profesional dentro y fuera de España, acaba de publicar Reset (Galaxia Gutenberg 2021), un libro que amplia, refunde y destila una Tesis Doctoral basada en una encuesta sobre “Cómo concluir la revolución digital del periodismo”.

Cuando yo presenté mi Tesis Doctoral sobre “La regulación ética y jurídica de las encuestas de opinión” (1978), mi director, el profesor José María Desantes me dio un consejo muy importante: “Las tesis no se acaban, se dejan”.

El libro de Montagut es un ejemplo de ese “dejar” tan necesario porque de no hacerlo, Reset podría prolongarse años y años, acumulando más ideas, casos, experiencias y recomendaciones sin que esa continuidad ad infinitum aportara más evidencias, mejores soluciones o estrategias muy diferentes.

La llamada “revolución digital” de los medos periodísticos empezó en 1995 y, por tanto, tiene ya muchos años lo cual permite formular conclusiones casi definitivas.

Albert Montagut, con paciencia infinita, ha recopilado muchas opiniones. En todas ellas parece que hay unanimidad para reconocer que los medios en general no entendieron el cambio digital; que muchos periodistas menospreciaron el impacto de estos nuevos medios; que las gerencias no fueron capaces de invertir las ganancias del pasado, y que se cometieron errores muy graves (desde el “gratis total” hasta la falta de inversiones para innovación y nuevas tecnologías).

Por eso, tanto el título como el subtítulo del libro me parecen demasiado optimistas: “volver a empezar” no es nunca fácil y “concluir” una revolución de este calibre no parece algo cercano ni posible.

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Mi pesimismo se basa en ciertas evidencias que me parecen incontestables: estamos frente a una “revolución” que está devorando a sus propios hijos; no es un proceso evolutivo sino disruptivo; y sus víctimas difícilmente van a liderarlo. Necesitamos talento nuevo, familiaridad con los nativos digitales y, sobre todo, una cultura tecnológica que potencie el periodismo y no lo limite o condicione.

Periodistas como Montagut se esfuerzan por entenderlo y asumirlo, pero a mi juicio el proceso está ya fuera de control: lo que un día son verdades en pocos meses dejan de serlo; los cambios tecnológicos parecen no tener fondo y lo que hoy nos parecen grandes innovaciones, muy pronto son superadas por otras mucho más creativas.

Vivimos, por tanto, no en el principio del final sino en una cultura donde el cambio es la norma y pensar que estamos camino del modelo final me parece que es una utopía. 

Me contaron que hace años, Rupert Murdoch reunió a su consejo de administración y dando un puñetazo en la mesa gritó: “Cómo es posible que no hayamos inventado Facebook”. Lo decía pocos años después de comprar “MySpace” por 595 millones de dólares. Una web que acabó muy pronto en el “basurero de la historia digital”. Fue un gran error: “Metí la pata” reconoció el magnate australiano, habituado a comprar empresas periodísticas tradicionales y a reflotarlas como negocios rentables.

Pues si esto pasa entre los grandes operadores, imagínense ustedes lo que está pasando con empresas periodísticas de tamaño mucho más modesto, faltas de modelos de referencia que tratan de sobrevivir o, como está siendo cada vez más habitual, se venden o cierran.

El famoso consejo de Jack Welch, antiguo CEO de la General Electric, “cambiar, vender o cerrar” es hoy el paradigma inexorable al cual se enfrentan los antiguos medios: “cambiar” sólo es posible con talento nuevo, mejores plataformas tecnológicas y, sobre todo, lo que en Argentina llaman “músculo y billetera”; lo fácil y más costoso es “cerrar”, y lo más complicado y arriesgado es “vender” a precios saldo, sea el Chicago Tribune o el Washington Post aunque este último haya encontrado a un Jeff Bezos que de momento está sabiendo reflotar ese gran diario, aunque probablemente hoy sea menos rentable que nunca.

Es indudable que el viejo mundo periodístico tiene todavía grandes “marcas” y que muchos pensamos que no van a desaparecer, pero ese desiderátum no deja de ser eso: más un deseo que una realidad a corto plazo. Tal vez entonces alguien deberá hacer otra Tesis Doctoral con el balance de los próximos 20 años.

En “Historias de Innovation” cuento mi conversación con el propietario de uno de los mayores y más prestigiosos diarios del mundo hispano. Hablábamos de todos estos cambios y del vértigo empresarial que cualquier editor siente hoy. Fue entonces cuando le dije: “Yo he puesto una condición para morirme, y es que 20 años después pueda bajar un día al mundo para ver qué demonios ha pasado…” Entonces, aquel sabio editor me dijo: “Oye, avísame en qué momento que yo también me apuntaré al viaje”.

Mientras llega ese momento, lean la enciclopédica y poliédrica Tesis Doctoral de Albert Montagut y saquen sus propias conclusiones.

*Juan Antonio Giner, periodista y socio fundador del Innovation Media Consulting Group (UK), es coautor con Carlos Soria de “Historias de Innovation” (Amazon).

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