Las armas estadounidenses inundan México y causan estragos
Columnista invitado

Exsecretario de Trabajo de Estados Unidos, profesor de política pública en la Universidad de California en Berkeley y autor de Saving Capitalism: For the Many, Not the Few y The Common Good. Su nuevo libro, The System: Who Rigged It, How We Fix It, ya está a la venta. Es columnista de The Guardian US.

Las armas estadounidenses inundan México y causan estragos
México anunció que busca al menos 10 mil millones de dólares en compensación de los 11 principales fabricantes de armas de Estados Unidos. Foto: Hérika Martínez / AFP / Getty Images

A pesar de que los miembros republicanos del Congreso acusan a Joe Biden de no asegurar la frontera sur de la nación, México enfrenta un problema creciente para proteger su frontera norte. Las armas de Estados Unidos están entrando de forma masiva a México, armando a las violentas bandas de narcotraficantes.

México ha hecho todo lo posible para detener el flujo de armas de fuego desde el norte, aprobando estrictas leyes de control de armas, imponiendo severas penas a los traficantes e implorando a las autoridades estadounidenses que detengan el tráfico, pero nada ha funcionado. Así que ahora está haciendo lo que cualquier estadounidense litigante haría: demandar.

El miércoles, México anunció que busca cobrar al menos 10 mil millones de dólares en compensación de 11 importantes fabricantes de armas de Estados Unidos por los estragos que las armas han causado al sur de la frontera. La demanda alega que los fabricantes estadounidenses de armas tienen conocimiento de que sus productos son traficados a México y que están comercializando expresamente sus armas a las bandas criminales mexicanas, diseñando armas que son “fáciles de modificar para disparar automáticamente” y que se pueden “trasladar fácilmente al mercado criminal en México”.

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La avalancha de armas de fuego de Estados Unidos a México – en promedio, más de 500 por día– está contribuyendo al caos en dicho país. Los asesinatos se han convertido en una parte rutinaria del narcotráfico mexicano. En la reciente campaña electoral, 30 candidatos fueron asesinados a tiros por bandas criminales. Solo en 2019 se relacionaron al menos 17 mil homicidios en México con el tráfico de armas.

Sin embargo, es probable que la demanda de México enfrente obstáculos en Estados Unidos, donde el fácil acceso a las armas también está causando estragos, pero donde la posesión de armas se considera un derecho constitucional y las compras de armas se están disparando.

Además, los fabricantes estadounidenses de armas han levantado una fortaleza de protecciones legales. En 2005, el grupo a favor de las armas consiguió que los congresistas republicanos promulgaran la Ley de Protección del Comercio Legal de Armas, la cual prohíbe la mayoría de las demandas contra los fabricantes por comercializar y distribuir sus productos.

En un plano más básico, el capitalismo estadounidense considera que cualquier mercado es una oportunidad para obtener ganancias. Después de todo, un dólar es un dólar (o, más exactamente, 19.98 pesos, de acuerdo con el tipo de cambio actual). En Estados Unidos, la compra y la venta son sellos distintivos de la libertad. Prohibir una venta es invadir el “mercado libre”. Que otro gobierno prohíba que sus consumidores compren productos estadounidenses es violar el “libre comercio”.

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Alejandro Celorio, consultor jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, estima que el daño a la economía mexicana causado por el tráfico de armas equivale a entre el 1.7% y el 2% del producto interior bruto del país. Lo que no se menciona es que el negocio de las drogas ilícitas en México también es una ayuda para la economía mexicana, ya que añade miles de millones de dólares cada año en ventas al extranjero, sobre todo a los consumidores estadounidenses deseosos por comprar miles de kilos de metanfetaminas, heroína, cocaína y fentanilo cada año.

Libertad de contrato, se llama. Les vendemos armas que los matan; nos venden drogas que nos matan.

Pero esto no es comercio de bienes. Es un comercio de males. Hay muerte en ambos lados.

Los comerciantes de dicha muerte: los fabricantes estadounidenses de armas como Glock, Smith & Wesson, Beretta USA, Barrett, Century International Arms y Colt; los productores mexicanos de metanfetaminas, heroína y fentanilo; y los mayoristas y traficantes que conectan a los compradores con los vendedores en ambos lados de la frontera, están ganando muchísimo dinero. Los ideólogos del libre mercado argumentarán que, mientras todo el mundo obtenga lo que quiere, estos intercambios son eficientes. No obstante, un gran número de personas está muriendo.

Los republicanos que protegen a los fabricantes de armas y que critican a Joe Biden por no proteger la frontera sur de los migrantes que están desesperados por llegar a Estados Unidos deberían tomar nota de esta trágica ironía.

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La avalancha de armas de Estados Unidos a México está ayudando a mantener gran parte del crimen, la violencia y la corrupción que llevan a miles de mexicanos a buscar una vida mejor al norte de la frontera.

También está facilitando el flujo de drogas peligrosas desde México a través de la frontera que están matando a cientos de miles de estadounidenses, muchos de ellos en estados y distritos del Congreso representados por esos mismos republicanos.

Las armas, las drogas peligrosas y los migrantes desesperados están inextricablemente conectados. La respuesta para resolver uno de estos problemas consiste en responder a los tres.