A la mitad del camino, a medio gas y a media luz
Corto Circuito Paul es doctor en Políticas Públicas y cuenta con 14 años de experiencia en el sector energético donde destacan PEMEX, Brio Suministradora Energética y Ombudsman Energía México. Actualmente, es socio de Perceptia21 Energía y co-host de Corto Circuito. Adicionalmente, es profesor de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey y el Colegio de la Frontera Norte, y ha sido investigador de NRGI, SEforAll y el BID. Twitter: @paulalejandros
A la mitad del camino, a medio gas y a media luz
Pemex ha sido apoyada fuertemente en el sexenio de AMLO. Foto: Roberto Arcide / Unsplash.

Era la mitad de 2018 y las promesas eran espectaculares. Cierto que las promesas no empobrecen, pero, por decir lo menos, eran propuestas ambiciosas. Hoy, estamos a la mitad del camino con promesas incompletas, obras inconclusas y sin mucho espacio de maniobra para obtener mayores recursos. Estamos, vaya, a la mitad del camino y vamos a medio gas y a media luz.

“El pez por su boca muere”, dice el dicho, y por más que se culpe a administraciones anteriores y pandemias, la situación en la que estamos actualmente es producto de las decisiones tomadas desde aquella mitad de 2018. Vamos por partes.

La primer promesa era disminuir la dependencia energética del país y para ello se aumentaría la inversión en Pemex, se rehabilitarían las refinerías y se construiría una nueva refinería. ¿Cómo vamos? Recientemente, Moody’s publicó que Pemex pierde dinero al refinar y que gana al importar y revender. Dicho de otra forma, por cada barril que entra a una refinería de Pemex, el precio de venta no alcanza a cubrir los costos de insumos, mano de obra y financiamiento.

La refinería de Dos Bocas, por su parte, no solo va retrasada sino que costará mucho más de lo proyectado. Se compró Deer Park que presenta pérdidas por más de 360 millones de dólares y no solo no se han rehabilitado las refinerías existentes sino que ni siquiera alcanza el presupuesto para dar el mantenimiento necesario para prevenir los constantes accidentes.

Otra promesa era acelerar la transición hacia las fuentes renovables de energía y para ello se pretendía impulsar la energía eólica y solar, incentivar la autogeneración con fuentes renovables, establecer cuotas obligatorias de producción y consumo de electricidad verde y reemplazar combustibles fósiles en la generación de electricidad.

Nada más alejado de la realidad. El gobierno federal ha lanzado una fuerte campaña de desprestigio contra las fuentes renovables de energía, contra la autogeneración y contra las cuotas de energías verdes. Muy por el contrario, ha refrendado su compromiso por mantener e incrementar la generación de electricidad con fuentes fósiles.

Otra promesa era la de mejorar la transparencia y la rendición de cuentas en las actividades, las empresas y los reguladores. Para ello se difundirían las consultas públicas, se presentarían de forma sencilla los datos de producción y se lucharía contra la captura de los reguladores por intereses privados.

Pues bien, no se han difundido consultas públicas ni evaluaciones de impacto social, los datos de producción de Pemex difieren de los que presenta la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y en la búsqueda de liberar a los reguladores de intereses privados los intereses del Estado y sus empresas, Pemex y CFE capturaron abiertamente a los reguladores.

Otra promesa más era modificar el régimen fiscal de Pemex para que aumente su inversión y lo han hecho, de manera tal que Pemex hoy aporta menos a la nación de lo que recibe. Aporta menos que las contribuciones que pagamos los mexicanos por IEPS e IVA en el precio de la gasolina que por la extracción y comercialización de crudo. Además, la situación financiera de Pemex se ha deteriorado junto con su calificación.

Y así, podríamos ir una a una con cada promesa presentada en 2018. Pero lo que es evidente es que el choque con la dura realidad demostró que los precios de la gasolina no pueden bajar por decreto presidencial, que los precios de la luz siguen subiendo por decreto presidencial, que la producción petrolera no aumenta aun disminuyendo la carga fiscal, que los apagones son una amenaza si no se invierte en fortalecer la infraestructura, que la energía hidráulica es insuficiente para apostarle a la transición energética y más, mucho más.

A la mitad del camino vamos, a medio gas vamos, a media luz estamos y de continuar por esta senda, recuerde estas palabras, las cosas no van a mejorar, ni con decretos ni con reformas constitucionales. Demostrado quedó que las promesas no se convierten en realidad y que el pez por su propia boca a medio fuego está.