Jacinda Ardern y la salud mental en la política

Activista, luchadora social y promotora de los derechos humanos de las mujeres, niñas, niños, personas con discapacidad, comunidades indígenas y personas LGBTQ+. Presidenta de la Asociación Civil Rosa Mexicano. @catymonreal_

Jacinda Ardern y la salud mental en la política
Foto: Jacinda Ardern / Facebook.

La mujer que se volvió la cara del manejo eficiente de la crisis de Covid-19 sorprendió al mundo cuando hace algunos días anunció que no buscaría su reelección y su renuncia al cargo de primera ministra efectiva desde febrero.

Las mismas cualidades que la hicieron una estrella en el plano nacional y un modelo a seguir para todas las mujeres que aspiran a un cargo público son las que la llevaron a tomar esta decisión.

Durante la gestión de la crisis de la pandemia de covid, Jacinda Ardern le habló francamente a los neozelandeses y tomó medidas estrictas, bien comunicadas y que, hay que decirlo, produjeron frustración entre muchas personas. El resultado fue una de las tasas de mortalidad más bajas de todo el mundo y la envidia de varios países.

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Se rumora que esto también causó el rencor de varios grupos antivacunas que, superada la crisis, han hecho una crítica constante. Para varios expertos en política de Nueva Zelanda, la renuncia de Ardern puede ser también un impulso para su partido, ya que la mayoría del descontento sobre la gestión ha caído directamente en su persona y no en su partido político.

Ante eso, en un emotivo discurso, Ardern anunció que no buscaría la reelección y se retiraría tras 5 años como primera ministra. Es un acto valiente de política, muy a su estilo. Ardern manifestó que está agotada y sabe que su estado de salud mental no le permite llevar el cargo con la dignidad y responsabilidad que merece. 

Este es un acto que muchísimos políticos de ambos sexos, no se han atrevido a hacer. Sé muy bien, siendo activista política desde la adolescencia, y habiendo hecho una campaña a diputación, el desgaste que la política conlleva. 

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Sé que este desgaste, aunado al triple rol de las mujeres mexicanas, donde la carga del trabajo doméstico, de cuidados y comunitario cae principalmente en nosotras, es una de las razones por las cuales antes de las cuotas de género muchas mujeres no se involucraron formalmente en la política. Al día de hoy, sigue siendo un gran impedimento para que las mujeres se integren.

Por otra parte, las mujeres en política seguimos enfrentando batallas particulares a la hora de ejercer nuestro cargo. En México, hemos luchado por consolidar un marco para atender la violencia política por razón de género contra las mujeres. Ha sido difícil, faltan crear más consensos, reglas claras, formalizar las sanciones, pero estamos luchando por ello. 

En el caso de Ardern, una de las cosas que más ha afectado su salud mental ha sido la lucha constante contra ataques personales de grupos de extrema derecha. 

En México, el 18% de las mujeres que utilizan internet han sido víctimas de al menos una agresión digital, las agresiones tienden a ser directas y están relacionadas con el acoso sexual, el hostigamiento o la intimidación, de acuerdo a un estudio presentado por el Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM.

Finalmente, recalcaría la valentía de hablar de temas de salud mental mientras se ocupa un cargo público. El estigma alrededor de la salud mental es terrible no solo en México sino a nivel global, y es algo que está doblemente estigmatizado para las personas en política. 

Muchas mujeres han roto este pacto de silencio que impide crear soluciones reales al problema, siendo una de las más notables, la gimnasta Simone Biles, quien decidió retirarse de las olimpiadas antes de poner en riesgo su vida por un tema de salud mental. Esta podría ser una última parte de su legado: visibilizar la salud mental en la política.