La reina Isabel II no asistirá a los Juegos de las Tierras Altas debido a problemas de movilidad
La reina Isabel II, fotografiada con el príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles en el Braemar Gathering en 2019. Foto: Andrew Milligan/PA

La reina Isabel II se perderá el Braemar Gathering en Escocia, el evento de los Juegos de las Tierras Altas que se lleva a cabo el primer sábado de septiembre y al que tradicionalmente asiste durante sus vacaciones de verano en Balmoral.

Se tiene entendido que la decisión de último momento fue tomada en aras de la comodidad de la monarca, de 96 años, que ha experimentado problemas de movilidad desde el año pasado.

El príncipe de Gales, que ya tenía previsto asistir, estará presente en el evento.

Esta decisión surge tras el anuncio, a principios de esta semana, de que la reina nombrará al próximo primer ministro en Balmoral, en lugar de hacerlo en Londres. El nuevo líder y Boris Johnson viajarán a Escocia, rompiendo la tradición, el 6 de septiembre, una decisión tomada con antelación para proporcionar certeza sobre la agenda del primer ministro.

La reina, que es patrocinadora y espectadora de los Juegos de las Tierras Altas desde su infancia, asiste regularmente a estos eventos, los cuales constituyen uno de los momentos más importantes de su agenda.

La reina fue vista por última vez en público el 21 de julio, cuando llegó al aeropuerto de Aberdeen para iniciar sus vacaciones anuales en Escocia. Durante su estancia en Balmoral, se comenta que recibió las visitas de sus familiares, entre ellos los duques de Cambridge y sus tres hijos, así como el conde y la condesa de Wessex y sus hijos, además del duque de York.

La reina Victoria inició la tradición real de asistir a los juegos en 1848. Los juegos suelen coincidir con la visita anual del primer ministro, que suele acudir como invitado.

Se trata del primer Encuentro de Braemer desde hace tres años, debido a la pandemia de Covid-19.

Se esperaba que la reina viajara a Londres y posteriormente al castillo de Windsor o al palacio de Buckingham para ejercer lo que se conoce como su “prerrogativa personal” de invitar a un nuevo líder a conformar un gobierno. Sin embargo, sus problemas de movilidad son tales que no se puede garantizar que pueda realizar dicho viaje.