La-Lista sobre por qué los sismos no tienen una ‘temporada’ y no se pueden predecir
Una pared caída debido al sismo de 7.1, en Acapulco. Foto: EFE/David Guzmán

La noche del martes 7 de septiembre, un sismo de magnitud 7.1 sacudió el sur de México. El impacto de inmediato llevó a recordar que cuatro años atrás, el mismo 7 de septiembre pero de 2017, un sismo estremeció el país. Y 12 días después, en el 32 aniversario del sismo de 1985, un nuevo terremoto afectó la capital mexicana y sus alrededores.

Los paralelismos con los temblores desataron el miedo en redes sociales y las posibles advertencias de una nueva serie de terremotos, como la vivida hace cuatro años. Sin embargo, más allá de una broma o una coincidencia, hay quien parece tomar en serio esta asociación.

Sin embargo, científicamente no hay pruebas de que esto tenga sustento. Por lo que te presentamos algunas explicaciones para entender mejor los sismos.

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¿Cuáles son las diferencias entre ambos fenómenos?

Por principio de cuentas, el epicentro. El punto que se señaló como origen del sismo de 2017 fue Pijijiapan, Chiapas, mientras que el terremoto del pasado martes se originó cerca de Acapulco, Guerrero. Esta diferencia muestra una falta de correspondencia entre uno y otro fenómeno más allá de la fecha.

Aunado a ello, la intensidad de ambos fue distinta, pues mientras el primero registró una magnitud de 8.2, el de esta semana fue de 7.1.

“La de ayer fue una zona sísmicamente muy activa pero muy alejada respecto al sismo de hace cuatro años. Este ocurrió muy cerca de Acapulco justamente en el límite este de lo que se conoce como la brecha de Guerrero, en esta zona donde ocurrió el de ayer han ocurrido previamente otros. Hubo dos en 1962, el 11 de mayo y 19 de mayo de 1962. La magnitud de los sismos del 62 es exactamente la misma, pero no existe una relación ni estadística ni física entre ellos”, explicó a La-Lista Miguel Santoyo, doctor en Sismología e investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM.

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¿Hay factores climáticos que puedan incidir en la ocurrencia de los sismos?

En realidad no, detalló Santoyo. El investigador refirió que se han estudiado variables como las estaciones del año o las altas temperaturas en la superficie de la Tierra, como las variaciones producidas por el calentamiento global, sin que esto tenga un impacto real en que haya temblores.

Aunque se han difundido estadísticas de que en septiembre se registran más sismos, en realidad no hay un patrón ni estadístico ni físico que permita suponer que hay más movimientos telúricos en este que en otro periodo.

Los sismos ocurren a grandes profundidades de la superficie terrestre donde las temperaturas no influyen para nada. Ni cambios en el sol, tampoco existe ningún tipo de relación entre la actividad solar. Son fenómenos muy complejos y dependen de muchos factores. Lo que sí se ha visto es que hay una correlación debido a la ocurrencia de sismos cercanos previos a los sismos. Pero son deslizamientos que ocurren en la interfaz de las placas tectónicas que no son registrados con sismógrafos sino con otros instrumentos como GPS de alta precisión, y este sí tiene una relación con la ocurrencia de sismos”, agregó el investigador.

Los sismos producen además distintos tipos de energía: sísmica, que se manifiesta en forma de movimientos telúricos; pero también de deformación, que no se libera como movimiento del terreno sino como calor o alguna otra deformación de los materiales al interior de la Tierra.

“La energía sísmica se refleja en el movimiento del suelo, genera ondas que se propagan en todas direcciones en el interior de la Tierra y la manifestación de esta liberación es el movimiento del terreno, entre mayor energía, mayor será el movimiento del terreno”, comentó.

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¿Dónde se originan los sismos?

Si bien solemos decir que el epicentro es el origen del sismo, en realidad este punto es solo una referencia, es decir, la proyección en la superficie terrestre del punto real donde se produjo el sismo, que está al interior de la Tierra. Ese punto se llama hipocentro.

“El epicentro en realidad a lo que nos referimos es a un punto proyectado sobre la superficie donde inicia el movimiento, en realidad donde inicia el movimiento se le conoce como hipocentro. Es el punto en el área de ruptura donde comienza el movimiento entre las dos placas tectónicas”, detalló.

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¿De qué depende la duración de un sismo?

“La duración del sismo no es un parámetro que consideremos fundamental, debido a que entre más lejos estemos de la zona epicentral, mayor va a ser la duración, debido a que cada tipo de onda viaja con velocidad distinta. Por lo tanto, entre más lejos estemos, algunas ondas llegarán antes, otras después y conforme nos vayamos alejando la duración cada vez va a ser mayor. Esa energía que se libera en todas direcciones generará un movimiento con una duración distinta dependiendo de dónde lo estemos registrando. En zonas como la CDMX, el subsuelo puede provocar que la duración aumente más allá del simple paso de las ondas debido a que hay una interacción en las capas blandas de la Ciudad, entrampan las ondas, y hacen que la duración en la zona blanda tenga mayor duración que en las zonas de roca dura, como la zona oeste, donde tiende a durar menos”, comentó Santoyo.

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¿Por qué no se pueden predecir los sismos?

Aún no se ha encontrado un método con validez científica que permita predecir los sismos. Y el énfasis está en el aún, porque a decir del doctor Santoyo, sí se han realizado estudios serios para lograrlo.

En la generación de este movimiento influyen una gran cantidad de factores tanto geológicos, como del estado de esfuerzos en el interior de la Tierra, las temperaturas, la cantidad de fluidos en la zona de contacto (de las placas). Debido a esta gran diversidad, aún cuando hay estudios serios que tendientes al entendimiento o intentar determinar no solo el momento de ocurrencia sino también el lugar y el tamaño, por el momento no ha sido posible determinar lo que se conoce como predicción. Depende de muchas cosas”, expuso.

Ahora bien, tras el sismo del martes, sabemos que habrá más réplicas durante la semana, lo cual no quiere decir que estamos prediciendo sismos, pues no se tienen datos puntuales sobre su ocurrencia, como su hora o su magnitud.

“Significa que sabemos que cuando ocurre un sismo de 7.1 y en la zona donde ha ocurrido se ha observado a lo largo del tiempo que estos sismos generan réplicas que duran varios días, y que van disminuyendo en su magnitud”, concluyó.