Abuso infantil: persiste la complicidad entre el Estado mexicano y pederastas clericales
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En la escuela, María*, quien está en quinto año de primaria, escucha atenta la clase donde explican cómo funciona el cuerpo humano. “Nadie debe tocarles sus partes privadas”, dice la profesora a los alumnos. La niña se da cuenta: lo que el sacerdote Aristeo “N” presuntamente le hizo, desde que tenía 8 años, no está bien. En ese tiempo, ella era monaguilla, ya que sus padres eran devotos católicos, colaboraban en la iglesia y consideraban al religioso su amigo. Incluso él fue quien la bautizó cuando era una bebé.

La niña decide dejar de ser monaguilla, pero sus padres no entienden la razón, creen que es rebeldía, así que la presionan para que siga yendo a misa. Su madre se da cuenta de que María rechaza a Aristeo “N”, evita saludarlo y se resiste a ir a la iglesia, un día decide preguntarle: ‘¿Por qué te cae mal el señor?´, ‘¿Por qué no lo toleras?’ Ahí es cuando María le cuenta. Al escucharla su familia la apoya y van a la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, pero la menor no puede hablar. Está ahogada en llanto.

María necesita iniciar terapia para poder articular lo que había vivido desde el 2015, después pone su denuncia. “En la Fiscalía no hubo ningún problema, el detalle es que pasa casi un mes, que es en diciembre de 2018, se atraviesa el periodo vacacional, pero cuando llega enero y empieza una semana, dos, tres y nada más, la señora ve que no hay ningún movimiento y es cuando acude con nosotras”, cuenta, en entrevista con La-Lista , Leticia Valladares Martínez, asesora jurídica del caso, perteneciente a la organización Sin Violencia.

En la Fiscalía de Chihuahua se registraron 7 carpetas de investigación por delitos sexuales en donde el imputado fue un clérigo de alguna religión de 2014 a 2020. Cinco fueron por abuso sexual y dos por violación. Sobre las víctimas, en su mayoría fueron menores de edad de entre 10 y 17 años de edad y sólo en dos casos fueron adultos. Los municipios donde se registraron las indagatorias fueron: Juárez, Buenaventura, Chihuahua y Guachochi, indican datos obtenidos vía solicitud de información con corte a febrero de 2020.

El sentido de la resolución de las investigaciones sobre delitos sexuales fue que cuatro estaban en investigación, una en vinculación a proceso y dos tuvieron una sentencia condenatoria en juicio oral abreviado.

Para Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), seguimos teniendo un estado que en papel es laico, pero en la vida real depende mucho de los acuerdos políticos que hace con las jerarquías a nivel federal y al nivel de los estados. La familia de María lo sabe y teme por el gran poder político que tiene el sacerdote en Chihuahua.

“Ellos –la familia de la niña– dejan de ir a la iglesia y este señor empieza a llamarles a ir al domicilio. Va a buscar al papá donde trabaja para pedirle disculpas y le dice: ‘Yo sé que esto que hice es una estupidez y sé que ya pusiste una denuncia’. Él ya tenía todo el panorama sólo estaba esperando a ver si aventaba fiscalía o le daban carpetazo”, dice Valladares Martínez.

María y su madre declararon el pasado viernes 25 de enero. “Yo las sentí como que fue un cierre para ellas, ya tenían mucho tiempo en terapia. La madre en todo momento no le quitó la vista al señor y eso para nosotras se nos hizo muy fuerte. En todo momento mantuvo le firme la mirada”, rememora la abogada.

El Estado, principal cómplice de los pederastas

No es secreto que el gobierno de Chihuahua es muy cercano a la jerarquía católica por su ascendencia panista y no es nuevo que el Partido Acción Nacional  (PAN), generalmente guarda silencio en todos estos casos de pederastia clerical. Entonces no solamente me refiero a este caso sino, en general, el estado mexicano sigue siendo cómplice y protector de los pederastas clericales, es lo que hemos llamado el fuero clerical que sigue súper vigente”, explica Juan Martín Pérez García.

Otra joven, ahora mayor de edad, denunció a Aristeo “N”, por presunta agresión sexual en su contra cuando era niña. El medio local La Verdad indicó que “la mujer testificó ante el Tribunal de Enjuiciamiento que el abuso sexual en su contra ocurrió hace unos 14 años y que al enterarse de la detención del sacerdote se presentó de forma voluntaria ante la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas de Delito por Razones de Género para exponer su caso, de acuerdo con personas que estuvieron presentes durante su comparecencia en una de las salas de Ciudad Judicial”.

Sin embargo, el medio también consignó que el tribunal no ordenó al Ministerio Público iniciar una investigación pues al parecer ya prescribió el delito. 

La imprescriptibilidad de los delitos de esta índole “es una tendencia que se está dando a nivel internacional, pero no tiene asidero sino se positiva en las leyes nacionales. Entonces aún cuando es de carácter ético hacerlo, nuestro país no ha avanzado en esta tarea y, claramente esto va en contra de las víctimas porque ya se ha explicado con mucha insistencia que denuncian en el momento que tienen condiciones personales o coyunturales. Nuestro país tiene un terrible rezago en este tema y estamos en una dinámica en la que se protege a los perpetradores sexuales”, expresa Juan Martín Pérez García.

Para Alberto Athié, exsacerdote y activista contra la violencia sexual contra menores por parte de miembros de la iglesia, lo que ha cambiado entre los casos de pederastia clerical de los años noventa y éste es que se está llevando un juicio, dice en entrevista. “En México sí prescriben –los delitos– como en otros países y me parece una atrocidad porque los daños graves a delitos fundamentales no deben prescribir”. 

“Nunca llegaremos a tiempo siempre que una niña o un niño ha sufrido un agravio de esa naturaleza, lo mejor era que no lo sufriera, pero bueno eso quiere decir que siempre estamos llegando a destiempo con respecto a la justicia a la niña. ¿Qué toca hacer? caminar hacia la verdad y la justicia”, señala.

En diciembre de 2019, el papa Francisco promulgó la eliminación del “secreto pontificio” en los casos de violencia sexual contra menores de edad en donde participaran representantes de la iglesia, esto significaba manejar ciertos casos con confidencialidad. También conminó a las diócesis del mundo a cooperar en las investigaciones que lleven a cabo las autoridades respecto a estos delitos con los datos que posean.

* María es un nombre ficticio que se utilizó para proteger el interés superior de la niñez.

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