Lo jurídico, lo político y lo ético en el dilema de Yasmín Esquivel
Libertad bajo palabra

Periodista y abogado con más de 33 años de trayectoria. Reportero, comentarista y consultor experto en temas jurídicos. Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo 2011. Especialista en el Poder Judicial de la Federación y analista político. Twitter: @jenroma27

Lo jurídico, lo político y lo ético en el dilema de Yasmín Esquivel
Yasmín Esquivel, ministra de la SCJN. Foto: Especial.

Un mes ha pasado desde el inicio del escándalo desatado por la investigación bien documentada de Guillermo Sheridan sobre el plagio de la tesis de la ministra Yasmín Esquivel Mossa, que ha envuelto a dos instituciones esenciales de nuestro país en una campaña de ataques.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) han sido arrastradas al desgaste de una crisis inédita con implicaciones éticas, jurídicas y políticas. Insisto en asegurar que la honestidad y profesionalismo de Sheridan están fuera de duda, sin embargo su trabajo fue convenientemente utilizado para incidir en el proceso de sucesión en el tribunal constitucional en el momento preciso en que los integrantes del pleno evaluaban sus apoyos internos para elegir a su nueva presidenta. El misil descarriló a Yasmín Esquivel, quien al final dio su voto a la ministra Norma Piña para definir la elección y con justicia convertirla por méritos propios en la primera presidenta en la historia del máximo tribunal. 

Es pertinente hacer una revisión en tres aspectos para desarrollar una visión integral que nos lleve a conclusiones más objetivas y menos emocionales. 

Lo jurídico: No hay una acusación formal o imputación ante las autoridades universitarias para denunciar el plagio de la tesis, la UNAM reaccionó a la investigación de Sheridan, como consecuencia obvia para deslindar responsabilidades en un tema delicado que estalló a través de los medios de comunicación y las redes sociales. La profesora Martha Rodríguez Ortiz está sujeta a investigación y todo parece indicar que será sancionada por participar en una serie de acciones presuntamente irregulares como asesora de tesis de licenciatura, que se ha descubierto fueron plagiadas sistemáticamente con su aprobación. Por otro lado, el Tribunal Universitario, instancia interna para revisar y sancionar conductas, sólo está facultado para juzgar al personal, funcionarios y alumnado en activo dentro de la máxima casa de estudios. Algunos han asegurado con ligereza que ahí tendría que decidirse la eventual cancelación del título profesional de Yasmín Esquivel, con todos los efectos que esta determinación podría causar en la obtención posterior de sus grados académicos de maestría y doctorado, así como en el ejercicio jurisdiccional como ministra de la corte. El Tribunal Universitario no es competente para juzgar a los egresados de la universidad, en cambio sí lo es para sancionar a Rodríguez Ortiz.

Cualquier resolución de carácter jurídico por parte de la UNAM debe estar apegada a su legislación. No hay norma interna actual aplicable para sancionar la conducta de plagio con la cancelación del título profesional, tampoco se puede invocar un código de ética universitaria que entró en vigor con posterioridad al caso concreto. Se estaría dando efecto retroactivo a la normatividad aplicable, lo que no es posible en el ámbito jurídico, además el plagio como acción delictiva ya prescribió a casi 37 años del hecho consumado. La universidad no puede ni debe atender el clamor de linchamiento o responder a la provocación desde Palacio Nacional. En la oficina del abogado general, la Facultad de Derecho y el Instituto de Investigaciones Jurídicas hay reconocidos especialistas que han revisado exhaustivamente el asunto y sus efectos.     

Satisfacer los intereses del presidente en el intercambio epistolar en los que participa el secretario de Gobernación y la secretaria de Educación Pública es inadmisible.  ¿Se imaginan que el rector Enrique Graue se saque de la manga una sanción que no tiene sustento en ninguna norma interna aplicable a la conducta del robo de contenido en la tesis? 

En conclusión y basado en lo anteriormente expuesto, la UNAM no puede cancelar el título profesional de licenciatura de Yasmín Esquivel.

Lo político: En el gobierno federal han retorcido los hechos para aumentar la polémica y desgastar a la máxima casa de estudios. Andrés Manuel López Obrador es un maestro del engaño y la demagogia, lo que fue un golpe a su aspiración de controlar la Corte ha sido convertido en el pretexto perfecto para iniciar su embestida en el proceso de sucesión de la rectoría para el relevo de Graue en noviembre de este año. El tema del plagio es una manija ideal para vulnerar a la universidad, su propia alma mater, polarizar y dirigir la narrativa a la descalificación con el propósito de dar gasolina a sus hordas de incondicionales a sueldo en la perversa maniobra de agitación para los meses que vienen. Que nadie olvide que sólo la Junta de Gobierno interviene en el proceso de elección para la rectoría que es pretendida como botín político de la autodenominada Cuarta Transformación. 

Se acusa que la decisión de la universidad nacional para someter a la consideración de la SEP el espinoso asunto es legalista, pero no hay otro camino porque de lo contrario sí se estaría comprometiendo el prestigio y credibilidad de la institución. Esta situación ha sido aprovechada para descalificar a la UNAM que, sin duda, está por encima del tema personal de la ministra y el enfado de Andrés Manuel López Obrador por el escándalo que involucra a la esposa de su empresario constructor favorito.

En toda esta trama no tendría porqué intervenir el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, lo que prueba el interés político del Ejecutivo federal que ha calificado a la universidad como neoliberal y conservadora. A López Obrador y sus incondicionales les molesta la autonomía en todas sus versiones, es justo la máxima casa de estudios del país un santuario de la libertad de pensamiento y la pluralidad, opuesta al conservadurismo y el neoliberalismo del que habla sin razón el tabasqueño en su discurso falaz. 

Lo ético: Todo alumno que obtiene un grado académico dentro de la UNAM está comprometido de por vida a seguir los valores éticos que distinguen a su casa de estudios, incluso en un acto solemne quienes sustentan con éxito el examen profesional para defender su tesis protestan honrar su profesión y a la Nación ante el jurado que les evalúa. Un error del pasado tiene consecuencias imprescriptibles que se deben asumir, la crisis de la ministra Yasmín Esquivel es un ejemplo que ha sacudido a la Corte y a su propia casa de estudios. Sin importar la jerarquía de una posición en el servicio público o en el ejercicio libre de cualquier profesión, la ética obliga a privilegiar a las instituciones por encima del interés personal. Es el mundo de los valores, del deber ser y significa hacer lo correcto.  

La autoridad moral de un ministro o ministra es un principio esencial de su responsabilidad. No en balde el artículo 95 constitucional habla de la buena reputación como requisito para ejercer el cargo en el que juzgar implica el más elevado sentido de honestidad y ejemplaridad. 

El lunes 16 de enero, en una declaración otorgada a Milenio TV, Yasmín Esquivel aseguró que no tiene nada de qué avergonzarse y con ello reiteró que no renunciará.

La conclusión es contundente: aunque no haya sanción jurídica con la cancelación del título de licenciatura, aunque no haya denuncia por el delito de plagio que ya ha prescrito, el deber ético es el que prevalece sobre cualquier interés. De no dimitir, toda decisión de la ministra como juzgadora estará afectada y será cuestionada con impedimentos como táctica ante la herida indeleble. Imaginemos una resolución de alto voltaje que se defina en el pleno o en la sala con el voto de la ministra y el pretexto natural que esto significará para la parte perdedora como manija para cuestionar en automático el fallo. Someter a la SCJN a este suplicio es indigno para la institución de impartición de justicia de mayor jerarquía en México, un despropósito desde cualquier enfoque.

Es la ética la que se impone, señor presidente, un valor que usted dice predicar con el ejemplo. Es la congruencia entre lo que se dice y se hace, más allá de la politiquería barata de un régimen que ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

EDICTOS

Cuando el Tribunal Universitario en la UNAM cobra mayor notoriedad, para fortuna de los universitarios llega a presidirlo un intachable jurista de formidable trayectoria. El Dr. Máximo Carvajal Contreras es el nuevo timonel de la impartición de justicia en la máxima casa de estudios. El exdirector de la Facultad de Derecho es garantía de honestidad, conocimiento e imparcialidad.