La crisis de la edad y la comparación con los otros
Lazos

Periodista egresada de la FES Acatlán, UNAM. Siempre aprendiz. Reportera, mamá de Natalia y columnista de Lazos, una publicación semanal que aborda temas sobre liderazgo femenino, maternidad feminista y crianza responsable. Twitter: @betty_corree

La crisis de la edad y la comparación con los otros
Foto: Zszen John/ Pexels

A menudo volteamos a ver a quienes están a nuestro alrededor. Vemos sus logros, sus viajes, las cosas materiales que han adquirido, lo mucho que han estudiado o lo lejos que han llegado en su carrera profesional.

Después de asombrarnos y admirarlos, volteamos a ver nuestra historia y nuestro camino recorrido, y a veces nos sentimos insatisfechos, especialmente cuando llega el momento de cumplir años. En los últimos meses se ha acercado a mí una terrible sombra que no me deja ver con claridad la realidad.

Una sombra que me hace cuestionarme todos los días ¿qué estoy haciendo con mi vida? ¿Por qué no he hecho lo que otros (más jóvenes) ya lograron? ¿Por qué no he ido tan lejos? ¿Por qué siento que me he estancado?

Esta crisis de edad me ha orillado a hablar con todo el mundo sobre si han pasado por esto. Es como ir tocando puerta por puerta y preguntar: ¿a ti también te ha pasado? ¿ Esto es normal? Hablarlo ha sido la forma en la que he encontrado consuelo, un cobijo suave y gentil. 

Y las opiniones son variadas: desde el ‘a todos nos pasa en algún momento, esto también pasará’, ‘no son carreritas’, ‘enfócate en ti’, ‘tú también has logrado mucho’, etc. 

Pero entre el mar de opiniones y de diversas experiencias me encontré una muy acertada: la sociedad nos enseña a que si llegas a cierta edad sin lograr ciertos estándares, quiere decir que vas tarde. Nos enseñaron una pésima tradición: medir los éxitos en cosas materiales.

“El peor error de la crisis de la edad es compararnos con otros”, dice una amiga. Ella también agrega que el hecho de romantizar cosas como ‘si haces lo que te gusta, nunca vas a tener que trabajar’ puede generar frustración y conflictos porque los sueños están llenos de retos y que al no cumplir con lo que soñamos, nos volvemos contra ellos de forma violenta.

Entonces, ¿qué hacer?

Después de verbalizarlo, de consultar a otros sus experiencias y sus sentimientos he pensado en puntos que pueden ayudar a hacer más llevadera la crisis:

  • La crisis es un una oportunidad.
  • Con esa oportunidad podemos enfocarla en nosotros mismos, en invertirnos tiempo, dinero y esfuerzo, en querernos y en apapacharnos.
  • Valorar los momentos de felicidad y de tristeza que nos han construido.
  • Impedir que el éxito de otros opaque nuestro camino.
  • No basar nuestros planes en otros.
  • Cuando nos desanimemos buscar historias de éxito. 
  • Escribir las metas y fecha para cumplirlos, es decir, la medida la ponemos nosotros y no otros, y solo así sabremos si vamos tarde de acuerdo a nuestros tiempos.

Hay que vivir nuestro propio proceso de acuerdo con nuestras posibilidades. Hacer a un lado las opiniones ajenas y encontrar eso que nos hace feliz. Mi padre dice: en la vida todo te tiene que dejar algo, si no te deja, déjalo.