Fe de ratas
De Realidades y Percepciones

Columnista. Empresario. Chilango. Amante de las letras. Colaborador en Punto y Contrapunto. Futbolista, trovador, arquitecto o actor de Broadway en mi siguiente vida.

Twitter: @JoseiRasso

Fe de ratas
Yasmín Esquivel, ministra de la SCJN. Foto: Twitter / Yasmín Esquivel

En estos tiempos, la verdad es un puente colgante que se tambalea ante los embates fríos de la mentira. Se quema poco a poco desde los extremos radicales para generar un vacío donde lo único que flota son cortinas de humo. Distractores. Falsos dilemas. 

No importa la evidencia que se presente. La prueba que termina atropellando a la verdad es la permisividad, la complicidad y el premio a quienes por ser fieles a la causa del lopezobradorismo todo se les perdona. Todo lo vale. 

El riesgo que existe en enterrar la verdad en un país de muertos es que el fruto de la tierra será amargo y sin vida. Toda certeza será cuestionada, toda luz intermitente, toda palabra vacía.

De permanecer Yasmín Esquivel como ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, habrá sentenciado de muerte a la justicia, le habrá dado un tiro mortal a la Universidad Nacional Autónoma de México y reescrito el lema donde la “mentira os dejará libres”. No existirá fe de erratas. El daño estará hecho.

Porque no se trata, como dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador, de que “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”, se trata de no normalizar el engaño.

Se trata de dejar el precedente de que una ministra no pueda ejercer desde la mentira, que a una delincuente electoral no se le permita gobernar el Estado de México y que la oposición no sea abanderada por impresentables.

No debemos permitir que el país sea liderado por los males del pasado.

No te pierdas:Fuego de palabras 

No es tema menor vivir donde se defiende al mentiroso. Donde se le da vuelta a las palabras para evadir la responsabilidad de nuestras acciones. Donde la falta de mantenimiento es ahora sabotaje y la rendición de cuentas, un cuento más.

Porque una sociedad corrupta empieza por corromper la verdad, por permitir la falsedad como moneda de cambio, por premiar al astuto que se cuela en la fila, por definir la corrupción como aportaciones, por declarar que la violencia la generan los medios y el calor. Por no llamar las cosas por su nombre y gobernar desde la calumnia.

No te pierdas:Hay un plan

Así, la hipótesis de que Morena era la esperanza de México y los mantras de López Obrador de no mentir, no robar y no traicionar, quedarán marcados en los libros de la historia con la tinta indeleble que deja el plagio, el fraude y la corrupción.

Y aunque la vida en algunas ocasiones nos da la oportunidad de enmendar la página, lo que se recordará de esta administración será una fe de ratas que han succionado las ilusiones y la verdad en millones de personas que buscaban un cambio. Porque cuando se manipula con tal cinismo la verdad, ya nada o todo, es creíble.