México pierde el rumbo en salud
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Médico Cirujano con más de 30 años en el medio y estudios en Farmacología Clínica, Mercadotecnia y Dirección de Empresas. Es experto en comunicación y analista en políticas de salud, consultor, conferencista, columnista y fuente de salud de diferentes medios en México y el mundo. Twitter: @StratCons

México pierde el rumbo en salud
29 de junio 2021. Dr. Jorge Alcocer Varela en la mañanera de este martes. Foto: Daniel Hernández/La-Lista

El viernes pasado, el secretario de Salud compareció ante la comisión respectiva del Senado de la República. Aunque es común que los miembros del gabinete comparezcan ante comisiones del poder legislativo, no es tan común que un secretario de salud sea citado para dar explicaciones sobre lo mal que están haciendo las cosas en su dependencia.

Aunque el Dr. Alcocer intentó llegar con una suerte de buenas noticias respecto a la disminución de las hospitalizaciones por covid, la realidad es que lo único que trascendió fueron dos declaraciones con respecto a las dos más grandes inquietudes de los legisladores: el desabasto de medicamentos y el opaco razonamiento detrás de la negativa para la vacunación a los adolescentes.

Con respecto al desabasto, el secretario de salud hizo el que tal vez sea el primer reconocimiento oficial de este problema. Sobre las causas, prefirió no mencionarlas argumentando que le faltaba tiempo pero que eran más de cinco y que “las podía mandar por escrito”. Nada más que decir. El desabasto de medicamentos existe, es un problema grave y sin parangón en México. Las autoridades apenas son capaces de reconocer que no hay medicamentos, y de ninguna manera conceden su gran responsabilidad en la tragedia. 

Como lo diría en su respectiva y lamentable comparecencia el director del Insabi, Juan Antonio Ferrer, el desabasto de medicamentos, particularmente oncológicos, se debe a cualquier cantidad de factores al que ahora suma el “robo hormiga” (sin demostrar nada), pero nunca a la incompetencia, ignorancia e ineptitud de ellos.

Pero volviendo al secretario de salud, quizá la parte más lamentable fue cuando al no poder malabarear una explicación lógica sobre por qué el gobierno mexicano no tenía un plan para vacunar a los adolescentes, simplemente mencionó un argumento pseudo-inmunológico sin fundamento alguno, esperando tal vez con ello apantallar a las senadoras que lo increpaban. Ningún médico, inmunólogo, pediatra, virólogo, infectólogo o científico con conocimientos en vacunas logró entender cuál era la intención del secretario al mencionar semejante disparate. Vaya, si esto fuera cierto, ni la FDA, ni la EMA ni la misma Cofepris hubieran dado autorización de uso de emergencia a la vacuna.

La realidad, como ya lo mencioné en columnas anteriores, es que nunca ha habido un plan y por ello no se tienen alrededor de 28 millones de dosis necesarias para esta población, no se tienen los contratos y, por supuesto, no se tiene el presupuesto para adquirirlas. Cuando el secretario de Salud dice que serían vacunados los adolescentes (con comorbilidades) en el primer trimestre del 2022, lo hace sabiendo que al día de hoy se desconocen: la cifra exacta de pacientes que serían vacunados, cuándo tendrían las dosis disponibles o cuál sería la logística a seguir

Aferrados a un argumento por demás necio, las autoridades de Salud pretenden ignorar que muy posiblemente, a partir del mes de noviembre, la FDA conceda a Pfizer autorización de uso de emergencia para la vacuna a niños de cinco a 11 años. México seguirá quedándose a la zaga. 

Como un remate surrealista de todo el tema, la semana pasada el mismo presidente de la República dio, en menos de tres minutos, tres versiones distintas sobre por qué no vacunarían: falta evidencia y “recomendación de la OMS”, no hay que hacerles el juego a las farmacéuticas (léase: no queremos seguir comprando a Pfizer) y, como consecuencia, la implementación (tan pronto como el año entrante) de la hipotética e inexistente vacuna Patria.

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¿Cómo llegamos a esto?

Durante muchos años, México fue reconocido como uno de los países con mejores programas de vacunación en el mundo. Simplemente éramos un ejemplo internacional. Hoy no somos capaces de mantener el abasto de las vacunas básicas y mucho menos de crear un ambicioso programa de vacunación universal contra Covid-19.

Sin embargo, el desabasto y covid no son los únicos temas complicados para la salud actualmente en México

Las asignaciones presupuestales siguen siendo insuficientes, muy lejanas al mínimo necesario para poder lograr un servicio de salud “como Dinamarca”. Para el presupuesto de egresos 2022, se pretende secuestrar 66 mil millones de pesos remanentes del fondo para gastos catastróficos para aplicarse al gasto corriente; es decir, cualquier cifra que propongan contendrá esa cantidad solamente transferida de un bolsillo al otro. No hay un incremento real.

El programa de Residencias Médicas, en el que se forman los futuros médicos especialistas, aumentó el número de jóvenes aspirantes sin haberse incrementado la capacidad instalada de hospitales de especialidad. Por ello, muchos de ellos realizarán su entrenamiento en hospitales de segundo nivel y, en ocasiones, en clínicas básicas. Además, no son pocos los jefes de enseñanza que se encuentran preocupados por la falta de un incremento presupuestal para solventar las becas de estos médicos.

El registro de pacientes con enfermedades raras dejó de funcionar por órdenes del Dr. Alcocer, quien así le dio gusto al subsecretario Hugo López-Gatell que simplemente no quería que lo hiciera el Consejo de Salubridad General. Celos profesionales, combinados con intereses personales argumentando responsabilidades precisas de cada oficina, mientras que los pacientes con enfermedades “de baja prevalencia” siguen sin ser censados.

Pero quizá lo peor es que se ha perdido la seriedad y el gran respaldo científico que México tenía. Cuando un secretario de Salud habla de “expertos ligados a la OMS” pero no dice quiénes son no podemos más que levantar una ceja, ya que lamentablemente suena a infomercial, de esos que dicen estar respaldados por “científicos del IPN” que nadie ha visto. 

En días pasados, la Marina tomó las oficinas de Cofepris en la colonia Nápoles y se dio a conocer que algunos funcionarios habían sido removidos, ahora personal de la Armada de México está a cargo de esas áreas. Este fin de semana se confirmó que la remoción e intervención militar se debió a aparentes malos manejos y corrupción en la importación de narcóticos, concretamente precursores de fentanilo. Cabe recordar que cada uno de los funcionarios con poder de decisión en Cofepris fue nombrado durante esta administración.

En un inesperado giro de la ópera bufa en la que se ha convertido la conducción de la salud en México, las oficinas del secretario y subsecretario de Salud fueron cerradas al reportarse brotes de covid y, curiosamente, no se encuentran posibilitados para recibir oficios que incluyen… amparos de los muchachos que buscan ser vacunados y demandas de los pacientes pediátricos con cáncer.

Es urgente un golpe de timón en la política de salud. Es bastante claro que el haber querido minimizar las necesidades de atención médica de una población y convertirlas meramente en una parte de eso que llaman bienestar ha salido contraproducente.

Con la salud no se juega. México merece más.