Facebook es una presencia dañina en nuestras vidas, no es demasiado tarde para desconectarlo

Es investigador en el laboratorio de investigación de tecnologías emergentes en Monash University, Melbourne, Australia.

Facebook es una presencia dañina en nuestras vidas, no es demasiado tarde para desconectarlo
'Los productos de Facebook perjudican a los niños, fomentan la división y debilitan nuestra democracia'. Foto: Drew Angerer/EPA

Facebook se encuentra en una crisis perpetua. Desde hace años, la empresa se ha enfrentado a una serie de cuestionamientos críticos sobre problemas causados o agravados por la plataforma. Las recientes revelaciones han alargado el pliego de cargos.

Esa lista incluye la recopilación masiva de datos y la invasión de la privacidad por parte de Cambridge Analytica; las acusaciones de interferencia rusa durante las elecciones presidenciales de 2016; el discurso de odio sin restricciones, incitando, entre otras cosas, el genocidio en Myanmar; la difusión viral de desinformación sobre el coronavirus y las vacunas, con Joe Biden proclamando sobre Facebook y otras plataformas de medios sociales:

Están matando a la gente“. A esto hay que añadir Facebook Marketplace: con mil millones de usuarios que compran y venden productos, ProPublica descubrió un creciente grupo de estafadores y defraudadores que explotan el sitio, y Facebook no consigue “proteger a los usuarios”.

La ola más reciente de reportajes de investigación centrados en la empresa procede de la serie Facebook Files del Wall Street Journal. Después de examinar un conjunto de documentos internos de la empresa, el WSJ informó que “los investigadores de Facebook han identificado los efectos nocivos de la plataforma“. Por ejemplo, la empresa restó importancia a los hallazgos de que el uso de Instagram puede tener un impacto significativo en la salud mental de las adolescentes. Mientras tanto, ha estado implementando estrategias para atraer a más usuarios preadolescentes a Instagram. El algoritmo de la plataforma está diseñado para fomentar una mayor interacción de los usuarios de cualquier manera posible, incluso sembrando la discordia y premiando la indignación. El equipo de integridad de Facebook planteó esta cuestión y también propuso cambios en el algoritmo que suprimirían, en lugar de acelerar, dicha animosidad entre los usuarios. Estas soluciones fueron rechazadas por el director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, porque priorizó el aumento de la interacción por encima de otros objetivos.

Además, el WSJ informó que los empleados de Facebook “alertaron” sobre los cárteles de drogas y los traficantes de personas en los países en desarrollo que utilizan la plataforma, pero la respuesta de la empresa ha sido anémica. Tal vez porque los ejecutivos, una vez más, dudan en impedir el crecimiento en estos mercados en rápida expansión.

Esto concuerda con las afirmaciones de la denunciante de Facebook Frances Haugen, quien dijo en una entrevista con 60 Minutes que “Facebook, una y otra vez, ha demostrado que elige las ganancias por encima de la seguridad“. También se supo que Haugen presentó al menos ocho denuncias ante el organismo de control financiero de Estados Unidos sobre el enfoque de Facebook en materia de seguridad. Haugen testificó el martes ante el Senado estadounidense, respaldando sus revelaciones. “Hoy estoy aquí porque creo que los productos de Facebook dañan a los niños, fomentan la división y debilitan nuestra democracia”, dijo. “Los dirigentes de la compañía saben cómo hacer que Facebook e Instagram sean más seguros, pero no realizarán los cambios necesarios porque han antepuesto sus astronómicas ganancias por encima de las personas”. No debería sorprendernos que ganar dinero a manos llenas sea la principal motivación de cualquier empresa. Pero aquí tenemos una prueba más de que Facebook es una plataforma singularmente tóxica desde el punto de vista social.

A pesar de que el equipo ejecutivo conoce estos graves problemas, a pesar de las audiencias en el Congreso y de las promesas escritas de mejorar, a pesar de las grandiosas declaraciones de objetivos de Zuckerberg que cambian con los movimientos de la presión pública, Facebook sigue encogiendo los hombros ante la gran responsabilidad que conlleva el gran poder y la riqueza que ha acumulado.

Cada ola que surge se apoya en la anterior, golpeando a Facebook con más fuerza, envolviéndola en un escándalo tras otro. En respuesta, la empresa decidió pasar a la ofensiva, en lugar de abordar verdaderamente cualquiera de sus problemas.

En agosto, Zuckerberg aprobó una iniciativa llamada Project Amplify, cuyo objetivo es utilizar el feed de noticias de Facebook “para mostrar a la gente historias positivas sobre la red social”, de acuerdo con el New York Times. Al promover historias favorables sobre Facebook, incluidas algunas “escritas por la empresa”, espera influir en la percepción que los usuarios tienen de la plataforma. Facebook ya no se conforma con dejar que otros utilicen el feed de noticias para propagar la desinformación y ejercer influencia, sino que también quiere utilizar esta herramienta para sus propios intereses.

Con el Project Amplify en marcha, Facebook está preparando una seria defensa contra el Facebook Files. En un artículo publicado en la sala de prensa de Facebook por Nick Clegg, vicepresidente de asuntos internacionales de Facebook, se formulan acusaciones de “tergiversación deliberada” por parte de los reporteros del WSJ, sin proporcionar ningún detalle o rectificación específicos. Del mismo modo, en un memorándum interno enviado por Clegg para adelantarse a la entrevista de Haugen, Clegg rechazó cualquier responsabilidad de que Facebook sea “la causa principal de la polarización“, culpó de la prevalencia de las opiniones extremas a los malos actores individuales, como “un tío deshonesto”, y proporcionó temas de conversación para los empleados que pudieran “recibir preguntas de amigos y familiares sobre estas cosas”.

Todo es palabrería, sin sustancia. Un político entrenado en desviar las acusaciones mientras planta semillas de duda en la mente del público sin reconocer o abordar los problemas en cuestión.

En otra respuesta al WSJ, el jefe de Instagram de Facebook, Adam Mosseri, realizó una extraña analogía entre las redes sociales y los carros: “Sabemos que mueren más personas de las que lo harían en caso de accidentes de tráfico, pero, a grandes rasgos, los carros crean mucho más valor en el mundo en comparación con lo que destruyen”, dijo Mosseri. “Y creo que las redes sociales son similares”. Mosseri ya no puede negar que plataformas como la suya son fuerzas de destrucción. Su táctica consiste en convencernos de que un simple análisis de costos y beneficios sale a su favor. Resulta que elude el hecho de que los carros causan más que choques; también son responsables de consecuencias sociales y medioambientales sistémicas en todos los niveles. Por supuesto, este es exactamente el tipo de miopía interesada que deberíamos esperar de un ejecutivo de la industria tecnológica que está bajo fuego.

Sin embargo, más allá de la oposición a la información crítica, una iniciativa como Project Amplify debería entenderse como el intento de Facebook de crear el camino para una mayor incursión en todas las facetas de nuestra realidad. Después de todo, cuando el año pasado el Congreso le preguntó por qué Facebook no es un monopolio, Zuckerberg respondió que se debe a que considera que todas las modalidades posibles de “personas que se conectan con otras personas” son una forma de competencia para su negocio. Y si sabemos algo de Facebook, es que se le da muy bien capturar cuotas de mercado y aplastar a los competidores, cueste lo que cueste.

Facebook necesita que los usuarios establezcan una relación íntima con la plataforma. Este verano anunció en una rápida sucesión dos nuevos productos que representan la próxima fase prevista de la existencia de la empresa, tanto la suya como la nuestra.

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El primero es el metaverso. El metaverso, nombrado a partir de una idea de ciencia ficción explícitamente distópica, se presenta, por ahora, como una oficina de realidad virtual, a la que se accede a través de lentes de realidad virtual como Facebook Oculus, en la que puedes ver a tus compañeros, asistir a reuniones y hacer presentaciones sin tener que salir de casa. Zuckerberg proclamó que en los próximos cinco años, Facebook “pasará efectivamente de que la gente nos vea principalmente como una empresa de redes sociales a ser una empresa metaversa“.

El segundo es Ray-Ban Stories, el intento de Facebook de triunfar donde Google Glass fracasó. Los Ray-Ban Stories se presentan como una forma de estar constantemente conectado a Facebook e Instagram sin que el molesto teléfono inteligente se interponga en el camino. Ahora puedes cumplir el sueño de compartir cada momento de tu día con Facebook, y los valiosos datos que se producen a partir de él, sin siquiera tener que pensar en ello.

Lo más importante es que el acceso a ambos tipos de realidad, virtual y aumentada, está mediado por Facebook. A los ejecutivos de Facebook les gustaría que creyeras que la empresa ahora es un elemento permanente en la sociedad. Que una plataforma diseñada principalmente para aumentar la publicidad dirigida se ha ganado el derecho a mediar no solo nuestro acceso a la información o la conexión, sino nuestra percepción de la realidad. Y los agresivos intentos de Facebook de combatir cualquier escepticismo, combinados con sus ambiciones de moldear la realidad, muestran lo desesperada que está por convencernos de que aceptemos el veneno social que vende y pidamos más.

Días antes de la más reciente audiencia de Facebook en el Congreso, esta vez sobre el impacto mental de Instagram en los adolescentes, Mosseri anunció que su equipo suspendía Instagram Kids, un servicio dirigido a menores de 13 años, y que desarrollaba “herramientas de supervisión parental”. Parece que, una vez más, solo realizarán lo mínimo cuando se vean obligados a hacerlo. Hablando de este cambio de rumbo en su audiencia en el Senado, Haugen se mostró escéptica: “Me sorprendería sinceramente que no siguieran trabajando en Instagra Kids, y me sorprendería que dentro de un año no tuviéramos nuevamente esta conversación”.

Para Facebook, toda esta atención negativa equivale a un problema de imagen: una mala publicidad que puede ser contrarrestada por una buena propaganda. Para el resto de nosotros, esto indica que Facebook no solo tiene un problema; Facebook es el problema. En última instancia, está surgiendo un caso abrumador contra el derecho de Facebook a siquiera existir, y mucho menos a seguir disfrutando de un funcionamiento y una expansión sin restricciones.

No debemos olvidar que Facebook aún es joven. Se fundó en 2004, pero no se convirtió en el gigante que conocemos hoy hasta que salió a bolsa en 2012, compró Instagram por mil millones de dólares ese mismo año y adquirió WhatsApp por 19 mil millones de dólares dos años después. Fiel a su lema informal original, “Muévete rápido y rompe todo”, Facebook no ha perdido el tiempo causando un camino de destrucción bien documentado.

Cuando Facebook, Instagram y WhatsApp se cayeron temporalmente debido a un problema técnico esta semana, comprobamos lo dependientes que nos hemos vuelto de estos servicios para muchas actividades cotidianas. Fue una conmoción quedarnos de repente sin ellos. La empresa probablemente considere esto como una prueba de que nuestras vidas están demasiado entrelazadas con sus servicios como para que puedan desaparecer. Pero, como la empresa ha demostrado una y otra vez, nuestros intereses y los suyos rara vez coinciden. En cambio, deberíamos reconocer que permitir que una empresa voraz diseñe y sea dueña de una infraestructura crítica con cero responsabilidad es la peor de las opciones posibles.

Si sus directivos quieren comparar las redes sociales con los carros, entonces, como mínimo, esta peligrosa tecnología debería estar sometida al mismo nivel de estricta regulación y supervisión independiente que la industria automotriz. De lo contrario, es preciso recordar a Facebook que no es demasiado tarde para que el público desconecte este experimento social que ha salido mal. Ahora mismo, casi cualquier alternativa sería mejor.