Sí funciona cambiar de monumentos
Contextos

Reportero egresado de la UNAM. Durante los últimos dos años cubrió la fuente de educación, Ciudad de México y Derechos Humanos. También siguió el inicio y desarrollo de la pandemia de Covid-19 en la capital del país, así como sus repercusiones económicas y sociales. Actualmente está al frente de una publicación digital e independiente, la cual está dedicada a promover el danzón a partir de material periodístico. Twitter: @arturoordaz_

Sí funciona cambiar de monumentos
La estatua de Cristobal Colón será reubicada. Foto: INAH

La función de los monumentos es conmemorar hechos o personas, así como contribuir a una narrativa histórica. Sin embargo, ese conjunto de materiales tiene una nula efectividad sin el significado que le dan las personas, los habitantes a quienes les está contando su historia.

La teoría semiótica de Ferdinand de Saussure propone que el signo está compuesto de significado y significante. El primero de estos elementos es la imagen mental que las personas tenemos sobre algún fonema o palabra; mientras que el significante es la palabra misma misma, de manera escrita u oral.

Los transeúntes le damos sentido a las estatuas y monumentos, porque significan algo para nosotros. Sin esa narrativa intrínseca serían un conjunto de cemento o metales moldeados sin un propósito. Si hoy en día se está intentado cambiar el paradigma para reconocer el papel de las mujeres y de los pueblos originarios, es natural pensar que también haya cambios de estructuras en calles y avenidas.

Bajo esa premisa toma sentido que las integrantes del movimiento feminista modifiquen, rayen y pinten monumentos. Cuando la historia se ha escrito sin tomar en cuenta a poco más de la mitad de la población, es lógico que no se sientan identificadas con los símbolos existentes. Un hemiciclo pintado de rosa adquiere un nuevo significado, es un recordatorio de lo peligroso que es ser mujer hoy en día, así como de la deuda histórica que hay con el sector femenino.

Se retiró el monumento a Cristóbal Colón en Paseo de la Reforma para sustituirlo por la escultura ‘Tlalli’, la cual representa a la mujer olmeca. La decisión de reemplazar al genovés por una representante de la “cultura madre” obedece a reivindicar el papel de los pueblos originarios, según las autoridades de la Ciudad de México.

Es cierto que una estatua no resuelve la violencia de género, ni las injusticias contra los indígenas. Tampoco contribuye a resolver la deuda que tenemos para con esa población. De igual manera, es verdad que esta sustitución de edificaciones se puede politizar y contribuir al discurso de un político.

A pesar de todas esas inclemencias, colocar la imagen de una mujer indígena en medio de una avenida tan importante en la capital del país es un paso importante para modificar actitudes, conceptos y acciones del grueso de la población. El cambio de significante en esta avenida, esperemos también modifique el significado para sus transeúntes.

Nada está escrito en piedra y hay que abrazar con gusto los cambios, eso nos hace evolucionar. También es importante honrar nuestras raíces y aceptar nuestro origen, tanto el español como el indígena. Desconocer algunas de nuestras bases nos impide encontrar nuestra identidad. Para ello es importante contrastar, modificar actitudes y encontrar nuevos significados.