La quiniela del ‘Míster’ Roca
La terca memoria

Politólogo de formación y periodista por vocación. Ha trabajado como reportero y editor en Reforma, Soccermanía, Televisa Deportes, AS México y La Opinión (LA). Fanático de la novela negra, AC/DC y la bicicleta, asesina gerundios y continúa en la búsqueda de la milanesa perfecta. Twitter: @RS_Vargas

La quiniela del ‘Míster’ Roca
Foto: Roberto Vargas

A José Antonio Roca, entrenador de la Selección Mexicana de futbol en el Mundial de Argentina 78, se le atribuye una de las frases más desafortunadas en la historia del balompié nacional: “Le ganamos a Túnez, perdemos con Alemania y empatamos con Polonia”. Sin embargo, el “Míster” nunca la dijo.

En su libro Talacha periodística*, Vicente Leñero reproduce una entrevista que le hizo en mayo de 1978 a Roca y se publicó en la revista Proceso, en la que el veterano periodista trató, sin éxito, que el técnico nacional le diera un pronóstico de cómo le iría al Tri en la Copa del Mundo. El “Míster” no quiso aventurarse a dar los resultados, sin embargo, reconoció estar obsesionado con conseguir cuatro puntos en la fase de grupos: “Acomode esos cuatro puntos como usted quiera, con la seguridad de que no vamos a salir con la mentalidad del empate. Si empatamos, será el resultado de 90 minutos jugados a ganar”.

De acuerdo con Leñero, durante la charla Roca marcó en la papeleta del sorteo número 01 de Pronósticos Deportivos que México le ganaba a Túnez, empataba con Alemania y derrotaba a Polonia (dejó las demás casillas en blanco). Para no dejar duda de su pronóstico, el “Míster” estampó su firma en la quiniela. “Al menos ese es mi sueño”, remató el exentrenador del América, que regresó de Sudamérica con “exceso de equipaje”: 12 goles en contra, por únicamente dos anotados.

Con el viento a su favor

Contrario a la sensación de insatisfacción y derrota que se percibe entre los aficionados mexicanos antes del inicio de Qatar 2022, a la Copa del Mundo de Argentina 78 la Selección Mexicana llegó con muy buenos augurios tras una gira por Europa en la que perdió 2-0 con España, empató sin goles ante el Sttutgart, derrotó 1-0 a Finlandia, igualó 2-2 frente al Eintracht Frankfurt y se impuso 3-2 al VfL Bochum. La preparación de los tricolores antes de viajar a Sudamérica concluyó con una victoria de 3-1 frente al Sttutgart en el Memorial Coliseum de Los Ángeles, con goles de Raúl “Cora” Isiordia, Enrique López Zarza y Hugo Sánchez.

“Levi’s, la marca de ropa, fue el patrocinador principal de la gira porque aportó los shorts y la camiseta del equipo. Se hizo una aceptable gira por Europa y un sector de la prensa le hizo el “caldo gordo” a Levi’s, de ahí las falsas expectativas, además estaba la entrevista que José Antonio Roca concedió a la revista Proceso”, menciona el historiador de la Selección Mexicana Francisco Javier Sánchez (@Númerologo_tri en Twitter). “Después de Europa, en Brasil se empató con dos selecciones regionales, la de Río Grande do Sul y con la Selección de la Sierra, en juegos de práctica con tiempos de 35 minutos, pero eran entrenamientos. El “globo” se infló de más y se reventó en el Mundial con las tres derrotas y los 12 goles recibidos”.

El jugador más cuestionado por la prensa durante aquella gira fue el portero titular, José Pilar Reyes, protagonista de otra de las grandes anécdotas que dejó aquel Mundial en el imaginario del futbol mexicano. El portero de Tigres, férreamente defendido por Roca, inició bajo los tres postes en los partidos frente a Túnez y Alemania. Después de recibir tres anotaciones del equipo teutón en la primera parte, Pilar salió lesionado al minuto 40 y su lugar lo ocupó el guardameta del América, Pedro Soto. En más de una ocasión, Pilar Reyes ha contado que, recostado en la camilla del vestidor, escuchaba los festejos de la tribuna. Al final del partido, Soto ingresó al vestidor y le dijo: “¡Compadre, empatamos!”. Cuando el lesionado se levantó emocionado, Soto completó la frase: “Te anotaron tres a ti y tres a mí”.

Mi Mundial

Argentina 78 es el primer Mundial que recuerdo vagamente, además se jugó en un país con el que me unen lazos afectivos muy fuertes. En el plano profesional, la primera entrevista que le hice a un jugador en su casa fue a Arturo Vázquez Ayala, autor del primero de los dos goles que México anotó en ese certamen. Durante aquella charla, el “Gonini” me dejó tocar el balón Tango con el que convirtió el penalti ante Túnez el 2 de junio de 1978 y su esposa me contó las amenazas que recibió por teléfono después de la eliminación de la Selección Mexicana.

No recuerdo bien ninguno de los tres partidos del Tri en ese Mundial, pero a mi mente viene el fastidio que le causó a mi papá la goleada ante Alemania en el estadio Chateau Carreras, de Córdoba, y las palabras de mi abuela Enriqueta ante la debacle del representativo azteca: “¡Pobrecitos, están bien chiquitos, y mira nomás a los güeros, ‘tamaños burrotes’”. La derrota ante Polonia puso final a la catastrófica aventura tricolor en Argentina 78, que terminó con una amenaza de bomba al viejo edificio de la Federación Mexicana de Futbol, además de antenas rotas y rayones en los autos de las esposas de algunos seleccionados.

Argentina 78 es para mí la melena afro de Leonardo Cuéllar; el festejo de Kempes con las medias abajo; el balón al poste de Rensenbrink cuando agonizaba el tiempo regular de la final; el gol de Archie Gemmill a Holanda recordado en Trainspotting; Gauchito en los vasos de yogurt Danone… 

*Leñero, Vicente, (1983). “Nos vamos al Mundial”, en Vicente Leñero, Talacha periodística (pp. 66-73). Editorial Diana.

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