El Circo
De Realidades y Percepciones

Columnista. Empresario. Chilango. Amante de las letras. Colaborador en Punto y Contrapunto. Futbolista, trovador, arquitecto o actor de Broadway en mi siguiente vida.

Twitter: @JoseiRasso

El Circo
Foto: Pixabay

Frente a nosotros se multiplican vidas sin entrañas, la búsqueda de aplausos y la política del entretenimiento. Circos sin talento, mentiras disfrazadas, contorsionistas improvisados y un juego de máscaras para complacer al presidente.

Solo basta asomarnos al espectáculo que se ha convertido la Cámara de Diputados para dejar en evidencia la crisis de ideas, argumentos y podredumbre que existe en los supuestos representantes de la sociedad.

Solo toma unos minutos constatar la soberbia, la hipocresía y la falta de verdad que existe en las dirigencias nacionales de los partidos políticos. Los malabares internos y las traiciones que florecen entre los trapecistas ideológicos.

Solo es cuestión de leer los más de 100 mil homicidios que llevamos en este sexenio para quedar como payasos y establecer que no somos ninguna autoridad para aconsejar a otros países en temas de seguridad.

Solo hay que analizar la política energética de este gobierno, para demostrar la poca voluntad en los hechos para enfrentar la crisis ambiental y el cambio climático en el mundo. Asumir que nos hemos convertido en un tragafuegos más en la arena global.

Solo toma un instante revisar el desabasto de medicinas y vacunas que existe en México para preguntarte si el presidente tiene el derecho de recriminar las labores gestionadas por la ONU o se trata de un discurso más desde Palacio Nacional, donde el maestro de ceremonias piensa que en todas las pistas del mundo su número es el más aplaudido.

Solo basta indagar un poco en los acuerdos ocultos que se tienen con las cúpulas empresariales para evidenciar el pragmatismo económico que existe en muchas de las decisiones políticas. Desde la tragedia de la línea 12 del metro hasta las persecuciones de la Unidad de Inteligencia Financiera o de la Fiscalía General de la República. La verdad está en la lona y una carpa de impunidad se tambalea frente a la justicia.

Solo es cosa de enlistar las 127 funciones civiles entregadas a las fuerzas armadas para borrar las demandas históricas de López Obrador por la desmilitarización del país y dejar sus intenciones como un “meme” más o un folleto devorado por los leones.

¿Dónde queda la defensa por la democracia si callamos frente a lo que pasa en Cuba y Nicaragua? 

¿Dónde queda el consenso si el poder legislativo no le cambia ni una sola coma al presupuesto de egresos para el siguiente año? 

¿Dónde quedan las utopías si no existen aproximaciones en los hechos?

Parece que le hemos comprado el boleto. En el público se confunde la popularidad con una buena gestión de gobierno. Las gradas están polarizadas. Los escándalos son taquilleros. Y desde el centro del ruedo, el gran titiritero disfruta tener a sus adversarios bailando los caminos de la vida mientras les lanza cacahuates. Un astuto domador de dinosaurios.

El tren de la transformación parece descarrilarse en el intento de llevar el espectáculo al siguiente destino y los actores políticos ensayan sus mejores piruetas para llenarle el ojo al jefe de la orquesta. Una rutina de actos circenses en una jaula de engaños y un carnaval de ocurrencias que puede echarles a perder el show.  

Es urgente luchar por dignificar la vida pública en México y desmantelar el circo en el que nos hemos convertido.