Euphoria tiene un problema
HÍBRIDO

Como crítico de cine y música tiene más de 25 años en medios. Ha colaborado en Cine Premiere, Rolling Stone, Rock 101, Chilango, Time Out, Quién, Dónde Ir, El Heraldo de México, Reforma y Televisa. Titular del programa Lo Más por Imagen Radio. Twitter: @carloscelis_

<em>Euphoria</em> tiene un problema
Foto: Serie 'Euphoria' / HBO Max

La expectación puede sentirse en el aire. Las redes sociales vuelven a subir la temperatura. La piel se eriza de solo pensarlo. Euphoria, el fenómeno pop; Euphoria, la serie producida por HBO, regresa con su segunda temporada este 9 de enero. Pero antes de dejarnos llevar por la “euforia” del momento, hay que revisar unos cuantos aspectos que podrían volverse problemáticos para esta serie.

¿Es en serio que apenas es la segunda temporada? Sí. Aunque sentimos como si estos personajes nos hubieran acompañado toda la vida y hablamos de Euphoria como si se tratara de un viejo conocido, de la amiga de la prepa o de un clásico para toda una generación, la realidad es que apenas veremos la segunda tanda de capítulos y aún hay cosas que podrían salir mal. Euphoria le queda mucho que demostrar.

La serie creada por Sam Levinson ha logrado algo similar a lo que Twin Peaks, el clásico de David Lynch, logró en su momento: atrapar la atención del público de Estados Unidos (e inmediatamente del mundo) con un reparto de jóvenes actores, cuyos personajes pierden la inocencia frente a nuestros ojos al enfrentar el lado oscuro del sueño americano.

Aunque cuentan historias muy distintas y de diferentes géneros, Twin Peaks también se convirtió en un fenómeno de la cultura popular con una sola temporada al aire, y de la misma forma que esta, Euphoria podría perder el toque y hundirse durante la segunda, aunque ya convertida en objeto de culto.

Nadie quiere que algo así suceda, pero varias razones apuntan hacia esto empezando por el elefante en la habitación: Jacob Elordi. El personaje de Nate, el villano de la historia que interpreta este guapo actor australiano, ha sido parte esencial del conflicto que aquí se cuenta, además de servir como el motor que inyecta testosterona y eleva las feromonas entre los fans, empujando la serie con su amplio catálogo de masculinidades tóxicas.

Euphoria es uno de los trabajos de ficción que, en tiempos recientes, han ayudado a los jóvenes a abrirse a las conversaciones más progresivas. Desde los nuevos feminismos, la diversidad sexual, la representación trans y el activismo en varios frentes, todo ha funcionado como gasolina para que esta serie se convierta en el referente que es hoy.

Sin duda, Euphoria es parte importante de la cultura woke y, como tal, tener un personaje como Nate dentro de la historia y dejarlo en las condiciones en que lo presentó es inaceptable. Mantener en el reparto a Jacob Elordi solamente porque es guapo y el éxito de la serie depende en gran medida de su presencia es aún peor. No es culpa de Elordi, pero Sam Levinson debe abordar esta contradicción frontalmente.

Todo lo que Nate hizo en la primera temporada nos ayudó a entrar al universo de Euphoria y a entender las motivaciones de muchos de sus personajes, pero su presencia también es un elemento que dispara y revive traumas en el público, y que incluso revictimiza a varios miembros de la audiencia que en la vida real han logrado sobrevivir a las situaciones y los abusos a los que Nate somete a otros personajes.

El curso de Nate podría cambiar durante la segunda temporada, ¿pero en realidad queremos que se convierta en un macho deconstruido? Filias y fobias aparte, ¿funcionaría para la historia que él dejara de ser un villano? ¿Nate debe morir o desaparecer? Este me parece el verdadero reto que Sam Levinson y la producción de Euphoria deberían resolver.

Mucho se ha dicho ya sobre la cultura de la cancelación y la rendición de cuentas, y cómo la presión de los activistas ha logrado influir en el proceso creativo de los productores de cine y televisión, para que se comprometan a crear historias más incluyentes y más respetuosas de los grupos históricamente menos representados en los medios. Hay quienes consideran que este es el camino correcto, pero otro sector piensa que la corrección política ha llegado demasiado lejos.

Vienen a mi mente dos casos recientes de películas que estrenaron el año pasado. Por un lado, la comedia mexicana Ok, está bien, que cuenta la historia de un hombre de 30 años muy inmaduro que seduce a una menor de edad; y por el otro Red Rocket, otra comedia sobre un hombre inmaduro que también seduce a una menor de edad. En el caso de la mexicana, el guión ni siquiera intenta amonestar al perpetrador y esto se siente grotesco. Mientras que la película estadounidense encuentra la manera de infundir una sensación de justicia sin traicionar el tono de la historia.

Euphoria tiene un problema similar con el personaje de Nate y en ello se juega su credibilidad. A ninguna otra serie se le puede exigir congruencia con su mensaje woke tanto como a esta. Se está acercando la hora en que Sam Levinson debe decidir entre traicionar los principios que la misma serie ha planteado, solo por mantener a Jacob Elordi y subir los ratings, o convertir a Euphoria en una cursi historia sobre la transformación de un villano, perdiendo así todo el filo por el que se distinguió.

Claro que los demás personajes nos importan tanto o más que Nate, y la historia entre Rue (Zendaya) y Jules (Hunter Schafer) es la que realmente nos tiene enganchados, pero el personaje de Nate ya es a Euphoria lo que el asesino de Laura Palmer fue a Twin Peaks: en el momento en que se acabe este conflicto, la serie se muere. El público podría perder el interés y Euphoria enfrentaría el riesgo de autodestruirse. A ver si es cierto que Sam Levinson todavía nos puede sorprender.

BREVES

Otro tipo de juventudes se manifiestan en Netflix desde el 5 de enero. Se trata de los alumnos del colegio Elite Way, en el revival de Rebelde, ahora en formato de serie.

En Paramount Plus se puede ver Los enviadosla serie de misterio con el actor español Miguel Ángel Silvestre y el mexicano Luis Gerardo Méndez. Esperábamos más de esta producción, donde está involucrado el director argentino Juan José Campanella.

El 7 de enero llega a Amazon Prime la película The Tender Bar, dirigida por George Clooney y protagonizada por Ben Affleck.