El efecto del desamor
Archipiélago Reportera cultural egresada de la ENEP Aragón. Colaboradora en Canal Once desde 2001, así como de Horizonte 107.9, revista Mujeres/Publimetro, México.com, Ibero 90.9 y Cinegarage, entre otros. Durante este tiempo se ha dedicado a contar esas historias que encuentra a su andar. Twitter: @campechita
El efecto del desamor
Foto: Christophe Simon / AFP.

“Te creíste que me heriste y me volviste más dura,

las mujeres ya no lloran

Las mujeres facturan”.

Shakira/Bizarrap

El 11 de enero surgió el primer gran momento viral del 2023, fue con una canción que en menos de 24 horas logró 50 millones de reproducciones. Sí, me refiero a BZRP Music Session #53 de la barranquillera Shakira con el productor argentino Bizarrap. 

Si bien el tema tenía todo para ser un hit, lo que lo catapultó fue el contenido de su letra, esa que como herida abierta reveló a propios y extraños la forma en la que la intérprete digirió la traición de su pareja. Alguien dijo por ahí que fueron dardos envenenados, otres más celebraron el desahogo y hubo quienes aseguraron que el hecho de hacer su música no le daba derecho a “sal-picar” a terceros.

Sobre el tema vale la pena hacer una pausa y recapitular la historia de la música popular, la cual nos ha legado cientos de temas vinculados al desamor, la mayoría interpretados por hombres que en algunos casos desearon un mal para esa “mala mujer” y, al paso del tiempo, se volvieron himnos del desamor. En el caso de las mujeres, encontramos otras tantas en la lista, pero en su época no había hilos de Twitter, ni tampoco dúos en TikTok, el efecto Shakira trastoca escenarios debido a las redes sociales y a un momento en el que las mujeres ya no tenemos reparo en nombrar las cosas.

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¿A quién no le han roto el corazón o bien nunca ha sido causante de un quebranto? Bueno, quizá sea el caso de algunas de ustedes y no les toque ninguna fibra el #MusicSession53, pero a los otros tantos millones nos tocó puntos sensibles y por ello pienso que la canción provocó todas esas olas al representar tantas y tantas historias, desde la adolescente que sucumbió ante la insistencia de ese compañero que le bajo la luna y las estrellas y después de ese primer encuentro se encargó de contarle a todes y nunca más respondió mensajes; la amiga eterna que compartió fiestas, vacaciones, reuniones familiares e intimidades para que al final se quedará con un palmo de narices con la nueva novia del “amigo en cuestión”; la pareja que se fue por cigarros a pesar de que juraba amor y a la menor provocación se enroló con alguien más… hay miles de ejemplos y la mayoría trataron de sobrellevar entre lágrimas, charlas interminables con les amigues o con terapia.

Shakira y Bizarrap lo nombraron en tres minutos con 33 segundos, acto de celebración y reproche como pocos que no solo llegó a los corazones marchitos, sino también a las marcas mencionadas en la canción, como los relojes Casio, que desde una cuenta en España respondió a la estrofa “cambiaste un Rolex por un Casio”, hubo otres como la Orquesta Filarmónica de Bogotá que en uno sus posteos escribió: “Nosotros solo hacemos buena música, deja que te salpique nuestra temporada 2023, que Clara-mente está mejor de lo que suena”. Por su parte, el embajador británico en Colombia, George Hodgson, también se subió al tren y publicó en Twitter: “@shakira amamos tu nueva canción pero me declaro team #Casio”. La cuenta de Oceana en México compartió el meme con una loba marina, el conductor e influencer Ibai Llanos reaccionó con un “Descanse en paz Gerard Piqué” e, incluso, hubo una acusación de plagio por parte de la cantante venezolana Briella. Todo en menos de 24 horas. 

Si el desamor se vive diferente en la era de las redes sociales y de la cultura pop, ya no es un asunto de dos o tres, millones se involucran y muchos lo hacen con varios miles de billetes. 

A todo esto, ¿las mujeres no lloran, facturan? Es probable en algunos casos como el de Shakira o Taylor Swift, para el resto, un corazón roto puede costar muchísimo y quizá es momento de darle la vuelta y, desde un acto de amor hacía nosotras mismas, dar un giro de tuerca para cruzar nuestros propios límites y con toda la certeza del mundo decretar que “la chancla que se tira, no se vuelve a levantar”.