Politizar la gastronomía
HÍBRIDO

Como crítico de cine y música tiene más de 25 años en medios. Ha colaborado en Cine Premiere, Rolling Stone, Rock 101, Chilango, Time Out, Quién, Dónde Ir, El Heraldo de México, Reforma y Televisa. Titular del programa Lo Más por Imagen Radio. Twitter: @carloscelis_

Politizar la gastronomía
Foto: Serie The Bear / FX Networks.

Una de las series más exitosas de este año entre los críticos de Estados Unidos es The Bear, un drama familiar sobre un joven chef, de ritmo frenético y solo ocho capítulos de alrededor de media hora. La serie aún no se puede ver en México (llegará pronto a Star Plus), pero en salas del país estrenó Boiling Point (titulada El Chef porque nadie se quiso romper la cabeza), una de las mejores películas del año pasado donde también nos dejan entrar hasta la cocina para ver la manera tan caótica en que se administra un restaurante, con la neurosis a tope y a través de un plano secuencia de hora y media sin cortes.

Boiling Point nos remonta a otro momento de la cultura popular, cuando en 2014 estrenó Chef (otra vez ese ingenioso título), la película del actor y director Jon Favreau que conquistó al público por capturar ese momento en que los food trucks se pusieron de moda. No se trató para nada de la primera ni la última vez que se realizaría una película sobre cocineros, esos personajes que tanta fascinación nos provocan, pero en esta ya se hablaba del culto hacia ellos como celebridades.

Es curioso que esta generación siga tan enamorada de la figura del chef. Desde 2014, algunas universidades en México ya registraban un aumento de hasta 500% en la demanda por la carrera de gastronomía, y desde entonces el número de escuelas especializadas ha ido en aumento en todo el mundo. Tan solo este año, diversos chefs de fama internacional como Gordon Ramsay, Niko Romito y Jefferson Rueda anunciaron que abrirán sus propias escuelas de gastronomía.

Paradójicamente, la industria restaurantera aún se recupera del golpe económico recibido por la pandemia y ya se enfrenta a otra crisis, la de la deserción y falta de personal. Los expertos en todo el mundo explican que las cocinas están cansadas de las condiciones de trabajo, la mala paga y la falta de beneficios y de seguridad. En México, hasta 23 millones de personas dejan sus trabajos cada año y el sector restaurantero es la segunda industria más afectada por el fenómeno de rotación de personal, según la startup de reclutamiento Apli.

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Con tanto bombardeo mediático alrededor de la figura del chef, desde reality shows como Hell’s Kitchen con Gordon Ramsay, MasterChef en todas sus versiones para distintos países, series dramáticas como The Bear hasta películas animadas como Ratatouille, lo cierto es que ninguna de estas producciones trató sobre un cocinero que pretendiera influir en la vida política de un país. La idea suena fascinante y tal vez alguien debería desarrollar un guion, pero hasta el momento el papel del chef se ha limitado a la cocina y ahora nos preguntamos si debería quedarse ahí.

En México-lindo-y-qué-rico la gastronomía se ha convertido en otra plataforma para el adoctrinamiento político. No es raro que en nuestro país haya chefs que son tratados como gurús y se les conceda demasiada influencia dentro de la opinión pública, cuando la gastronomía mexicana es considerada patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco, y ya que algunos de sus restaurantes ponen a México constantemente en el mapa, apareciendo cada año en listas de los mejores del mundo.

¿Pero quién le otorga esta importancia a la opinión de un chef y le permite convertirse en un líder más allá de su ramo? No se trata únicamente de alguien tan reconocido como Enrique Olvera, una figura polarizante que repetidamente se ve envuelto en escándalos, desde señalamientos por la explotación de sus trabajadores hasta las columnas de opinión que ha publicado en diarios de circulación nacional. Su alianza con el actor Diego Luna para la serie Pan y Circo fue otra manera de utilizar su celebridad y politizar la gastronomía.

Es cierto que gobiernos y poderes fácticos se apoyan en intelectuales y en famosos para difundir su agenda y obtener el favor del público, no es nada nuevo, pero sí es un modelo que Barack Obama impulsó en Estados Unidos y que muchos políticos han intentado replicar desde entonces en sus propios países. Siendo el presidente más mediático de todos los tiempos, durante su gobierno se sirvió del proselitismo de otras figuras igualmente mediáticas a las que dio prioridad, como el chef Anthony Bourdain, la cantante Beyoncé y el artista Lin Manuel Miranda.

Pero ya se cumplieron cuatro años de la muerte de Bourdain, al público se le acabó el amor por Lin Manuel y solo hay que ver las terribles críticas que Beyoncé ha enfrentado con el lanzamiento de su más reciente álbum; nada que ver con aquellos tiempos en que ella y su esposo Jay-Z eran tratados como la realeza del espectáculo e incluso viajaron a Cuba con todo y embargo, gracias a una licencia especial y prácticamente como embajadores de Obama. A todas estas celebridades, el abierto favoritismo del expresidente les sigue costando caro.

En México tenemos el caso del chef Benito Molina, alguien que prefirió inclinarse por la fama instantánea que le dio la televisión y reinventarse como juez de concurso, pero que hoy enfrenta serias acusaciones de acoso. Aunque si nos vamos un poco más lejos, también habría que cuestionar la participación de “famosas” como Laura Zapata y Patricia Navidad en el reality de MasterChef, pues son personalidades que se dedican a fomentar la división y que promovieron la desinformación en momentos de crisis como la pandemia. ¿Por qué legitimar a este tipo de personajes y ayudarlos a amplificar su mensaje a través de una plataforma de prestigio como lo es la gastronomía?

BREVES

We Feed People (Alimentando al mundo), el documental del director Ron Howard nominado a dos premios Emmy, sobre el chef español José Andrés y su trabajo humanitario en la organización World Central Kitchen, ya está disponible en Disney Plus.

Bad Vegan: fama, fraudes y fuga es una serie documental de true crime sobre Sarma Melngailis, la chef especializada en cocina vegana que cometió fraude en Nueva York por millones de dólares. Está en Netflix.

Para fans del suspenso y la ciencia ficción, ya estrenó en cines ¡Nop!, la esperada película del director Jordan Peele (Get Out).

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