Hablando se entiende la gente
Futuros alternos

Es escritor, periodista, locutor y productor en Aire Libre 105.3 FM y gestor cultural. Ha escrito para medios como Vogue, RollingStone, Esquire, Código, El Universal, entre otros, y colaborado en Imagen Radio, Ibero 909, Reactor y Bullterrier FM.  Twitter: @mangelangeles

Hablando se entiende la gente
Foto: Carlos Dávila Cepeda/Unsplash.com
A quienes desde el plato generan conversación

Mientras veía el documental de David Attenborough A life on our Planet (Netflix, 2020), no pude dejar de pensar en la manera en que las soluciones están o pueden estar frente a nosotros y al mismo tiempo más lejos que nunca. De alguna manera ello está relacionado con un sistema de educación y en la base de esto, de réplica del mensaje. Por ende, de entendimiento de que éste -el mensaje-, tiene en su movimiento de boca en boca una de sus más grandes posibilidades. Y no hay cubrebocas que pueda con ellas.

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Attenbourogh coincide con Jane Goodall en situaciones como elevar la calidad de vida y terminar con la pobreza como claves para solucionar lo que tenemos que solucionar en este planeta herido. Este planeta herido que se encuentra en pleno proceso de extinción (ya su sexta), misma en la que como especie, estamos colaborando primordialmente. Quemamos el combustible que está generando el calentamiento que desata todo el fenómeno de la #emergenciaambiental (con la colaboración particular de mandatarios mundiales como el presidente Andrés Manuel López Obrador, entre varios) mientras comemos tranquilamente la proteína que es la joya de esta corona de desencuentros que amenazan la vida. Cada hamburguesa, lo sabemos, es un gasto de agua infame, una expulsión de gas en la que nos ahogamos y un vicio que la humanidad parece no querer dejar a un lado. Pero también lo es la proteína que viene del mar (Ver Seaspiracy, Netflix 2021) como también la producción avícola sobre la que ya nos han advertido: podría ser el siguiente caldo de cultivo de un virus mucho más mortal que el que protagoniza nuestros días.

¿Pero se resuelve todo esto convirtiéndonos al vegetarianismo o al veganismo y comprando una bicicleta de un día para otro?

La pregunta, a juicio personal, ni siquiera tendría que ser ésa. Este no es un texto con la intención de convertir a quienes lo lean en obsesos compradores de cualquier régimen de alimentación y consumo que promueva algo distinto al que tienen. Es, en realidad, una invitación a que sea el análisis de estos lo que detone una conversación incluyente que nos mueva hacia el lugar en el que deberíamos estar: el de las repercusiones y cambios políticos.

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Basta revisar las propuestas de quienes hoy protagonizan las candidaturas para las llamadas “elecciones más importantes de nuestra historia” (en México, para quienes nos leen en otros países del mundo), para darnos cuenta de la manera en que obvian la obligación que como servidores públicos electos tendrían de ofrecer una propuesta ambientalista. Dadas las circunstancias: parece que han vivido todo este tiempo en un planeta sin emergencia. Basta también revisar cómo se trata a personajes como Greta Thunberg en los medios o cómo el #greenwash de despliega como virus haciéndonos creer que sembrar nuestros propios jitomates, usar una bolsa de tela o evadir los elevadores nos hace merecedores de una visa para ese planeta -imaginario hasta ahora- que sí se va a salvar.

Es una realidad que una agenda con miras a resolver la emergencia (déjenme soñar) no es y difícilmente será una prioridad: pero podemos intentarlo. Podemos hacerlo además entendiendo que los cambios radicales (entendiendo lo radical como algo “de raíz” y no como un esencialismo) no puede ser una exigencia y mucho menos imposición de lo civil a lo civil. Lo que nos incumbe es que el mensaje mueva algo en las estructuras pertinentes. Que sea recurso que se renueva en la práctica constante y que de ahí, detone acciones desde lo personal que en realidad generen un cambio con sus redes a lo colectivo.

La #MareaVerde nos ha estado dando lecciones desde hace años y vaya noticia: en ésta, va inserta la misma pugna.

Hablando se entiende la gente y nos urge, más que nunca, entendimiento.

Miguel Ángel Ángeles es escritor, periodista, locutor y productor en Aire Libre 105.3 FM y gestor cultural. Ha escrito para medios como Vogue, RollingStone, QUIÉN, Esquire, Código,  El Universal entre otros, y colaborado en Imagen Radio, Ibero 909, Reactor,  Bullterrier FM y Milenio Televisión, entre otros. Abraza árboles cuando puede y ha entendido cosas hablando. No es aún 100% vegetariano pero todo indica que los porcentajes son cada vez más altos.

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