Teatro y afrodescendencia en México
PODER PRIETO

Artista multidisciplinaria, actriz, cantante, bailarina y titiritera. Gestora cultural y creativa escénica.
Trabajadora comunitaria por los derechos de las personas afrodescendiente en México, co-fundadora de las colectivas Red de mujeres Afrodescendientes CDMX e IBU AÑA. Colectiva femenina afrodiaspórica e integrante del colectivo Poder Prieto.

Twitter: @GilesKrhistina

Teatro y afrodescendencia en México

Como parte del rezago histórico que sufre mundialmente la raíz afro, la herida sembrada por el racismo estructural, la deliberada lejanía con la africanidad, el despojo cultural y los prejuicios eurocéntricos hegemónicos que cimientan los criterios y las estéticas de las bellas artes en todas las disciplinas artísticas han generado que la ancestralidad afro y la dignificación de nuestras historias negras hayan sido invisibilizadas durante cientos de años. Es parte de las consecuencias de la etapa colonial.

Esto ha implicado, a lo largo de la historia, una batalla muy aguerrida para que las narrativas afrodescendientes puedan ser visibles, ser creadas, ser tomadas en cuenta, ser consideradas bellas, ser dignificadas y, a pesar de todo, resistir, persistir ante la negación de una identidad cultural afromexicana o afrodescendiente que continuará fortaleciéndose a través de los años. 

Hoy más que nunca las realidades de nuestras poéticas buscan salir a la luz ante los pronunciamientos colectivos, trabajos comunitarios, el autoreconocimiento afrodescendiente y reconocimiento constitucional, la activa lucha antirracista en diversos frentes sociales, culturales y políticos. Sin embargo, en el panorama actual, es primordial la urgencia de generar herramientas para impulsar la creación de nuestras historias con nuestras propias plumas y voces.

Fortalecer la afroconciencia individual y colectiva para nuevas y viejas generaciones, considerándoles desde las diversas necesidades interseccionales del ser afrodescendiente, entendida desde esta inmensa geografía afrodiaspórica. Plasmarlas con digna representatividad es de vital importancia, sobre todo para las personas que han sido invisibilizadas, objetualizadas, folclorizadas, sexualizadas, exotizadas o estereotipadas durante siglos, como sucede con los pueblos originarios, personas indígenas, afrodescendientes y nuestro México entendido desde lo etnoracialmente diverso. 

Como creativos escénicos y generadores de contenidos en todas las disciplinas artísticas es una responsabilidad social necesaria el cuestionar y crear, no solo con perspectiva de género sino también antirracista, para comenzar a sanar esa herida histórica, profundamente enraizada que va de la mano con el clasismo y el machismo.

Quizás así podremos abrir la posibilidad a una teatralidad con una mirada decolonial, que se aborde desde la diversidad humana y nos permita contar de otra manera para visibilizar todas esas historias que durante tanto tiempo han sido calladas. 

Como actriz y creativa escénica sueño con un panorama de narrativas prolíferas para todas las voces, en especial las afrodescendientes, que encontremos los mensajes precisos para atravesar corazones y mover conciencias en todos los espacios de expresión.

Anhelo que esta fiebre invada las cabezas y estructuras desde los espacios académicos y esferas de poder, deconstruir esos estigmas coloniales y apostar sin temor a romper las cadenas del eurocentrismo, los estereotipos blancos, para poder ver Ofelias negras, Shakespeares de pueblos originarios, Macbeth tzotzil y Otelos de barrio, darle la vuelta a la tortilla para otorgar la oportunidad a nuestros imaginarios colectivos de construir referencias propias, con la pureza de nuestra auténtica identidad, reflejo de una verdadera realidad donde los negros y los prietos no somos esa minoría invisible.