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Enrique Rodriguez
Libertad bajo palabra

El colapso de Morena en la capital y el despido de Irma Eréndira

Enrique Rodríguez

Después de las elecciones, el panorama para 2024 se va acomodando y los partidos comienzan a generar estrategias.

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Irma Eréndira Sandoval
Irma Eréndira Sandoval deja la dirección de la SFP.

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Hay diversos enfoques para interpretar los resultados que arrojaron las elecciones intermedias realizadas el pasado 6 de junio; los vencedores siempre imponen su versión sobre los vencidos, pero hay números que desde la frialdad muestran claros mensajes a los gobernantes en su calidad de destinatarios.

Al tomar posesión los ganadores reconocidos con sus constancias de mayoría, el partido del presidente de la república gobernará en 16 entidades, es decir a más de 56 millones de habitantes, aproximadamente un 44.8% de la población total del país. Además, Morena mantendrá el control de mayoría en 18 congresos locales. Sin embargo, a pesar de ser el partido con la mayor votación a nivel nacional a partir del 1 de septiembre perderá la mayoría calificada lograda en 2018. Eso implica necesariamente negociaciones para reformar la Constitución, ya que tendrán 56 diputados federales menos en San Lázaro, mientras que el PAN sumará 25; el PRI, 22; y el PRD, solo dos.

De lo que poco quiere hablar Mario Delgado en su calidad de Presidente Nacional de Morena, es justo de lo que más ha enfadado a Andrés Manuel López Obrador, cuya felicidad poselectoral se vio empañada por el colapso en la capital, atribuido desde Palacio Nacional a una clase media cuya mística aspiracionista y poca susceptibilidad a las manipulaciones desagrada al tabasqueño, que fiel a su estilo descalifica a todo sector, persona o institución que le cuestiona con razones.

El resultado de la votación en la sede de los poderes federales fue la nota discordante en el tablero de control de la llamada 4T, un verdadero colapso que la soberbia no permitió anticipar con claridad entre los caciques electoreros morenistas, quienes solo se acercaron a los ciudadanos en la víspera de las elecciones para pedir un voto que nunca merecieron. Fueron insuficientes las cuotas con el comercio ambulante, las dádivas, los taxis piratas, el tráfico de influencias y hasta las presuntas negociaciones con grupos delictivos que dominan el narcomenudeo en algunas demarcaciones.

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Esa clase media pensante, trabajadora, informada, emprendedora, crítica y cautiva por el SAT lanzó una bofetada a Morena que alcanzó resonancia nacional, para romper su hegemonía en la capital donde perdió 6 alcaldías en las que gobernaba. Las derrotas más dolorosas se dieron en Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Coyoacán y Álvaro Obregón; regiones esenciales para el control político y económico que evidenciaron el hartazgo de la mayoría de sus habitantes, cerrando el paso a personajes impresentables como Víctor Hugo Romo y Dolores Padierna.

Nueve de las 16 alcaldías serán de la oposición que recuperó terreno con la alianza entre PAN, PRI y PRD resultando un modelo exitoso en la Ciudad de México y no así en la mayoría de las 15 gubernaturas que estuvieron en juego.

Cualquier contraste positivo que logren las nuevas alcaldesas y alcaldes con relación a Morena será terreno fértil para mejorar las condiciones de abandono en amplias regiones que son un desastre solapado desde la autocomplacencia de Claudia Sheinmbaun, que se sigue viendo así misma como una empleada más del presidente López Obrador en la búsqueda de un sueño de poder que difícilmente llegará. Entre las recriminaciones de los derrotados persiste la percepción de que el senador Ricardo Monreal, poseedor de importantes controles e inversiones en la alcaldía Cuauhtémoc, saboteó a la jefa de gobierno y a las tribus bejaranistas controladas por Padierna.

La evitable tragedia de la Línea 12 del Metro fue un factor determinante en el ánimo de los capitalinos que de paso propinó un tremendo gancho al hígado a las aspiraciones de Marcelo Ebrard. ¿Quiénes ganan si Sheinbaum y el canciller tropiezan? La respuesta nos dirige a los autores intelectuales de las traiciones del grupo en el poder. De manera prematura Morena ha sembrado en la Ciudad de México el germen de su autodestrucción.

Para la oposición es claro que solo en alianza tienen posibilidades para confrontar con éxito la ola guinda que se expandió en el mapa de las entidades federativas, pero cuyo crecimiento fue contenido en la Cámara de Diputados y la mayoría de las alcaldías de la capital.

En el ajedrez político también se deben tomar en cuenta las derrotas de candidatos morenistas en Zapopan, Cuernavaca, Puebla, Toluca, León, Chihuahua, Querétaro e importantes municipios mexiquenses como, Tlalnepantla, Naucalpan, Atizapán y Coacalco. Sin olvidar que Movimiento Ciudadano ganó la gubernatura en Nuevo León, con Samuel García, y la alcaldía de Monterrey con Luis Donaldo Colosio Riojas. Además mantiene el gobierno en Guadalajara con Pablo Lemus.

Aunque a 3 años de distancia no hay un perfil que sume voluntades para una eventual candidatura desde la alianza tripartita de oposición, queda claro que sólo en bloque tendrán posibilidades de competir en 2024. La funcionalidad y el pragmatismo de la oposición en la nueva legislatura en San Lázaro serán los parámetros para afianzarse o desaparecer. Ni el PRD o el PRI pintan por sí solos, los esfuerzos individuales del PAN también serán insuficientes.

Solo una nueva dirigencia nacional dentro del PRI, independiente de los intereses de AMLO e incluyente con los sectores ofendidos y golpeados por Alejandro Moreno Cárdenas, podrá evitar el cantado final de un partido que ya se encuentra al borde de la extinción. El PRD es inexistente, sin futuro individual. Mientras que el PAN también requiere una sacudida interna que recupere cuadros de calidad para asumir el liderazgo de la alianza que la mayoría de votos alcanzada entre los principales opositores le permitiría ejercer. Marko Cortés deberá oxigenar la dirigencia de su partido que le ha quedado demasiado grande. De muy poco sirve en Acción Nacional el protagonismo ñoño de Ricardo Anaya, que cree poder ser un oponente exitoso en 2024; un segundo intento sería el mayor favor para Andrés Manuel López Obrador.

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Movimiento Ciudadano tiene una oportunidad de oro para mostrarse como una verdadera fuerza independiente a la 4T, ¿tendrán la estatura para lograrlo y convencer a nivel nacional sin doblarse ante Morena? Está por verse.

La otra pregunta es ¿entonces quién?. Es claro que la respuesta no debe dilatarse mucho y configurarse desde una oposición que sólo será competitiva en bloque para lograr una candidatura única que confronte al populismo manipulador y autoritario que aniquila los justos medios.

Otros factores adversos para el régimen son las batallas internas que sostienen grupos defenestrados ansiosos de venganza. Muestra de ello es la separación del cargo de Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, cabeza de un grupo que fue poderoso al lado de su esposo, cuyos ataques incontenibles de locura y excesos terminaron por aislarlos. Las confrontaciones que provocó la candidatura de Félix Salgado Macedonio en Guerrero, que finalmente será gobernador de facto, mataron también las aspiraciones de Amílcar Sandoval Ballesteros, hermano de la exsecretaria de la Función Pública, que pasará a la historia por sus traiciones, mediocre desempeño en el combate a la corrupción y encubrir a un emblema de la impunidad como Manuel Bartlett. Irma Eréndira y el director de la CFE son fanáticos del enriquecimiento inmobiliario, acíclico de la austeridad republicana que sólo se predica de dientes para afuera. John Ackerman y los Sandoval Ballesteros, incluido Netzaí, que es consentido dentro del Poder Judicial de la Federación pronto buscarán revancha desde su natal radicalismo.

Es la historia de vencedores y vencidos, sin olvidar que en política nada es definitivo en este kafkiano país nuestro.

EDICTOS

Para saber cuándo y cómo se resolverá la Consulta Extraordinaria que ha presentado el ministro Arturo Zaldívar para preguntarle al pleno de la Suprema Corte sobre la ampliación de su periodo como presidente del Consejo de la Judicatura Federal, basta con leer su más reciente artículo en un diario de circulación nacional. Entre líneas, pero con claridad dice: “No tengo la menor duda de que la resolución que se dicte será la que conforme a la Constitución corresponda”. De ser así, la ampliación de 2 años ordenada por AMLO en el transitorio de la discordia caerá por su propio peso y Zaldívar concluirá su presidencia en la Corte en diciembre de 2022, respetando el periodo original de 4 años para el que fue electo.

¿Cuándo se resolverá? El ministro contesta en su texto: “Tengo confianza en que muy pronto estaremos en aptitud de discutir el asunto, de tal manera que en los primeros días de agosto el Pleno pueda emitir la resolución correspondiente”. Y la conclusión ineludible para esta novela judicial es ¿y entonces para qué tanto desgaste?

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